2015: un año de cambio histórico de paradigmas

Este final de año nos augura, venturosamente, el derrumbamiento de paradigmas cultivados por más de dos generaciones de colombianos, de trascendencia mundial.

Se entienden como ‘paradigma’, formas aparentemente inmutables de ver las cosas, aspectos cuasi culturales con los cuales creemos entender el mundo.

Desde comienzos de los años 60 se planteó un desafío ideológico y político, entre el régimen cubano y EE.UU., que solo acabaría, parecía, con el aniquilamiento de uno u otro –recordemos la ‘Crisis de los Misiles’ entre Kruschev y Kennedy-.

También desde esos días, cuando nació la guerrilla de las Farc, se empezó un paradigma de una guerra que solo terminaría por las armas. O el establecimiento se arrodillaba, y triunfaba la revolución, o se imponía la doctrina panamericana de ‘la seguridad nacional’.

El creciente consumo de drogas sicotrópicas –entre ellas la mariguana y el yagé-, marcaría la decadencia final de Occidente o se eliminaban todas estas adicciones con fuertes políticas represivas.

Casi medio siglo ha pasado desde que nacieron dichos paradigmas, tiempo suficiente de nacer crecer, tener hijos y hasta nietos. Pero, para sorpresa de los más sico-rígidos, que protestan con patética histeria, estos paradigmas cambiaron totalmente en los últimos meses de 2014.

Barack Obama, quien por si mismo representa otro impresionante cambio de paradigmas político-étnicos en América, se atreve a ‘revolucionar’ por primera vez la política del manejo de las relaciones con Cuba. Con la ayuda del Papa Francisco y de su cardenal en La Habana, quien lo creyera, nace una nueva era con respecto a la ‘cuestión cubana’.

Las implicaciones en política mundial son enormes y, a mi manera de ver, pueden tener un efecto dominó tan democráticamente positivo como el inicio de la caída de la Unión Soviética, hace 25 años.

Ciertamente la anterior noticia profundiza otro cambio, respecto al mencionado conflicto colombiano con las Farc. Hasta el colombiano más fundamentalista de derecha, y no hace falta señalar quién, sabe que la confrontación está marcada por una etapa final de negociación, donde nadie podrá reclamar ninguna ‘pax romana’, ni tampoco ningún tipo de rendición del enemigo. Lo único que debemos vencer ahora, es a desquiciados ideólogos de democracias impuestas por cualquier tipo de fusil.

Nadie en sano juicio, hace 50 años, habría podido predecir que un Ministro nacido del establecimiento, como Alejandro Gaviria, propondría usos lícitos de la mariguana.

Tampoco, que una práctica sicotrópica de origen ancestral, como el yagé, fuera acogida por decenas de miles de colombianos. Estos grupos de yagé, son actualmente un fenómeno cultural urbano en Bogotá.

Sin duda son una naciente expresión cultural entre religiosa, política y ‘profesional’. Aguardaremos con expectativa la evolución de tales cambios en 2015.

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