Hora de perdonar pero…

La Navidad es una época de perdón y, por salud mental, Colombia entera haría muy bien en unirse a este espíritu. Pero hay situaciones relacionadas con el proceso de paz liderado por el Gobierno, que llevan a analizar el perdón. Mientras esto escribo, el Fiscal Eduardo Montealegre, señaló ayer en ‘Blu Radio’, que no se puede descartar que el secuestro, la extorsión y el narcotráfico “pueden ser conexo al delito político”.

Una cosa fue el proceso de paz de Pastrana, que unía a dos contendientes, ubicados en 1998 en cierta igualdad de fuerzas, a ceder algo a cambio de terminar una guerra cruenta. La historia nos dice que una de las partes no negoció limpio. La guerrilla trató de buscar en la negociación la estratagema adecuada para reclamar la victoria total, la rendición del otro. Jugó a ‘todo o nada’ y al final iba camino de quedarse sin nada.

Otra cosa es el actual proceso de paz, con un Estado fortalecido y una guerrilla debilitada. Quien busca salvar la vida y ganarse un espacio de legitimidad social, es la guerrilla. A cambio de perdonar sus vidas, la sociedad solo aspira a doblar esta cruel y larga página de su historia. Que nunca más haya víctimas de una guerra semejante y ojalá de ninguna violación a la ley. Nadie exige ahora el todo o nada...

Claro que, como seres civilizados, apoyamos este final de la guerra y las fórmulas de perdón que ayuden a conseguirla, así sean las que plantea pragmáticamente el fiscal. Pero una cosa es el juicio penal y jurídico, que admite interpretaciones doctrinarias como la mencionada. El acto de perdonar, en la mente y el corazón, es algo bien diferente.

Muchos colombianos a lo largo de esta noche tan oscura de la historia, nos han enseñado a perdonar. Seguramente estos colombianos viven en paz interior, lo más cercano a la verdadera felicidad, y esa ha sido la mayor recompensa a su nobleza. Estos colombianos no echan más leña al fuego, ni persiguen con pensamientos de odio o desprecio a sus victimarios. Pero tampoco eso significa que esperen el riesgo de que la historia se repita.

Azriel Bibliowicz, reconocido sociólogo y escritor, citado por Raquel Perzeck en la revista Salomón No. 87, de reciente circulación, escribe desde su condición de víctima familiar del holocausto nazi. Ante un dilema propuesto, toca el tema del perdón y lo transpola al conflicto colombiano. Quizás sea la clave de qué hacer en nuestro caso: “En las sociedades civilizadas, se debe aspirar no tanto a que se logre el perdón entre las personas, sino a que haya una justicia y cierta reconciliación que les permita vivir sin necesidad de recurrir a la violencia”…

Comentarios