Ya se habÃa mencionado en estas mismas lÃneas la necesidad de aumentar las precauciones en la época convulsa en la que se ha sumido el paÃs.
También se indicaba que todo análisis debÃa hacerse entre lÃneas, ya que la historia reciente ha demostrado que existen sectores radicales en los extremos del espectro polÃtico que quieren pescar en rÃo revuelto y aprovechar la confusión para sus fines particulares que, está visto, no coinciden con los intereses generales del paÃs y sus habitantes.
Nadie puede atenerse a que conceptos como los derechos, el sentido humanitario o el bienestar colectivo van a ser tenidos en cuenta pues para unos y otros lo importante es lo que favorece su estrecho marco o sus protervos fines.
Por eso no hay que extrañar que se sucedan las acciones demenciales de las que ha sido testigo el paÃs en los últimos dÃas, pero también hay que poner en práctica una precaución esencial a los periodistas que debe extenderse a todos los ciudadanos: “Ver más allá de lo evidenteâ€, so pena de quedar envueltos en los remolinos de la manipulación.
Por cierto no debe esperarse lógica alguna de quien es capaz de lanzar una bomba donde se encuentran seres inermes, o quien activa un petardo al interior de un bus, o del que asesina al conductor de un bus por transitar una vÃa con sus pasajeros, o quien extorsiona, secuestra, tortura y asesina a sus conciudadanos.
Habrá quien se escude en teorÃas desuetas o pretende refundar el paÃs a su acomodo; mas contra toda esa insania solo resta aceptar y respetar el contrato social pactado, regirse por las leyes y acogerse al derecho de gentes en la ilusión de que impere la armonÃa y los violentos pierdan terreno.
Pero como nunca se sabe, es mejor andar precavidos, contribuir a detectar las acciones de los criminales y extremar la solidaridad para de esta manera enfrentar con el poder de la mayorÃa a los violentos que pretenden imponer por el terror sus erradas y estrechas visiones.