Con bendiciones...

Menos odio y menos amor. Dos factores clave que confluyeron para crear el nuevo marco que hizo posible el histórico acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.

Las nuevas generaciones de cubanos nacidos en el exilio tienen menos odio que sus padres y abuelos contra los hermanos Castro, mientras que los jóvenes de la isla tienen menos amor por el castrismo que sus padres y abuelos, nacidos antes de la revolución.

Las décadas pasaron y el régimen no cayó, a pesar de que se sumaron otras medidas para endurecer el cerco, como la Ley Helms-Burton. En ese tiempo nacieron y crecieron los hijos y los nietos del exilio. Y en esas nuevas generaciones fue decreciendo el odio a Fidel..

Paralelamente, en la isla envejecía la generación nacida antes de la revolución, mientras irrumpían nuevas generaciones. En ellas hay menos amor por la gesta de “los barbudos” y más hastío frente a las carencias y convalecencias de una economía anquilosada.

Esas nuevas camadas de cubanos no se conforman, como sus progenitores, con las compensaciones “morales” y el fervor patriótico. Donde sus padres y abuelos ven austeridad revolucionaria y digna, la mayoría de los jóvenes ven pobreza y fracaso.

El factor clave para una nueva relación fue un doble fracaso. El fracaso del modelo económico castrista y el fracaso del embargo norteamericano contra Cuba.

Raúl Castro retoma su vieja convicción de que no es posible sostener un modelo económico que jamás tuvo vuelo propio ni generó desarrollo y bienestar a la sociedad.

El modelo de la “Doi moi” (“renovación”, en lengua viet) que hizo despegar la economía de Vietnam a fuerza de inversiones capitalistas extranjeras, es reclamado por Raúl.

Pero en este ajedrez intervino un Papa. El gran aporte de Francisco es el aval que otorga al osado y difícil paso que se atrevió a dar Barack Obama. Al jefe de la Casa Blanca no le servía argumentar que era un pedido de la mayoría de los presidentes latinoamericanos, y en especial de aquellos que aun conforman el Alba. En cambio que haya sido un Papa eso sí lo ayudó. Lo desprendió de toda atadura ideológica.

En los pasillos del Vaticano y en el ala conservadora de EE.UU. se critica a Francisco: ¿Qué obtuvo a cambio? ¿Qué consiguió la administracion Obama para su pais?

Lo que no tiene en cuenta esta acusación es que al primer deshielo en la relación Iglesia - Cuba lo hizo Juan Pablo II, con su histórica visita a la isla en 1998. En el acuerdo que la hizo posible, Karol Wojtila aceptó no impulsar en Cuba lo que había impulsado en Polonia, conformándose con recibir a cambio un poco más de libertad religiosa, en particular para el catolicismo.

El Papa polaco favoreció políticamente al régimen de Fidel Castro con aquella visita .

Por eso, el paso dado con el aval de este Papa no solo coloca a Obama en otra página grande de la historia. También crea un escenario en el que podría cambiar la historia y la histeria comunista.

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