“Tengo sed”: La frase de los ibaguereños

Profesor Titular UT

Más que una parodia, se trata de generar una reflexión sobre la actitud silenciosa y hasta complaciente que tenemos frente a la incapacidad de nuestros administradores, dirigentes y políticos, que mantienen a la región sumida en un aletargamiento próximo a la inercia total.

Y es que realmente tenemos sed, no solo del líquido que adolecen algunos sectores de la ciudad constantemente, sino sed entendida esta en la tercera acepción que trae el Diccionario de la Real Academia y que la define como “apetito o deseo ardiente de algo”.

Efectivamente los ibaguereños y tolimenses deseamos fervientemente que no se sigan improvisando obras que solo generan desilusiones entre los habitantes de este territorio. Cómo es posible que se construyan apartamentos para sectores deprimidos económicamente, no sin antes tener previstas las obras urbanísticas.

A esto lo llama el pueblo “ensillar sin traer las bestias “ y solo lo hacen los que presentan serias carencias mentales o intenciones torcidas.

Tenemos sed, al igual que los habitantes de El Tejar. Rechazamos la improvisación y los enredos que han impedido la construcción del acueducto complementario. Nos negamos a creer que no existan profesionales idóneos en nuestro medio para diseñar proyectar y construir obras que aporten al desarrollo de la ciudad.

No es posible que nos falten planeadores serios para encarar la responsabilidad de visualizar el futuro de una urbe que está perdiendo liderazgo en el contexto nacional, por culpa de su dirección.

Tenemos sed de conocimiento y por eso queremos que el famoso Museo del Panóptico se abra a la comunidad para que cumpla su papel de impulsor de los derechos humanos y la paz. No es posible que una obra de remodelación dure cerca de quince años consumiendo el presupuesto y enmarañando su ejecución, para darle espacio a las oscuras maniobras de la corrupción.

Igualmente deseamos que el Paseo Cultural de la Décima sea una realidad y que tengamos, no solo centros comerciales e hipermercados rindiéndole culto al consumismo, sino esculturas, museos y escenarios para nuestros artistas.

Tenemos sed para que la juventud tenga alternativas distintas al consumo de sustancias, pero irónicamente nuestra dirigencia deportiva está empantanada en la iniciación de las obras para los XX Juegos Atléticos Nacionales.

No hay aroma de juegos en la ciudad, contrario a lo ocurrido en los años setenta. Dónde está la experticia del pasado en materia de juegos deportivos?

Tenemos sed producida por la angustia, la frustración y la incapacidad. Este Viernes Santo, cuando desde todos los púlpitos se diga “Tengo sed”, invocaremos a la esperanza para que nos ayude a construir posibilidades de hacer de esta ciudad, un sitio digno y progresista, a pesar de los judas empotrados en la política y la administración.

lcelemin@ut.edu.co

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