Unibagué: excepcional balance

El reciente estallido de la olla a presión colmada de desconfianza y resentimientos acumulados por los ciudadanos, visible en marchas multitudinarias contra cierta clase política autista a las demandas sociales, restó difusión a un acontecimiento que en el balance de hechos positivos del Tolima en el 2019, tiene inestimable valor: La concesión por parte del Estado a la Universidad de Ibagué de la Acreditación Institucional de Alta Calidad. Pocas universidades colombianas ostentan esta categoría. Arduo y riguroso fue el proceso para obtener ese reconocimiento.

Cercana a los 40 años de existencia, la institución creada como iniciativa privada sin fines de lucro, destaca porque directivos, docentes y administrativos, están persuadidos de que ‘lo bueno siempre puede ser aún mejor’. Así, de los 28 pregrados que hoy ofrece, 10 tienen de tiempo atrás Acreditación de Alta Calidad. Este atributo académico se refleja en la buena aceptación de los profesionales egresados de Unibagué en el ámbito laboral de los sectores público y privado.  
La Acreditación Institucional, otorgada por el Ministerio de Educación en octubre de este año, lo que hace en justicia es reconocer y validar que Unibagué ha logrado, a través de cuatro décadas, cumplir a cabalidad y con superiores estándares de calidad sus funciones misionales y generar a través de su proyecto educativo programas y acciones que dignifican la vida de sus estudiantes y hacen un gran aporte al progreso social y económico regional.

El galardón exalta un encomiable trabajo integral: Diseñar carreras que llenen las expectativas del estudiante y tengan proyección regional; con docentes altamente calificados en la enseñanza y la investigación, formar profesionales idóneos conscientes de su responsabilidad social; insertar en la formación del estudiante fundamentos éticos y valores que tanto reclama el país, y brindar a los jóvenes condiciones óptimas para su realización personal y académica: innovaciones tecnológicas, bibliotecas, auditorios, talleres, laboratorios, áreas deportivas, y espacios para recrearse y expresar sus aptitudes culturales. 

Logró el objetivo, la constante de mejoramiento continuo impuesta por los directivos, las serias y frecuentes evaluaciones técnicas y diálogos autocríticos para hallar el camino de excelencia en el delicado cometido de educar nuevas generaciones de líderes, emprendedores, innovadores, forjadores de Paz, y seres con sensibilidad ambiental. 

A Unibagué, este galardón le genera una gran responsabilidad con el Tolima: mantener ese nivel y encumbrarlo aún más. Es justo preguntarse también: ¿Cómo deberían empresarios y sector público de la región corresponder al valioso aporte que durante décadas ha hecho la universidad? Pues siendo generosos en su apoyo y patrocinando becas a tantos jóvenes talentos que carecen de recursos para acceder a la educación superior. La Paz se consigue a través de compartir algo de lo que se tiene.

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