El papel de la educación ambiental

La protección del medio ambiente que se desprende de la Constitución Política de 1991 constituye uno de los principales objetivos del Estado social de derecho, así como de la llamada Constitución Ecológica. Tal protección refleja un gran contenido de moral política y conciencia de la responsabilidad que deben tener los seres humanos respecto a la biodiversidad.
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Uno de los instrumentos que impone la Constitución para la concreción de la garantía de protección del medio ambiente corresponde al fomento de la educación ambiental, lo cual resulta decisivo para consolidar políticas públicas que requieren de la participación ciudadana y, en general, como herramienta para la consecución de los fines del Estado.

En la actualidad existe la educación ambiental, pero falta promoverla, así como fortalecerla, para que sea un verdadero mecanismo en el equilibrio biodiversidad. Este instrumento es vital para formar a los ciudadanos del futuro en la promoción de conservación de la fauna, la flora y los recursos ambientales.

Tanto las entidades del orden nacional (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, por ejemplo), como los departamentos y municipios que cuentan funciones de protección del medio ambiente deben fomentar la educación ambiental. Empero, es pertinente señalar dos observaciones:

Una: las Universidades (públicas o privadas), al igual que escuelas y colegios, tienen la responsabilidad de velar por el cumplimiento de los derechos humanos, la protección del medio ambiente y promover la educación ambiental. Tal responsabilidad hace que propicie la toma de conciencia del rol que tienen en la sociedad frente a la biodiversidad.

Dos: resulta necesario y conveniente implementar el fomento por la investigación desde los consultorios jurídicos de las Universidades para la generación de propuestas que incentiven el adecuado uso de la biodiversidad, así como estrategias para un futuro sostenible. No basta con utilizar las acciones judiciales de protección, sino proponer estrategias de prevención frente a las falencias identificadas en la implementación de prácticas que afecten el medio ambiente.

La tarea de protección del ambiente sano, así como la de promover la educación ambiental, no es exclusiva de las autoridades administrativas, sino también de la sociedad, poniendo en funcionamiento instrumentos, herramientas jurídicas y plantear propuestas estratégicas para un futuro sostenible. Es hora entonces de tomar conciencia respecto de la protección a la biodiversidad a través de la adecuada aplicación de la educación ambiental.

CARLOS F. FORERO HERNÁNDEZ

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