La economía cuando languidece el desarrollo

Siete años después de su llegada, parece que aún no ha desaparecido el fantasma de la crisis de 2008. El país inducido por las corrientes neoliberales, se embarcó en la política extractivista y de venta de elementos de nivel primario, que estuvo por varios años en auge; los logros relativos se dejaron ver, porque en la primera década del siglo veintiuno y los primeros años de la segunda, se obtuvo un alentador promedio de crecimiento económico, que a su vez estimuló la expansión de las importaciones a la luz de un peso revaluado por la abundancia de dólares provenientes de la inversión extranjera, sobre todo minera y petrolera.

Aunque las finanzas del estado se beneficiaron de esta especie de apertura y se mejoraron algunas formas de asistencia social, el grueso de los recursos se quedó en unas pocas multinacionales, en las manos de la élite empresarial y en los oscuros caudales de la corrupción imperante.

Ahora, son varios los eventos que apuntan a que la crisis del sistema económico mundial se está reactivando. Lo dicen la disminución del crecimiento de China e India, el hundimiento de la economía griega que amenaza a la Unión Europea, la caída de los precios del petróleo que parece quedarse un largo rato, la inevitable concentración del poder económico, la intensificación del desempleo estructural, la perniciosa pérdida de valor adquisitivo de los ingresos salariales y la destrucción y consumo voraz de los recursos naturales. Parece que estamos ante la manifestación cantada de un agrietamiento profundo del sistema capitalista de acumulación, aunque siempre ha existido una receta para superar sus más hondas crisis.

Tristemente los más lastimados durante las recesiones, son los pobres, por los recortes a los presupuestos para su atención. Como consecuencia de esta situación, la desigualdad en lo que somos campeones, se exacerba agregando nuevas familias excluidas o bloqueadas para acceder a niveles mínimos de bienestar. Un problema relacionado con el sistema económico, lo evidencia el planeta, que con desórdenes y violencia climática, responde al sobreuso y contaminación de todos los recursos que nos ofrece. La tierra no perdonará los abusos en su contra y los humanos seremos presa de su ira.

Agregado. Agradezco a todos los familiares y amigos que nos manifestaron su compañía y consuelo, con ocasión del fallecimiento de nuestra madre la señora Herminda Cárdenas de Zambrano.

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