La sanción a Jaramillo y el nuevo ‘Manguito’

Algunas de las mayores preocupaciones de este comentarista, planteadas en la pasada campaña electoral, estuvieron relacionadas con la presencia en las listas a la Cámara del Pacto Histórico y en su dirección de personas con antecedentes en nada coincidentes con los principios de esta agrupación y que eran un contraejemplo de las nuevas formas de hacer política con las que el Pacto está comprometido.
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Como vivimos en Colombia, y en Colombia donde van las mangas se pueden poner los hombros, no es raro que le hubiera aparecido un nuevo manguito al Pacto, ni que se le hubiera ocurrido a este ponerse a sí mismo en el lugar que le correspondía a otro copartidario suyo con mayores méritos. Dicho más claramente: el senador Paulino Riascos, elegido a esa corporación en las listas del Pacto Histórico, desoyó las orientaciones de su colectividad y los acuerdos con la bancada de gobierno, y, desenmascarándose, se autopostuló a la presidencia de la Comisión IV, resultando elegido con los votos de la derecha, a despecho de Wilson Arias, petrista este sí de raca mandaca, a quien se le tenía oficialmente destinado a desempeñar tal responsabilidad.

Por lo que hace a los contraejemplos, hago mención específica del señor Guillermo Alfonso Jaramillo, a quien lo señalé como indigno de ocupar cargos directivos dentro del Pacto por haber manejado la alcaldía de Ibagué con criterios neoliberales, apoyado en fuerzas hostiles a las que lo encumbraron a ese cargo y con prácticas de contratación contrarias a los mandamientos legales, así como por su pretensión, finalmente exitosa, de inyectarle a la lista a la Cámara por el Pacto una sobrina del corrupto Emilio Martínez.

Ya la Procuraduría sancionó a Jaramillo por emplear formas de contratación reñidas con la ley, lo cual le valió una multa por $ 82.017.124 pesos. Si estuviera aún desempeñando el cargo, habría sido suspendido por siete meses.

Sería bueno saber qué piensan sobre estos particulares los dirigentes honestos del Pacto Histórico en el Tolima. ¿Seguirán tragando sapos? ¿Continuarán pensando que lo importante es llegar, no importa con quienes y ni adonde? ¿Y que la unidad es con los diferentes, aunque sean contrarios, y no solo con los que se tengan algunos puntos en común?

Ojalá estos dos hechos sirvan para una profunda reflexión, la cual debe partir de una definición muy clara acerca de las calidades que se requieren para asumir los cargos directivos, en las cuales no deben estar los Guillermo Alfonsos, los Nayives ni las Sandras Salazares. Las riendas deben quedar en manos colegiadas, con la vocería de la representante Marta Alfonso. Para decidir esto, mañana es tarde.

 

RODRIGO LÓPEZ OVIEDO

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