Mil maneras de morir, a la tolimense

En televisión hay un programa con mucha audiencia que se llama “Mil maneras de morir”, donde muestran todo tipo de muertes, sobre todo estúpidas y, en muchas ocasiones, previsibles.

Debo confesar que no soy nada original con el título de este artículo, pero que el programa de TV me inspiró para escribir sobre lo que sucede en el departamento del Tolima en esta etapa electoral.

Me refiere específicamente a la oferta de candidatos a la Gobernación, donde las opciones son francamente deplorables: Carlos García Orjuela, Óscar Barreto, Mauricio Jaramillo, Jaime Eduardo Reyes y Francisco Mejía.

En ese listado nos salvamos de tener a uno que francamente está fuera de concurso: Jorge Tulio Rodríguez, el pionero de la seguidilla de 12 años de pésimas Alcaldías de Ibagué, que continuó Chucho Botero y ahora concluye Luis H. Rodríguez. Pero veamos quiénes compiten por el despacho del Palacio del Mango.

Además de su inmenso ego, de haber usado al gremio cafetero como plataforma de lanzamiento y de su malabarismo político, sigo sin encontrar qué tiene para ofrecerle al Departamento el médico Carlos García Orjuela, cuyo hermano Jorge no alcanzó a terminar su gestión como Gobernador.

Óscar Barreto le sigue los pasos a García Orjuela en materia de malabares políticos. Es un conservador todo terreno, como lo fue el fallecido Luis Humberto Gómez Gallo. Me declaro estupefacto con su aspiración cuando aún está fresco el recuerdo del chorro de babas con el que salió cuando fue Gobernador. ¿Acaso nadie recuerda que recibió un Departamento saneado financieramente de Guillermo Alfonso Jaramillo, lo dejó endeudado y sus ejecutorias no se ven?

Después está Mauricio Jaramillo Martínez (la antítesis de su hermano Guillermo Alfonso), quien siempre ha sido un personaje de menor cuantía y sin ningún brillo, y gracias a cuyo concurso el Partido Liberal avaló a las candidaturas de Jorge Tulio, Chucho y Luis H. a la Alcaldía de Ibagué.

Luego está el doctor Reyes, quien fue cuota de Luis Humberto Gómez Gallo (condenado por la parapolítica) y miembro del gabinete de Barreto.

Y el menú lo complementa Francisco Mejía, quien se presenta como el vocero del ex presidente Uribe en el Tolima. ¿Con eso será suficiente para gobernar un Departamento?

Hablando con un amigo de Ibagué le dije –caricaturizando- que con ese ramillete de candidatos no se trata de elegir al menos peor, sino de escoger algo parecido a una manera de morir, pero a la tolimense: la horca, la silla eléctrica, la inyección letal, el paredón o la inanición

Lo triste es que este Departamento está en un estado de postración muy parecido al de Ibagué y que con esos candidatos no se ven liderazgos capaces de construir un futuro que vaya más allá de la adjudicación de los contratos.

Hasta el momento ninguno de esos próceres ha planteado qué hará como Gobernador de un Departamento que será fundamental para el éxito del pos conflicto, ni tampoco ha presentado una oferta que nos permita ver una luz al final de túnel.

Comentarios