¿Día de la Excelencia Académica?

Los conceptos utilizados para ejecutar algunos proyectos que se emprenden desde el gobierno central, son ampliamente opuestos a la realidad que se pretende intervenir, como el caso del mal llamado Día de la Excelencia Académica, que deja al descubierto que quienes plantean y proponen tal evento desconocen la realidad en el corazón de las instituciones educativas del país.

Solo quien haya investigado las problemáticas educativas en Colombia o haya vivido la experiencia en cada nivel educativo, bien sea porque como gobernante ha recorrido los rincones del país para enterarse desde lo empírico cuanto ocurre en zonas urbanas o rurales tanto con estudiantes como con docentes, o haya vivido la realidad, entiende la situación educativa de la básica primaria, básica secundaria, media técnica e incluso superior.

No son suficientes los fundamentos teóricos si no se cruzan con la doxa, con lo fáctico. Sin embargo existe suficiente información que hace parte de la realidad de las instituciones educativas del país, que precisan las condiciones de los docentes y los estudiantes colombianos y que deben ser insumos para tener en cuenta por el Ministerio de Educación.

Empiezo por decir a la ministra Gina Parody que hay instituciones educativas que no cuentan ni siquiera con condiciones dignas de infraestructura para nuestros niños y mucho menos para nuestros docentes que en zonas de difícil acceso, tienen sus dormitorios y viviendas en el mismo lugar de trabajo, en condiciones paupérrimas, sin que esto lo analice el Gobierno, ¿y con esos docentes es que se pretende buscar la excelencia? Realmente qué se pretende con un día dedicado a la excelencia, con cartillas que llegaron del MEN, a algunos lugares porque no todos contaron con los mismos documentos, dada la prisa que se tenía en dejar registro a nivel nacional y así la jornada transcurrió con una mirada instrumentalista.

Lejos está Colombia de alcanzar una educación con calidad, si el verdadero cambio no se da desde el Ministerio de Educación, no como una bandera con fines electorales en un futuro próximo, sino como proyectos de alto impacto que afecten positivamente los procesos educativos desde la primera infancia y paso a paso conviertan a Colombia en un país verdaderamente educado para la convivencia, para el aporte a la paz, para la competitividad en ciencia y tecnología, un país que reconozca sus maestros y les otorgue el lugar que merecen empezando por la dignificación de su profesión, por la selección cuidadosa de los mismos, por programas de cualificación y actualización de alto nivel, por una remuneración que les permita transmitir alegría por su profesión.

Es necesario que se piense en transferencias no como premio o castigo, sino como una obligación del Estado en términos del núcleo esencial del derecho a la educación, en cuanto al acceso, asequibilidad, adaptabilidad, aceptabilidad.

Es inverosímil observar que del Sistema General de Participaciones, transferido a los entes territoriales certificados, aproximadamente el 95 por ciento es exclusivamente para pago de nómina que además es vergonzosa, y el cinco por ciento restante es para calidad; por Ley 21 hay que esperar a que la oportunidad le permita ser el afortunado de hacer uso de este derecho para infraestructura ¿y ahora se pretende otorgar sólo a las instituciones que cuenten con jornada única?

Cuando la educación se contrata por Banco de Oferentes, más indigno es el reconocimiento salarial de nuestros maestros, que además deben interrumpir la prestación del servicio porque el oferente que siempre tiene fines de lucro, evita contratar si quiera a 10 meses, porque su lucro no sería el mismo, todo a costa del abuso que permite el mismo Estado, sin importar los derechos salariales de los maestros.

Qué hay de las vías que deben contar con condiciones adecuadas para que nuestros niños tengan garantías en su desplazamiento. Me pregunto ¿cómo se espera hacer cumplir con todas las condiciones en cuanto a transporte escolar? ¿Ya se pusieron de acuerdo los ministros de Transporte, de Infraestructura y de Educación?, porque cuanto se observa es que están totalmente divorciados y, por ende, los afectados serán los estudiantes, porque con las exigencias inapropiadas para lugares recónditos donde sólo se desplazan camperos, en el mejor de los casos, poniendo en riesgo disciplinario y penal a quien contrate sin los requisitos el transporte escolar.

Reconozco la intención de buenas prácticas educativas de Gina Parody, pero es necesario un replanteamiento a su activismo a fin de que se logre el significado de la excelencia que “se relaciona con la idea de la perfección y a las características sobresalientes. El término señala aquello que está por encima del resto y que posee escasas falencias o puntos débiles…”.

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