Fuera, minas

En este mismo espacio he señalado aquellas cosas que no me parecen del acuerdo que Gobierno y guerrilla vienen desarrollando en La Habana (Cuba) en el marco de la negociación entre los dos, que se ha conocido con el genérico de Diálogos de Paz.

En esta ocasión debo reconocer que es muy bueno el anuncio hecho la tarde del sábado anterior sobre el acuerdo logrado para el desminado del territorio colombiano, más que para el país mismo, para sus instituciones y para quienes vivimos en las ciudades, lo es para los campesinos.

Y es que según el informe del Pnud “Desarrollo Humano: Colombia Rural razones de Esperanza”, el 75 por ciento de los municipios del país es predominante rural, allí vive más del 30 por ciento, es decir, cerca de 15 millones de personas. Es para ellos, para los campesinos y trabajadores rurales, así como para los indígenas, para quienes está es una excelente noticia.

Claro, también, como lo diría el jefe del equipo negociador, Humberto de la Calle Lombana, para los niños y las niñas a quienes se les evitará perder una piernita, un bracito, un ojo, un oído o cualquier otra parte del cuerpo al pisar este tipo de aparatos de terror y muerte, que en primer lugar nunca deberían haber sido sembrados allí. Se necesitó una mente retorcida para eso.

Pero bueno, lo que evitará este acuerdo y el desminado conjunto, con mapas en mano, expertos del Batallón de Desminado del Ejército, el gobierno noruego, la organización APN y la guía de la guerrilla, es que los guarismos sobre muertos y mutilados sigan creciendo.

Según el Programa Presidencial de Desminado, por lo menos 11 mil personas han sido víctimas de dichos artefactos desde 1990 hasta la fecha; igualmente, más de dos mil personas han muerto a causa de los mismos en el país. Según otros estudios, Tame (Arauca) y Vistahermosa (Meta) son en los cuales se encuentra más minas antipersona sembradas en su territorio, aunque los departamentos que más víctimas reportan son Antioquia, Meta, Caquetá, Nariño y Norte de Santander.

Sería muy bueno conocer el ranking de nuestro departamento frente a las áreas contaminadas con explosivos, los municipios con más víctimas de este tipo, así como los que tienen más sitios sembrados de esos nefastos artefactos. Qué ha pasado con las víctimas, qué tipo de apoyo han recibido en los últimos años, dónde se les rehabilita, qué proyectos especiales se han desarrollado en su beneficio desde los planes de desarrollo y las diferentes instituciones.

De otro lado, qué bueno poder contar en la ciudad, gracias a la Universidad del Tolima y su programación de la celebración de los 70 años de creación, con una premio Nobel de Paz como Rigoberta Menchú Tum; sus conocimientos, experiencia, visión de temas relacionados con el posconflicto serán enriquecedores para académicos, estudiantes, autoridades y los ciudadanos en general. Ella estará el jueves y viernes próximos en varios eventos en la UT y el Centro de Convenciones de la Gobernación.

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