To be or not to be con la astucia de Shakespeare-cito

Así como nadie olvida al cómico Charles Chaplin, para mi gusto, los mexicanos han sido históricamente los mejores humoristas del Continente, desde 1937 (primeras películas de Cantinflas). Y lo siguen siendo, pues Eugenio Debez y Adrián Uribe son dos de los mejores exponentes de los últimos años, que permiten librarnos de cierto vulgar humor latinoamericano. Hago esta reflexión a raíz de la partida eterna de Roberto Gómez Bolaños, quizá el más universal de estos humoristas universales, quien logró unir a cuatro generaciones de colombianos, que nunca olvidarán su obra y sus frases célebres.

Gómez Bolaños nos sedujo con su pensamiento, ‘como es arriba es abajo’ (para usar una afirmación esotérica), de la misma manera que por años los encopetados bogotanos recordaban frases de Shakeaspeare, como “To be or not to be”. De hecho, pocos colombianos habrán dejado de citar su frase ‘no contaban con mi astucia’.

Por cierto, no podemos pasar por alto que ‘Chespirito’, el nombre artístico de Roberto, se deriva del diminutivo de la pronunciación españolizada de Shakespeare. El sobrenombre vino por el talento Shakesperiano (léase chesperiano) del actor mexicano para escribir historias.

Pero, sin denigrar de Shakespeare, quien hizo las mejores caricaturas tragicómicas de la historia de los de ‘arriba’, empezando por la nobleza de ‘Dinamarca’, Chespirito hizo lo propio con los latinoamericanos humildes, aún con mejores resultados estadísticos de difusión de su obra.

Al respecto, tras una investigación de medios de comunicación del continente se concluía que el Chavo del Ocho era más admirado por los niños latinoamericanos que los personajes de Walt Disney u otros personajes infantiles estadounidenses. Y me atrevo a pensar que las estadísticas trascenderían todas las edades y clases sociales, cosa que nunca habrá ocurrido con el autor de Hamlet.

La obra de ‘Chespirito’ daría lugar como la de Shakespeare o Dickens, a muchísimos análisis sociológicos, no solo del latinoamericano, sino de todas las sociedades. Por supuesto que los idiomas no son los mismos, y me refiero en particular a las admiradas historias cubiertas de dramatismo y cultura europea, enfrentada con los personajes vernáculos y sorprendentes del Chavo. Los dramas humanos del Chavo, aunque en lenguaje charro y humorístico, son muy humanos y profundos, por tanto tan merecedores de estudio como la novela ‘Oliver Twist’.

Pero, para cerrar este pequeño homenaje a ‘Chespirito’, recordemos algunas de sus frases, que nos han servido de muletillas para conjurar con humor las situaciones agresivas en que nos vemos envueltos día a día:

“Fue sin querer queriendo”; “es que no me tienen(es) paciencia”; “al cabo que no me importa...”; “bueno, pero no se enoje”; “¡todo yo! ¡todo yo! ¡todo yo!”; “qué bruto, póngale cero”; “¡ya cállate, cállate, que me desesperas!”… To be or not to be -dicen acá.

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