Familia relaciona muerte de joven con presunta negligencia del Ibal

Crédito: Archivo - Suministradas / EL NUEVO DÍAHabraam Barajas Mendoza cursaba el bachillerato.
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Son reiteradas las quejas en el barrio El Salado por problemas de alcantarillado. La falta de agua potable aumenta el riesgo de enfermedades.
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Con nostalgia, la comunidad del barrio Protecho Salado, de Ibagué, recibió la noticia del fallecimiento de Habraam Barajas Mendoza, un joven al que vieron crecer y jugar en las calles del sector. 

Habraam partió de este mundo terrenal. Según su mamá, Marta Lucía Mendoza Montier, un daño de alcantarillado y una presunta negligencia del Ibal, habría incidido en la muerte del jovencito. 

La señora recordó que durante mucho tiempo, con ayuda de la Junta de Acción Comunal, reportó ante la Empresa de Acueducto y Alcantarillado un daño que llenaba su casa de aguas negras y excrementos. 

La humedad causó estragos en el hogar de Habraam. 

“Hace tres meses, funcionarios de la Empresa nos visitaron y quedaron de volver, pero no lo hicieron. La comunidad nos colaboró para comprar porque nosotros teníamos que instalar la acometida y ellos un tramo de red. 

“Ahí quedaron los tubos porque no vinieron. Nosotros le enviamos mensajes y videos al ingeniero que efectuó la visita, sin embargo, nunca volvió. Los olores, todo es terrible”, cuestionó la madre.

Adquirió una bacteria   

La semana anterior, Habraam, el tercero de seis hijos, presentó vómito, fiebre y un intenso dolor de cabeza. 

La señora Marta lo llevó a urgencias y de inmediato lo dejaron hospitalizado. Al día siguiente lo trasladaron a una unidad de cuidados intensivos en Bogotá. 
“Era muy extraño porque todos los exámenes de sangre, el TAC, salieron normales. Los médicos le ordenaron sacarle líquido de la columna ( líquido cefalorraquídeo) y el resultado fue un baldado de agua fría. Una bacteria había afectado el cerebro. Según los médicos, la bacteria está relacionada con la pestilencia de las aguas negras y con toda esa suciedad”, indicó la madre. 

Habraam llegó a la capital de la República el sábado 4 de junio y falleció el pasado jueves 9 de junio. Durante todo este tiempo permaneció intubado, con soporte ventilatorio, compromiso severo neurológico y pronóstico muy reservado.

“Cuando lo llevé a urgencias iba mal, casi no hablaba, sin embargo decía que todo estaba bien. Después no volvió a despertar”, expresó la progenitora. 

Se fue un buen muchacho

Don Ricardo Zuluaga, líder de Protecho Salado, recordó a Habraam como un joven juicioso y colaborador: “Creció en el barrio. Lo conocí desde muy pequeño y lo entrené en el fútbol. Recuerdo que era de los que más le gustaba limpiar la cancha. Precisamente tengo una foto de él barriendo la cancha. Tenía unos nueve años”, indicó.  Otras personas señalaron que lo recordarán como el “niño de la gran sonrisa”. 

No tienen dónde vivir 

Debido a la tragedia, los médicos le recomendaron a la familia salir de la casa, no obstante, no tienen un lugar a dónde ir. “Son personas muy humildes. Un vecino le hizo el favor de guardarles algunas cositas. Ellos desocuparon la parte de la casa más afectada, pero siguen viviendo allí y hay varios niños. Hace 15 días la señora Marta había, por fin, conseguido trabajo y vea, probablemente ahora vuelva a quedar desempleada. Es muy triste la partida del muchacho porque el problema se pudo haber solucionado”, expresó Ricardo Zuluaga, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Protecho. 

Dato

Gracias a donaciones, la familia pudo recolectar el dinero necesario, más de un millón de pesos, para las exequias. El último adiós será hoy a la 1 de la tarde en la parroquia San Isidro Labrador del Salado.

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REDACCIÓN JUDICIAL

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