Una época de pocas lluvias

Estamos en el primer ciclo de lluvias escasas del año, que se presenta acompañado de un fenómeno del niño en grado moderado, conforme se escucha que lo explican las autoridades en la materia. Aunque este período apenas comienza, ya sus efectos se están sintiendo con preocupante intensidad en varios lugares del territorio nacional. Es de tener en cuenta que nunca un país puede sentirse seguro de salir incólume de los perjuicios de un fenómeno de esta clase.

Son diversas las afectaciones de un período de sequía como el que se está viviendo. La escasez de agua es tal vez la más sentida, puesto que, en varias semanas se va convirtiendo en calamidad pública, ya que un municipio que padezca de falta de agua, pronto tendrá problemas de higiene, afectaciones en la salud de muchas personas, los niños principalmente, y si no existen unas medidas efectivas para proveer el preciado líquido, muy pronto tendrá levantamientos de la población, en exigencia de soluciones reales al problema. La actual situación de sequía puede llegar a representar un problema nacional, puesto que son varios centenares los municipios que tienen vulnerabilidad por crisis de agua, principalmente en la costa Atlántica y la región Andina.

Los incendios forestales son otra lamentable manifestación: se ven incrementados por la sequedad y el calor, que destruyen muchas hectáreas de bosques primarios y fauna benéfica, creados por la naturaleza en cientos de años, esta biomasa provee oxígeno y retiene el agua, que luego servirá a la agricultura y a muchos hogares.

En las comunidades que utilizan el agua como fuente de energía, este servicio también puede sufrir racionamientos al disminuir críticamente el nivel de los embalses, con todas las consecuencias de afectación para la vida de la gente que esto conlleva.

Como puede entenderse, los primeros tres meses de 2015 van a ser una prueba especial para las autoridades que actúan en la prevención y superación de desastres, por las manifestaciones que ya se están viendo del fenómeno de ‘El Niño’. Estas instituciones deben tener claro que el trabajo en la masificación de la cultura del agua y la prevención y atención de desastres deben ser contenidos de difusión permanente para las comunidades, en todos sus aconteceres y no elementos pasajeros de campañas publicitarias, porque en últimas estamos en un país demasiado propenso a soportar este tipo de eventos.

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