La próxima gran crisis viene de China (Primera parte)

Por primera vez en 125 años, la economía de China es la más grande del mundo. Beijing se opone a su nueva condición, pero alcanzó un techo debido a una combinación de gasto en construcción y deuda del gobierno local que amenaza el crecimiento.

Hace 125 años Beijing era una ciudad de unos 700 mil habitantes, y su distrito Wangjing era una sucesión de colinas artificiales estériles construidas para proteger la capital de los invasores bárbaros del norte. En la actualidad supera los 21 millones y Wangjing es una extensión de torres medio vacías o a medio construir circundadas por la quinta carretera de circunvalación de la ciudad.

China es la “mayor economía del mundo”, superando a EE.UU. en términos de poder adquisitivo pero Wangjing proporciona un claro ejemplo de los crecientes problemas que enfrenta el país y la llamada “trampa de ingresos medios”.

La tasa de crecimiento de China, 7.4% el año pasado, fue la más lenta desde 1990. El Fondo Monetario Internacional le rebajó su previsión de crecimiento este año a 6.8% y predice que el PIB del país crecerá más lento que la India el próximo año.

A principios de 2010, la economía de China se expandía un 12% en medio de un boom del crédito y la construcción desatado por Beijing para contrarrestar los efectos de la crisis financiera mundial de 2008.

Uno de los mayores problemas que enfrenta China ahora es que la desaceleración está sucediendo incluso cuando el crédito y la construcción, los principales motores del crecimiento, siguen creciendo sin parar. La construcción de bienes raíces le representa aproximadamente USD 200 mil millones una proporción mayor que en los EE.UU., Irlanda o España en el punto álgido de sus burbujas inmobiliarias de la última década. Los datos sugieren que la corrección en el sector inmobiliario de China ni siquiera ha empezado. Cuando el sector comience a contraerse, que podría suceder este año, la tasa global de crecimiento podría caer mucho más rápido y el país enfrentaría una ola de quiebras y una posible crisis de deuda.

El impacto ya se está sintiendo en los precios mundiales de productos básicos, incluido el petróleo, y en el desempeño inestable de las economías de Brasil, Alemania, Australia y gran parte de Asia, cada vez más dependientes de la demanda china.

Las vulnerabilidades financieras se concentran especialmente a nivel del gobierno local, donde los funcionarios provinciales han ignorado las limitaciones presupuestarias y la prohibición de endeudarse para darse el gusto de un exceso de crédito y construcción. Las estadísticas parciales sobre la recaudación de fondos del gobierno local muestran que vendían el equivalente a 1.66 billones de yuanes en bonos en 2014, comparado con 900 mil millones de yuanes en cada uno de los dos años anteriores.

La relación existente entre los dos mayores riesgos que enfrenta la economía de China -el sector inmobiliario y la deuda del gobierno local- hacen que la situación sea más que alarmante para todo el Mundo.

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