El papel político de algunos papas

Aunque lo que ha persistido, es que la figura papal, en contravía de la defensa a los pobres y menos favorecidos que predicó Jesús, asume posturas afines a los grandes centros de poder, o cuando más indiferentes, cuando de afrontar el establecimiento se trata; inclusive, ha callado en tiempos de grandes abusos contra grupos indefensos, como en el período de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, como en toda norma existen excepciones, para citar solo algunos ejemplos en los papas de los Siglos XX y XXI, se puede mencionar a Angelo Roncalli, Juan XXIII, quien tras más de 10 siglos de historia, se alejó de la tradicional condena y prefirió dialogar con la cultura moderna, con las otras tradiciones religiosas y aún con los no creyentes. Pero, principalmente introdujo dentro de la doctrina social de la Iglesia, la cultura de los derechos humanos. Y en tercer lugar, quizás lo más importante, hizo la propuesta de una Iglesia de los pobres.

Vale recordar el caso de Karol Wojtyla, Juan Pablo Segundo, quien además de continuar con el acercamiento con otras religiones, fue determinante en la decadencia y desaparición de la Unión Soviética, luego de que en ella se había desvirtuado el socialismo, con una casta burocrática inflexible y autoritaria.

Ahora es Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, americano y único jesuita que ha llegado a tal dignidad, quien adopta un carácter sencillo y humilde, y se ha atrevido a enfrentar la corrupción y los abusos de algunos sacerdotes y jerarcas de la propia iglesia. Hoy, es evidente que el Papa está incomodando a los cacaos del mundo actual, que lo ven salirse de los moldes meramente catequísticos y atacar con contundencia, la actual geopolítica y el sistema económico mundial.

El pontífice está mostrando claramente una convicción política contraria a la aguda concentración de la riqueza y como buen jesuita de la segunda mitad del siglo XX, manifiesta sus afectos hacia la Teología de la Liberación o de los pobres, surgida en las conferencias episcopales de Medellín y Puebla, pero, ahogada entre otros hechos, por las dictaduras pro-neoliberales, como la que se tomó el poder en Argentina en los años ochenta. A juzgar por lo ocurrido con otros pontífices, es posible que como resultado de sus prédicas, el Papa sea uno de los factores que jalone cambios importantes en el capitalismo de nuestros días.

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