La muestra de grandeza del cabo Ávila

Como producto de la guerra, para guardarse del ataque enemigo, los irregulares no se eximen de sembrar explosivos, trampas mortales dirigidas contra este, que quedan en el suelo y suelen también acabar con la vida, o dejar desmembrados a civiles inocentes, entre los cuales, caen niños y jóvenes en el esplendor de sus vidas, papás y mamás que velan por sus hijos, y trabajadores que asisten a la parcela para ganar su sustento.

En medio de estas historias que se repiten casi todas las semanas, es verdaderamente loable la serenidad y entereza con que el cabo primero del Ejército, Edward Alfonso Ávila Romero se ha referido a la dolorosa circunstancia en que perdió sus piernas, víctima de la explosión de una bomba antipersona, que según las noticias fue colocada por el ELN, en un lugar frecuentado por civiles. El hecho sucedió en medio del trabajo de rutina de este militar.

De alguien que se encuentra apenas a unas horas de pasar por tan difícil trance, que en el día de su cumpleaños es sacudido por el hecho de no poder volver a caminar, ni mantener su actividad laboral en tiempos de su máxima productividad, cuando está viendo crecer a su hija, se puede esperar solo desesperanza, y rabia contra quienes lo llevaron a esta situación.

Pero este suboficial en una muestra de grandeza, entrevistado por Radio Caracol, se declaró tranquilo por el deber cumplido: “Tengo la tranquilidad y satisfacción porque hice lo que tenía que hacer, porque me pregunto qué hubiera pasado, si este artefacto se hubiera accionado cuando en el sitio estuvieran niños”. Luego manifestó, “la principal misión de nosotros es salvaguardar la integridad de nuestros compatriotas, de la población civil del sector, esa es nuestra razón de ser. Entonces un sector donde van a ser beneficiados 800 niños, yo no me quiero ni imaginar que podría hacer este artefacto a un niño que lo hubiera manipulado, que lo hubiera activado”.

Basta con las expresiones citadas, para conocer la profunda vocación de servicio de este militar, quien antes que todo, es una persona joven a quien la guerra lo conduce a esta frustración, por eso, vale la pena reconocer el ejemplo del cabo Ávila que, sin exteriorizar amargura y rencor contra los culpables de su desgracia, refleja más bien fortaleza ante la adversidad.

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