Cuando se realizaban las contiendas polÃticas que condujeron a las recientes elecciones de dignatarios en el departamento y los municipios, se escucharon propuestas de toda Ãndole que, por supuesto, tuvieron efecto en el electorado.
Como es usual algunas de ellas se efectuaron al calor del debate sin mucha relación con las posibilidades económicas reales y, mucho menos, a la luz de las nuevas situaciones que habrÃan de presentarse ante la inminente modificación de la adjudicación de los recursos de las regalÃas, que tanta incidencia tenÃan y han de tener en las disponibilidades de departamentos y municipios.
Algunas voces, entre las cuales se cuenta la de este rotativo, hicieron un llamado a consultar propuestas con recursos y proyectos con presupuestos. Si se puede recordar se hizo un comparativo del presupuesto del Tolima con el de otros departamentos, de la capital del departamento con otras capitales y se adicionó al análisis la variable demográfica para que las frÃas cifras se evaluaran en términos comparativos por población.
Los llamados no tuvieron eco, las elecciones tuvieron el resultado que todos conocen y los ganadores han tenido que enfrentar la cruda realidad de comenzar a oÃr los reclamos de comunidades que los confrontan con las promesas de campaña.
En el caso concreto de Ibagué, mucho se debatió acerca del estado de las calles y la rápida acción que habrÃa de realizarse para restaurarlas y dejarlas de manera que volvieran a ser transitables. Las primarias evaluaciones del equipo de gobierno dan cuenta que para realizar el cometido se requiere de cerca de medio billón de pesos y, por el lado de los recursos, se cuenta con un rubro que no supera los cuatro millardos anuales y que pese a que se utilice la mayor creatividad y se acuda a recursos del orden nacionales, los fines y los medios no van a coincidir.
Lo que lleva a establecer prioridades muy ajustadas a la precariedad de los recursos y se llega a un terreno común de austeridad que obliga, desde ya, a desechar algunas propuestas o ideas suntuarias, para concentrar los recursos en propuestas muy aterrizadas.
Por supuesto que cada comunidad considerará como prioritaria la que atañe a su territorio y en el caso de las vÃas habrá necesidad de afrontar con premura la reparación de aquellas por donde discurre el transporte público o que sirvan a toda la comunidad.
Por cierto, algo habrá que hacerse para subsanar la vÃa al aeropuerto de Perales, que está hecha una vergüenza, y por allà transitan los potenciales inversionistas o turistas que seguramente se llevarán una imagen muy dolorosa de la ciudad, que les quitará la intención de invertir o siquiera volver.