Acreditación institucional UT

Qué bien que la universidad más importante de la región, y la pública más representativa, esté apostando por acreditarse institucionalmente. Más allá de las situaciones coyunturales naturales de tipo electoral con denuncias, paros, protestas y demás que se puedan presentar en el cierre del periodo de una administración, es importante recordar lo andado en búsqueda de la mejora de la calidad académica de la en la UT.

Recordaba que el rector del centro universitario, José Herman Muñoz Ñungo, que la apuesta debe ser ahora por tener más cobertura pero con calidad, más programas acreditados de calidad, una segunda lengua para todos sus estudiantes y no ceder en trabajar todos los días por la autoevaluación y autoacreditación.

Hay cinco programas sometidos a acreditación, tres de ellos a re-acreditación institucional y uno más a acreditarse internacionalmente, como es el caso de ingeniería agronómica bajo las condiciones de Mercosur.

Esa apuesta por calidad educativa también pasa por el hecho de que el centro docente tenga 90 profesores de planta con el título de doctor, de los algo más de 350 existentes, lo cual es sin duda significativo porque ello quiere decir que son maestros que ya están produciendo nuevo conocimiento en distintas áreas del saber, el cual irradian a sus estudiantes, quienes, a su vez, impactarán con pensamiento crítico, profundidad en conocimiento, miradas más creativas a la región desde los distintos lugares que vayan a ocupar en el sector público, privado o la academia.

Además, 70 docentes fueron reconocidos por Colciencias como investigadores y cerca de 50 grupos fueron reconocidos por la entidad. Su producción académica ha sido reconocida por instancias especializadas en esta materia, lo cual dice mucho de lo que vienen haciendo sus profesores con grupos y semilleros de investigación.

La inversión en laboratorios para la investigación y la docencia retornó al alma máter de muchos tolimenses, así como para mejorar la infraestructura y planta física. Gracias a los procesos de gestión pública implementados allí, instituciones como Icontec e IQNet certificaron a la UT.

Es decir, hay muchas cosas positivas que pasan y están pasando en pro de mejorar la calidad de la educación que se imparte. En público y lo privado se ha escuchado decir a sus directivas que la prioridad es y debe ser lo académico, lo que mejore a elevar la calidad de este componente de la universidad, de mostrar los avances en esta materia y de contar cómo lo académico debe contribuir al desarrollo de la región en todos sus aspectos.

Por eso, el gran reto de asumir la acreditación institucional que significa cambiar rutinas, ejecutar más inversiones, agilizar procesos, apostar por la investigación, debe ser rodeado y acogido por todos los sectores del Departamento.

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