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¿Es posible cultivar aguacate Hass de manera sostenible?

No se trata de estar en contra de la producción de alimentos y menos de aquellos que tienen grandes perspectivas de ingresos favorables para los cultivadores, pero no puede ser que en nombre de producciones rentables se destruyan las reservas naturales de la región.

 

El aguacate Hass es un cultivo rentable y con categoría de exportación. El Tolima es uno de los mayores productores del país, junto con Antioquia, Caldas, Santander, Bolívar, Cesar, Valle del Cauca, y Quindío. Colombia es el segundo productor y el quinto exportador en el mundo.

En el Tolima, hay más de 13.000 hectáreas cultivadas, principalmente en los municipios Cajamarca, Fresno, Herveo y Casabianca. Desde 2017 se ha venido expandiendo el cultivo de esta fruta en Cajamarca, donde empresas extranjeras han comprado grandes extensiones y han generado un importante número de empleos.

Sin embargo, existe inquietud y malestar con estos cultivos, pues los ambientalistas advierten que se están presentado graves riesgos para la biodiversidad. En primer lugar, señalan que se consumen grandes cantidades de agua y que en épocas de sequía disminuyen notablemente los cauces de los ríos de la región como el Anaime y el Bermellón.

Además, que se han talado bosques y que el cultivo se ha extendido más allá de la frontera agrícola. Lo más preocupante es que se está asfixiando la palma de cera, el árbol nacional, y se pone en peligro el hábitat del loro orejiamarillo, pues es en la palma de cera donde construye sus nidos y se alimenta. La preocupación no es cuestión menor, pues entre Ibagué y Cajamarca existe el relicto de bosque de palma de cera más grande del país con cerca de 600 mil individuos.

Los que cuestionan estas siembras aseguran que Cortolima no ha intervenido de manera contundente para evitar la destrucción del ecosistema, pues, pese a la existencia de investigaciones, no se conocen sanciones en contra de los infractores.

En la actualidad a través del Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) de Cajamarca se busca establecer áreas reserva natural, controlar el monocultivo de aguacate Hass, que se expande sin control por el cañón de Anaime, y trabajar en la implementación de una franja de conservación para la palma de cera.

No se trata de estar en contra de la producción de alimentos y menos de aquellos que tienen grandes perspectivas de ingresos favorables para los cultivadores, pero no puede ser que en nombre de producciones rentables se destruyan las reservas naturales de la región. Es preciso hallar el camino para conseguir que este cultivo sea sostenible.

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El Nuevo Día

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