Bendita democracia, en vos confío

Se surtió el rito democrático de las elecciones el pasado domingo 27 de octubre y está abierto el espacio para diversas reflexiones por parte de analistas, ganadores y derrotados.

La democracia colombiana es bendita. Si bien no es una democracia de cinco sobre cinco, también el pasado domingo quedó demostrado que la nuestra, no es una democracia fallida como muchos la quieren hacer ver y presentar ante el mundo.

Queda claro que la democracia colombiana es incluyente y capaz de tramitar la diversidad, tanto que, a partir del 1 de enero del 2020, en distintas partes del territorio nacional, en varias capitales departamentales por ejemplo, voces críticas y expertas en denunciar las fragilidades de la democracia colombiana, tendrán oportunidad de ejecutar sus tesis programáticas y la bella y retadora prueba de pasar de las denuncias a los anuncios.

Un triunfo electoral hoy no es garantía de un triunfo político mañana, el tiempo irá haciendo lo suyo y poniendo pruebas ácidas al respecto. También es cierto que una derrota electoral hoy no es sinónimo de condena eterna a una derrota política, también el tiempo dará señales.

Quienes el 27 de octubre recibimos derrotas electorales debemos humildemente repensarnos y resignificarnos hacia el futuro y los que recibieron el dulce trago del triunfo electoral también están llamados a administrar con humildad, con sabiduría, este embriagante momento.

En democracia, si vencedores y vencidos tienen claro que lo que necesita nuestro país es precisamente más y mejor democracia, unos y otros tienen que prodigarse mutuo homenaje y ofrecerse mutuo respeto. Los retos que el país tiene en materia de seguridad, en materia de construcción de paz, en materia de productividad, en materia social, no necesitan necesariamente los unanimismos, pero si se necesitan unos mínimos acuerdos para que Colombia pueda hacer la diferencia en el marco de un contexto latinoamericano complejo e impredecible.

No creo en el manido criterio de análisis político que remite a categorías como izquierdas y derechas, pero en gracia de discusión me atrevo a los siguientes calambures para significar los retos que a futuro tiene nuestra apuesta sustancial por la democracia en Colombia:

1. La derecha tiene que volverse cada vez más diestra en gestión de la cuestión social mientras que a la izquierda le corresponde ser menos siniestra manipulando la cuestión social.

2. A la izquierda le corresponde ser cada vez más diestra en la gestión de la seguridad como bien común y la derecha debe evitar cualquier cooptación siniestra de la agenda de seguridad de los colombianos.

3. Izquierda y derecha juntas deben potenciar verdaderas empresas y empresarios de lo privado, de lo público y de lo social, capaces de generar riqueza económica, capital social y sostenibilidad ambiental, y juntas, deben enfrentar a los negociantes, legales o ilegales, cazadores de rentas privadas, públicas y sociales.

Bendigo a la democracia colombiana, en ella confío, tenemos en ella como avanzar hacia una Colombia más productiva, justa, incluyente, segura, sostenible e institucional. Tenemos como ponerle el pecho a tempestades que se dan en el concierto latinoamericano y lo digo desde una circunstancia de temporal derrota electoral. Mis respetos a los triunfadores y a los vencidos, todos tan intensamente colombianos como yo.

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