Nadie duda de la capacidad de combustión del petróleo mas lo que realmente resulta explosivo, por estas calendas, es el precio del petróleo.
El esencial producto se origina en sitios considerados inestables polÃticamente, a lo que se une la insaciable voracidad por su consumo de nuevas y gigantescas potencias como China e India.
De tal incertidumbre se deriva la impredecible volatilidad del precio que pone en vilo a los mercados y sacude las bolsas.
Pocas veces coinciden tantas noticias relacionadas que actúan como variables en la cotización: la indescifrable situación de la salud del presidente Chávez, la inestabilidad polÃtica de los más grandes productores del Medio Oriente y la impensable y cada vez más probable guerra entre Israel e Irán han hecho elevar el precio a alturas exorbitantes.
Con decir que la cesta OPEP, que es la mezcla de los precios de las diferentes calidades que se producen por los paÃses exportadores de petróleo ya ronda los 120 dólares por barril y la variedad WTO con la que se cotiza el producto colombiano se acerca a los 106 dólares por barril.
Tan impredecible panorama significa bonanza para unos y penuria para otros: Venezuela, por ejemplo, compensa los problemas de producción y el gasto desaforado con un cascada de ingresos; Colombia anuncia que pronto ha de rebasar la cota del millón de barriles y pone alegres las caras de los accionistas de Ecopetrol y Pacific, asà como de los economistas del gobierno; los paÃses que padecen la crudeza del invierno ven crecer las facturas del combustible y el precio de las importaciones.
De la misma manera el consumidor colombiano que está atado al precio internacional tendrá que someterse a los aumentos derivados del extraño régimen de precios que hace a un paÃs exportador neto tener uno de las más altas cotizaciones del mundo como si se tratara de una región dependiente de las importaciones.
Como ocurre con el precio del dólar del que se añoraba que bajara de precio ahora no se sabe si el alza del precio del petróleo sea una bendición para el ciudadano o uno de los factores de la ruina.