La próxima gran crisis viene de China (Segunda parte)

Desde las reformas económicas que introdujo el presidente Deng Xiaoping en 1979, China creció en los más recientes 30 años a tasas promedio anual de dos digitos,con lo cual su PBI se convirtió en 2014 en el más grande del mundo.

China afronta una grave crisis financiera interna, como producto de una “burbuja inmobiliaria”. En los últimos 10 años los precios de las viviendas se han cuadruplicado y si bien en 2014 estos se “frenaron”, en las principales ciudades chinas el correctivo es de apenas 4.2 %.

Pese a ello, la inversión total en el sector igual aumentó 10.5 % en el año y las superficies construidas sin vender subieron más del 26 % a fines de diciembre.

Los datos sugieren que la corrección en el sector inmobiliario de China ni siquiera ha empezado realmente. Cuando el sector comience a contraerse, lo que podría suceder ya este año, la tasa global de crecimiento podría caer mucho más rápido y el país podría afrontar una ola de quiebras, así como una posible crisis de deuda. Cinco de los más grandes bancos chinos han debido acudir por ayuda financiera al Banco Popular Chino (Banco Central).

La “desaceleración de China podría convertirse en una corrección desordenada de las vulnerabilidades financieras con considerables implicaciones para la economía global”, advirtió el Banco Mundial este mes.

Los precios de los productos básicos, como el mineral de hierro y cobre -elementos clave en cualquier auge de la construcción- están cotizando cerca de los niveles vistos por última vez en medio de la crisis financiera mundial, es decir, antes de que la corrección de la construcción china hubiese siquiera ocurrido adecuadamente.

A mediados de 2013, la última vez que el Gobierno publicó datos, la deuda pendiente del Gobierno local se ubicó en 18 billones de yuanes, es decir, aumentó 80 % en tan sólo dos años. Los gobiernos locales dependen de ventas de tierras equivalentes al 35 % de sus ingresos y prácticamente la totalidad de su deuda pendiente está garantizada mediante tierras de propiedad del Gobierno que suelen estar seriamente sobrevaloradas y para evitar la prohibición de incurrir en déficit, los gobiernos locales han creado miles de “vehículos de financiación” de su entera propiedad que han tomado financiación en su nombre de bancos estatales, mercados de bonos e instituciones clandestinas ligeramente reguladas.

Este proceso es técnicamente ilegal, pero se ha tolerado porque reforzó el crecimiento después de la crisis financiera mundial.

Como las ventas de bienes raíces se han desplomado y la demanda de tierras de los desarrolladores comerciales se ha evaporado, los funcionarios locales empezaron a utilizar estos vehículos de financiación para comprarse tierras a sí mismos utilizando crédito tanto de bancos de propiedad estatal como de instituciones paralelas. Funcionarios y analistas temen que esto sea un intento insostenible de impulsar el crecimiento a corto plazo y los decaídos ingresos fiscales. A lo mejor veremos un enfrentamiento de provincia versus nación.

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