‘Desmedidas’ acciones sobre el terraplén del Centenario

Hélmer Parra / EL NUEVO DÍA
Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍA
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Después de un mes de la tragedia en el parque Centenario, operarios del Cuerpo Voluntario de Bomberos llevaron a cabo el corte y recolección de las rodajas de madera que quedaron del suceso. Desde la noche anterior a la actividad, el terraplén de la calle 10 permaneció sin acordonamiento.
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Luego del trágico suceso en el Parque Centenario, el caso de la familia Góngora González terminó en acciones legales por parte de los afectados contra Cortolima, la Alcaldía y la empresa contratista que llevó a cabo, el día de los hechos, la liberación de fuste sobre el samán que cayó. 

 

Terraplén sin cerco

Según una denuncia ciudadana, algunos habitantes de calle estarían adentrándose en el hueco que quedó como resultado de la caída del árbol en la zona. Esta redacción se dirigió durante la mañana del 1 de junio para constatar la denuncia y tomar registro fotográfico del estado del terraplén. Durante la visita, se evidenció que existía un acordonamiento con vallas policiales. 

En horas de la noche del mismo día, nuevamente se visitó el terraplén y se constató que las vallas policiales ya no estaban acordonando el sitio, dejando al descubierto el daño a la infraestructura mientras que varios transeúntes curiosos caminaban por la zona. Lo anterior resulta controversial por el riesgo que representa para la ciudadanía el transitar por el sector.  

Cabe aclarar que, al mismo tiempo de la visita, se estaba desarrollando un partido de fútbol del equipo local en el Estadio Manuel Murillo Toro, por lo que se presume que las vallas policiales fueron retiradas de la zona de riesgo para ser llevadas al ‘convite’ deportivo.

Al dialogar con uno de los vigilantes del parque, este aseguró que “desde hace varias noches, los habitantes de calle ingresan al hueco donde estaba la raíz del árbol a consumir vicio, lo cual representa un riesgo. Eso sí, las vallas policiales varias veces fueron arrojadas al piso por ciudadanos malintencionados a tal punto que en algún momento casi agreden a un compañero de trabajo”.

 

Rodaja a rodaja

Durante la mañana de ayer, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ibagué llevaron a cabo el corte en rodajas de madera y la limpieza sobre la zona en la que reposaba el fuste caído. Uno de los operarios comentó que “la actividad se hace como acompañamiento a la Alcaldía para ayudar en las labores de remoción de los restos arbóreos y embellecer la zona afectada”. 

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En la actividad también estuvieron presentes miembros de la veeduría ambientalista ‘Los Samanes’, funcionarios de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo y residentes de la zona. 

Juan Sebastián Álvarez, veedor ambiental, indicó que “hemos venido trabajando de la mano de la Alcaldía en el aprovechamiento de esta madera para la creación de esculturas como símbolo de la tragedia y el ‘ecocidio’. En este proyecto entrarán a concursar las facultades de artes y arquitectura de la ciudad, el Sena y la Efac”.

Un funcionario de la ‘SecreAmbiente’ aseguró que para el acuerdo con la veeduría ambiental se pactaron unas medidas para el corte de las rodajas de madera. Sin embargo, las rodajas se quedarán en el parque, cubiertas con un plástico, debido a que los veedores no dispusieron de una zona para guardarlas.

Álvarez refirió al respecto que: “En una reunión que se realizó en el Panóptico junto a la Secretaría de Cultura y la directora de Gestión del Riesgo, se llegó a un acuerdo para que la madera fuera cortada y entregada. Sin embargo, dijeron que si no se tenía el lugar, la madera no se iba a cortar. Se toman decisiones, se hablan cosas y se hace lo contrario. Por la situación, la madera quedará en el parque, troceada en rodajas en una esquina”.

Al preguntar por el acordonamiento policial, el funcionario contó que tampoco sabía qué había sucedido con las vallas, por lo que acordonaron la zona nuevamente con cinta. 

Otra de las consideraciones en la zona tiene relación con el tránsito peatonal, pues la ciudadanía aún no dispone de una separación entre el acordonamiento del terraplén y el tránsito vehicular. Al preguntarle al funcionario, comentó que la instrucción de realizar la separación sí existe, pero que nunca se llegó a concretar. 

 

¿Medidas improvisadas?

Así las cosas, otra de las sugestiones tiene relación con el procedimiento, pues durante el corte de las rodajas de madera, el terraplén y el tránsito sobre la calle 10 aún continuaban sin un acordonamiento adecuado. 

“Los operarios no están teniendo en cuenta los protocolos. El árbol fue arrastrado con cuerda mientras había ciudadanos en el terraplén. Si se va a realizar un proceso como este, se debería cerrar la vía porque podría generar un accidente. El muro que cubre las raíces del árbol talado se estremeció y estuvo a punto de caer encima de cinco operarios de los bomberos voluntarios”, aseguró el veedor ambiental.

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