Quien reconoce su limitación, logra ver la luz de Dios

« Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién pecó, él o sus padres, para que naciera ciego?” Jesús respondió: No fue porque él o sus padres pecaran, sino que nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. 

Solo Dios nos ofrece la verdadera felicidad

«Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él”. Mateo 17, 1-9. 

Quien es sabio, no juega con las tentaciones

« Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

Amar y perdonar, marcan la diferencia

«Han oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente.” Yo, en cambio, les digo: No hagan frente al que los agravie. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.” °°° Mateo 5, 38-48.

La consigna es que la luz disipe las tinieblas

«El Maestro dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué la salarán? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y ser pisoteada por los hombres. «Ustedes son la luz del mundo. °°° (Mateo 5, 13-16).