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Hay que acelerar los planes de contingencia

Suponemos que la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo ya estará elaborando los planes de contingencia para mitigar los desastres que causen la ola invernal; no se pueden tolerar más tragedias anunciadas.

 

El río Combeima, nuestra principal fuente de agua para consumo, ha sido invadido a lo largo de su cauce por miles de familias de bajos recursos que encuentran refugio en sus riberas, a pesar del riesgo que representa vivir allí por causa de las crecientes y los deslizamientos.

Periódicamente, en época de lluvias se registran emergencias que obligan a la evacuación de familias y es necesario reubicarlas ante el peligro que corren sus vidas. El 23 de septiembre del año pasado el río se desbordó y afectó los asentamientos localizados en el área urbana. En esa ocasión, alrededor de 200 familias de barrios ribereños como el Industrial, Santofimio, Combeima, Matallana y Baltazar, resultaron damnificadas por los daños que causó la creciente, y que afectó los muros y las bases de sus viviendas; 24 casas quedaron destruidas.

Ante la emergencia se convocó un consejo extraordinario de gestión de riesgo y se declaró la calamidad pública y la alerta amarilla, con el fin de definir las estrategias para ayudar a los afectados. La administración local distribuyó colchonetas, enseres de cocina y elementos de aseo, mientras que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) les asignó un subsidio de 300.000 pesos durante seis meses.

A las familias que quedaron sin techo les anunciaron que serían incluidas en un plan de vivienda, pero ha transcurrido el tiempo y no han vuelto a tener noticias. Se trata de personas de escasos recursos que no cuentan con empleos formales y que viven del día a día, por lo cual algunas de ellas están pensando en regresar a sus predios. Ya hay dos de ellos ocupados por adultos mayores que se rehúsan a dejarlos, a pesar del peligro, y dicen que lo hacen porque no tienen a donde ir.

Los afectados han dirigido derechos de petición a la Secretaría de Infraestructura para preguntar por los avances del proyecto de vivienda que les prometieron, pero no les han respondido.

La preocupación es creciente porque el Ideam ha lanzado una alerta para advertir sobre la fuerte temporada de lluvias que se avecina. Suponemos que la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo ya estará elaborando los planes de contingencia para mitigar los desastres que causen la ola invernal; no se pueden tolerar más tragedias anunciadas.

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El Nuevo Día

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