Secretos de “La secreta”

José Nodier Solórzano se salió con la suya. La suya es “La secreta”, novela con la que obtuviera en el 2011 el Accésit del XXXVI Concurso Cáceres de Novela Corta que se convoca en España.

También se salió con la suya porque ha escrito una novela como siempre la quiso escribir. Para ello, empezó a definir su predilección por la narración con sus cuentos, que después vieran la luz en su libro “Historias del prologuista” (2005).

En él se advierte ya su estilo contundente, sin tapujos, que adopta la autoficción como parte de su entramado literario.

Su mirada recorre las calles de su solar nativo sin ningún pudor, sabedor del valor que tienen los escenarios pero, también, que ahí se respiran las ideas y los sentimientos de la especie humana, cuyo buen tratamiento es lo único que hace universal una literatura. Ha creado su propio universo literario.

Ahí están Calarcá, Armenia o Bogotá, donde sus personajes se erigen como prototipos de ese hombre colombiano formado en la violencia, amante del solar nativo, “paisajómano” como lo califica José Nodier, siempre engañado por múltiples apariencias, empequeñecido por la realidad trágica de su existencia.

Es retrato, al mismo tiempo, de esta sociedad, desde la violencia partidista que definió el hoy del hombre colombiano, y sus fatales consecuencias de narcotráfico, paramilitarismo, guerrillerismo, clientelismo, asistencialismo, y el desborde de las bandas delincuenciales que orientan y rigen el hoy nacional.

Lo que me ha cautivado de “La secreta” es el manejo del lenguaje. José Nodier ha alcanzado la sencillez dentro de la grandilocuencia intelectual que caracteriza gran parte de la literatura nacional.

Se ha despojado del lenguaje académico y erudito para gozarse la narración como si los monólogos surgieran de una conversación en una esquina o en un café de Armenia.

Casi coloquial, el entramado de la historia se desarrolla a través de múltiples voces que manejan el lenguaje cotidiano, la voz de muchos de aquellos que no han pasado sino por la universidad de la vida. La condición humana.

Me alegra que José Nodier vaya por este camino. “La secreta” es una novela que merece ser conocida por los lectores colombianos. Lástima que el centralismo aberrante de los carteles literarios de la capital, con multinacionales y ministerios de por medio, y los medios de comunicación nacionales, constriñan su verdadera dimensión.

Es resultado de la eterna indiferencia que practica el centralismo hacia el arte y la cultura que se produce en la provincia colombiana, indiferencia que, por ejemplo, pondera más la muerte del Leonard Nimoy, señor Spock del “Viaje a las estrellas”, que el deceso del gran artista colombiano Carlos Granada, cuya obra y actitud como ser humano significaron inmensos aportes para el arte nacional.

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