Terrorismo y miedo

Otro atentado terrorista ha ocurrido en Niza, Francia, muy cruel y sangriento, contra la gente inocente, como todos los hechos violentos que viene perpetrando el extremismo islámico, es la continuidad de una ciega pretensión, sembrar el caos y desestabilizar en cuanto más lo puedan, el mundo denominado occidental. Son evidentes los elementos históricos que han propiciado tanta insatisfacción de los pueblos islámicos africanos y del medio oriente, por el maltrato recibido durante los tiempos de la colonización y las acciones de saqueo, que las potencias europeas desataron contra estas poblaciones, a las que sumieron en un estado de subdesarrollo.

Esta deuda no ha sido compensada, ni siquiera con políticas que realmente propicien un ambiente de colaboración ante el atraso de estas naciones. Por el contrario, es notable el desprecio con el que ahora se les mira, por ejemplo, a los jóvenes europeos, descendientes en segunda o tercera generación, de los africanos traídos como mano de obra de bajo nivel, que viven marginados en las zonas deprimidas, sin que las políticas del Estado francés, igual que las de las demás naciones europeas, les garanticen un trato que los conduzca a un futuro digno, este es uno de los puntos focales de toda esta problemática.

El problema de los inmigrantes, que huyen de las guerras de la referida región del mundo, tratando de escapar al rigor de su insoportable situación, es parte y agravante de toda esta problemática. Pero a esta situación, los europeos han respondido con un limitado sentido de solidaridad.

La cadena de hechos del condenable y ciego terrorismo yihadista, no se puede negar que es contestatario a todo este tipo de lastres y que debe ser atacado con medidas de seguridad contundentes, pero, así como se intensifican las acciones militares de alta tecnología, contra los líderes de estos movimientos radicales, deben desarrollarse políticas colaborativas e incluyentes, para los inmigrantes y los europeos con ascendientes islámicos, porque buena parte del caldo de cultivo del terrorismo, debe estar ahí.

Es necesario evitar que la discriminación negativa contra el islamismo, que lo tiene Europa, inclusive al interior de su territorio, permita que los jóvenes sean influenciados por las redes propagandísticas del terrorismo, para llegar a inmolarse matando gente inocente. Es creíble que con algunas fórmulas, como la vinculación social para las minorías afectadas, la predisposición a la violencia deberá ceder y se contribuirá a la tranquilidad ciudadana.

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