De la grúa y otros demonios

Es inconcebible que en una ciudad como Ibagué, donde apenas está en ciernes la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público, la semaforización moderna está en pañales, no hay un plan de movilidad integral, nuevas vías brillan por su ausencia y la planeación para evitar que la ciudad se siga cotizando por el alto número de busetas, taxis, vehículos particulares y motos que entran a raudales continúe, con lo que pareciera ser el “negociazo” de alguno o algunos con las grúas.

Es un verdadero exabrupto que esa situación de las grúas para arriba y para abajo llevándose carros a diestra y siniestra, agazapadas cual delincuente en las esquinas acompañados de motorizados policiales, se dé sin que se le ponga coto.

El problema es que tal situación comienza a afectar en algunos sectores el comercio y los servicios, con los consabidos problemas para el ingreso de empresarios, empleados y ciudadanos que requieren de adquirir un producto, hacer una consulta médica o conseguir un servicio.

Cómo es posible que al ciudadano no se le dé la oportunidad de poder retirar o llevarse el carro si se encuentra en una vía alterna como la paralela del Jordán, en una calle del Centro, cerca a un centro universitario mientras cumple con una situación momentánea o llega al consultorio o unas urgencias, etc.

Nadie está haciendo con esto una apología al desorden o al incumplimiento de las normas de tránsito, que todos estamos obligados a acatar, pero sí a situaciones que rayan con el atropello de los personajes de la grúa y los agentes de tránsito que les hacen custodia para su operación. Ni una advertencia ni un pitazo ni mucho menos un llamado, sino, por el contrario, una acción que más parece digna de un operativo contra grupos subversivos, el hampa, los carteles de la droga y no contra ciudadanos y ciudadanas (como diría el inepto de Maduro en Venezuela) que merecen la mayor consideración. Es decir, llegan en manada, rodean los vehículos, enganchan carros, motos y todo lo demás y aceleran a fondo.

Lo que se debe tener en cuenta en primera medida, por ese comando de asalto, que parece conformarse en contra de los ibaguereños, es que por las zonas de su accionar existan parqueaderos que tengan capacidad para recibir un buen número de carros y motos, y que la zona esté debidamente señalizada, etc.

Ojalá que este llamado de atención sirva para que se analice el accionar de ese grupo, se revise cómo están cumpliendo las directrices y se planifique la presencia de esas grúas por las vías principales y secundarias de la ciudad.

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