‘Secos’ y a oscuras: intermitencias en la comuna 8

Crédito: Jorge Cuéllar / Suministradas/ EL NUEVO DÍADespués de dos semanas, los operarios empezaron a reparar los daños sobre la vía principal del sector.
Contenido Exclusivo
Con baldes, los habitantes deben recoger agua de las lluvias para abastecerse del vital líquido y suplir sus necesidades del hogar, pues el servicio es intermitente desde hace un año. A su vez, denunciaron tener dificultades con el suministro de energía.
PUBLICIDAD

En un ‘viacrucis’ se ha convertido vivir en los barrios Aguamarina y Tolima Grande de la comuna ocho. Según los habitantes del sector, a día de hoy completaron 12 días sin suministro de agua, asunto que tiene en jaque las actividades diarias de varias familias. 

A su vez, los huecos en el sector dificultan la movilidad, asunto que hasta ayer empezó a ser intervenido después de dos años, según los residentes.

Por otra parte, un problema de ‘cables cruzados’ sobre los postes de energía ha generado inconvenientes con el suministro eléctrico. Según los habitantes, desde hace dos semanas que hay bajones de energía en el sector, asunto que ha generado daños en electrodomésticos, al margen de acrecentar la inseguridad en la zona. 

 

Agua que cae del cielo

agua

“Completamos 11 días sin agua”, dijo Óscar Marín, un habitante del sector que ha debido surtir sus necesidades en el hogar con baldes y canecas. “He hecho dos derechos de petición al Ibal. El problema es el agua, la mayoría de personas acá tenemos hijos, por lo que toca preparar alimentación, seguir con las rutinas y demás actividades. Es difícil porque no tenemos ni una sola gota de agua, por lo que ha tocado a recurrir a recolectar agua lluvia”, comentó.

Cabe recordar que el pasado 18 de mayo, el Ibal realizó el lavado de los tanques que surten de suministro hídrico a la ciudad. Posterior a la actividad, varias comunas tuvieron intermitencias en el servicio por un par de días. Además, el fin de semana siguiente a las actividades, varias precipitaciones terminaron de complicar el flujo del vital líquido.

“El año pasado empezó el dilema con la intermitencia en el servicio del agua, la colocaban en la madrugada por media hora, se llenaba el tanque y, de un momento a otro, nuevamente la cortaban de corrido. Hemos estado en algunas temporadas hasta quince días consecutivos sin el servicio”, agregó Marín.

auga

Ivan Valencia, trabajador en el Instituto Pincel Mágico (colegio con énfasis en primaria), manifestó que “el aguacero que cayó hace algunos días fue una bendición, porque con esa agua logramos lavar y limpiar. El agua que no nos llegó del Ibal, nos llegó ‘del cielo’. A veces me toca traer el agua desde el barrio Nuevo Armero en baldes para poder habilitar los baños. Eso sí, la factura llega común y corriente”.

Esta redacción estableció que el plantel educativo cuenta con 90 alumnos de primaria, por lo que garantizar la limpieza del recinto y el agua para la jornada, se convirtió en una actividad diaria por parte del área administrativa de la institución. “Si estamos pagando un servicio, lo ideal es que nos llegue el agua constantemente. Es mucho el sacrificio que hacemos en el colegio para poder funcionar correctamente”, añadió Valencia. 

 

¿Y la energía?

energía

Otra dificultad en la comunidad tiene relación con el suministro de energía. Valencia refirió al respecto que: “Tenemos un colegio en donde el agua es vital e importante. Nos toca llegar a las dos de la madrugada, lo que acarrea un riesgo latente. La oscuridad en el sector por cuenta de un daño en el suministro de energía se suma a la inseguridad que hay por la zona. Es complejo porque si no llego a esa hora, no puedo juntar el agua para poder hacer aseo en el colegio”.

Según los habitantes, existe un problema de energía en donde los cables están unidos. A la fecha, formalmente Celsia no ha resuelto la problemática. “Se les mandó un requerimiento, una solicitud formal y un radicado, pero no han podido solucionar algo para separar los cables. A raíz de eso, hay bajones de energía durante todo el día, pero se acentúan en la noche. Cada vez que hay vientos o lluvias fuertes, empieza el problema”, aseguró Valencia.

Óscar Marín expuso que “en los últimos siete meses, se ha incrementado el valor total del servicio de la energía. Estoy pagando aproximadamente 210 mil pesos mensuales por la luz, siendo esta zona residencial estrato 2. En estos días de oscuridad, a un vecino le robaron un par de bicicletas del balcón, asunto que no se había visto con anterioridad”.

 

Contestación de las entidades

Celsia anunció frente a la denuncia que en las últimas semanas, las fuertes lluvias, descargas eléctricas y vientos han ocasionado eventos en la infraestructura eléctrica, lo que hace que se presenten fallas e intermitencia en los circuitos. “La compañía llevará a cabo, en los próximos días, mantenimiento preventivo en dichos sectores con la realización de poda de árboles y validación por parte de nuestro supervisor forestal en la zona”, argumentó la empresa a través de un comunicado.

En relación con el costo de los recibos de energía, indicaron que es importante que cada cliente revise su consumo de energía para tener control y conciencia frente al mismo. En la factura se encuentra un diagrama de barras en el que está discriminado mes a mes el consumo del servicio, allí se observan los kilovatios consumidos los cuales se multiplican por la tarifa.

Además, acotaron que el estrato 2 recibe hasta el 50% en subsidio por consumo básico por subsistencia. “Los kilovatios consumidos por encima de los subsidiados se cobran la tarifa plena. Para Ibagué, el subsidio es hasta los 130 kilovatios y si el consumo fue de 150 kilovatios, los 20 kilovatios restantes a los subsidiados no tendrán subsidio y se facturan a tarifa plena. Igualmente, en la factura se encuentran datos adicionales como acuerdos de pago, deudas anteriores, días facturados, electrodomésticos financiados a través de la factura”, comunicaron.

 

DATO

Al cierre de esta edición, no fue posible obtener alguna respuesta concreta por parte del Ibal.

 

“Durante el mes de abril, solo hubo servicio por seis horas en lapsos de media hora. Cuando la suspendieron completamente, duramos catorce días sin suministro. Después de que hicimos la solicitud al Ibal, restablecieron el servicio por una hora y nuevamente se suspendió por otros ocho días”. Óscar Marín, habitante de la zona.

Redacción Generales

Comentarios