El valor histórico de El Nuevo Día

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Crédito: Archivo / EL NUEVO DÍAGrupo pionero de trabajo
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A comienzos de los años noventa, la radio era prácticamente el único medio de información al servicio de los tolimenses. Los periódicos que circulaban eran de carácter nacional, lo mismo que la televisión, por lo cual era preciso recurrir a la radio para enterarse de los acontecimientos regionales.
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A comienzos de los años noventa, la radio era prácticamente el único medio de información al servicio de los tolimenses. Los periódicos que circulaban eran de carácter nacional, lo mismo que la televisión, por lo cual era preciso recurrir a la radio para enterarse de los acontecimientos regionales.

Los periódicos locales que hubo antes de esa década eran de carácter político y su línea editorial obedecía a un criterio ideológico antes que informativo. Estos medios sobrevivían en condiciones precarias, muchas veces gracias al empeño de un único propietario. Por diferentes circunstancias, cerraron sus puertas y el Tolima se quedó sin medios impresos de la región.

Ante este vacío y la evidente necesidad de brindar información de carácter regional objetiva e imparcial y con el valor adicional que tienen los medios impresos de ser documentos de valor histórico, un grupo de empresarios tolimenses emprendió la tarea de crear un diario independiente, constituido como una verdadera empresa, con la capacidad de llegar a todos los rincones del departamento y con la más avanzada tecnología.

Fue así como se fundó El Nuevo Día que vio la luz el 29 de noviembre de 1992, hace ya 30 años. Es un periódico con una organización empresarial, con secciones temáticas que abordan lo nacional, internacional, lo regional y lo local; con departamentos de redacción, contabilidad, circulación, producción y publicidad, con funciones claramente definidas y diferenciadas, en las que no se mezclan las ventas de publicidad con la información; en virtud de ello se consolidó como un medio independiente. Desde el comienzo se contrataron periodistas profesionales, la mayoría oriundos de la región, egresados de universidades bogotanas (porque no había programas de Comunicación social o Periodismo en las universidades de la ciudad).

Durante estas tres décadas, además de ser un narrador fiel de la historia del Tolima, ha acompañado a los tolimenses en sus tragedias, en sus necesidades, en sus alegrías y sinsabores. Ha sido el vocero de una comunidad muchas veces ignorada y excluida; ha estado presente para alertar sobre los hechos de corrupción y las actuaciones que van en contra de los intereses de la mayoría. Ha hecho valer su condición de guardián de la verdad, de defensor de los intereses ciudadanos y de la observancia en el manejo de los recursos públicos (que son de todos los ciudadanos).

No solo cumple con el deber de garantizar el derecho a estar informados que les asiste a los tolimenses, también promueve y lidera iniciativas culturales, educativas, empresariales y sociales. Para ello están como ejemplos los concursos de cuento y de crónicas; los programas de comprensión de lectura, los entrenamientos para las pruebas de Estado ICFES, los concursos de pesebres; las ferias educativas como Exponiversidades y ahora la feria de posgrados. En este trasegar no ha estado en solitario, ha contado con el apoyo de empresas locales y nacionales, con instituciones como la Alcaldía, la Gobernación, la Policía, el Ejército, Cortolima y gremios como la Cámara de Comercio, Fenalco, Camacol y las universidades de Ibagué y el Tolima.

Con las autoridades y organizaciones públicas y privadas ha establecido alianzas para promover campañas cívicas, en la ciudad y el Departamento. Estas han acompañado diversos quehaceres. Vale destacar la que se denominó “Yo quiero Ibagué linda”, que tuvo por objeto el embellecimiento de la ciudad; gracias a ella, la Alcaldía, con el apoyo del sector privado, recuperó el separador de la carrera Quinta que aún se conserva y es un orgullo ciudadano. 

Durante muchos años organizó, en unión de Cortolima y la Policía Nacional, un concurso de pesebres ecológicos para fomentar el cuidado del medio ambiente y promover el espíritu de celebrar las festividades de fin de año en medio de la concordia y la fraternidad vecinal. 

 

Un periódico para todos

El interés del periódico era vincular a todos los integrantes de la familia con el acontecer regional. Por eso, se crearon secciones como El Pilo Díaz, que fue la puerta de ingreso de los más pequeños a la lectura, a través de juegos y otras actividades. Jóvenes al Día fue la sección en que los adolescentes contaban con un espacio para acceder a la información de su interés. Igualmente, al lado de Cementos Diamante (hoy Cemex), Coruniversitaria (hoy Universidad de Ibagué) y la Secretaría de Educación del Departamento lideró el programa Prensa Escuela, que llevó el periódico a las aulas de clase. 

El Nuevo Día ha acompañado, desde sus inicios, la trayectoria de deportistas tolimenses en todas las ramas; ajedrecistas como Nadya Karolina Ortiz; ciclistas como Freddy González; boxeadores como Ingrit Valencia y Oscar Escandón; montañistas como Manolo Barrios, han pasado por las páginas de El Nuevo Día y los lectores han conocido sus triunfos dentro y fuera de la región.

Ha vibrado con las glorias y sufrido con las derrotas del Deportes Tolima. Lo ha acompañado en torneos nacionales e internacionales. Sus páginas registraron el descenso del equipo a la segunda división y su regreso a la primera división un año más tarde. Sus reporteros estuvieron en Cali cuando consiguió su primera estrella y luego en Medellín y Bogotá con el registro de su segunda y tercera estrella.

En su función de notario de la historia tolimense, El Nuevo Día es fuente de información para investigadores de colegios, universidades, entidades públicas, y organizaciones privadas, y es material probatorio en numerosas investigaciones judiciales.

Ha recibido los embates de las crisis económicas, pero gracias a su personal comprometido con su trabajo, con la empresa y con la región las ha superado y ha salido fortalecido.

Tuve el privilegio de trabajar en El Nuevo Día durante veinte años y seis meses. Estuve presente el día que encendió su rotativa por primera vez y presencié el crecimiento del periódico como medio de comunicación y la forma en que se fue ganando un espacio en el corazón de los tolimenses, a base de una labor periodística veraz, objetiva e imparcial. El Nuevo Día es y seguirá siendo el periódico de los tolimenses.

¡Hagamos región y apoyemos lo nuestro! 

Lo invitamos a seguir leyendo aquí 

https://digital.elnuevodia.com.co/library 

Martha Myriam Páez Morales

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