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¿Pan a $500?: crisis en panaderías de Ibagué: Asociación de panaderos prevén aumento de precios

Crédito: Archivo / El Nuevo Día Un producto indispensable para los hogares
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Aunque el impuesto al pan se terminó eliminando de la actual reforma tributaria, productores de la ciudad advierten una crisis que puede afectar el bolsillo de los consumidores.
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A lo largo de los últimos meses, el precio del pan ha venido sufriendo acelerados aumentos, al punto de que aquel alimento de 200 pesos que se conseguía en los barrios, no es más que un agradable recuerdo. Hoy, sin embargo, hablamos que este producto se cotiza desde las vitrinas a $400, y amenaza con llegar a los $500, como resultado de una crisis del sector que se hace sentir con fuerza en la ciudad.

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En Ibagué, si bien hay aproximadamente 4.000 personas que trabajan para hacer posible que en el desayuno de las familias nunca falte el pan, el precio de los insumos está haciendo que cada vez sea menos rentable producir este alimento.

“Como gremio nos hemos visto fuertemente afectados, pues la materia prima que necesitamos para producir este alimento, como lo es la harina, los huevos, las grasas, la levadura, el azúcar, son cosas que han llegado a subir hasta un 100 %”, explicó Juan Zuluaga, presidente de la Asociación de Panaderías de Ibagué. 

Zuluaga aseguró que el precio actual de estos bienes empleados para producir pan, son una consecuencia de factores como la pandemia, en la que se creó un cuello de botella en donde la falta de suministros hacía difícil satisfacer la demanda, y circunstancias adversas como lo fue el Paro Nacional del año pasado. 

Ante esta situación, comenta que los productores se ven obligados a adoptar una de tres difíciles medidas, con el objetivo de no incurrir en pérdidas. La primera, pasa por trasladar el aumento en los costes al consumidor final. “Como las materias primas suben, nos vemos obligados a hacer lo propio y aumentarle al pan, lo que provoca que menos gente nos compre”, dijo Zuluaga.

La segunda opción consiste en hacer más barata la producción, ya sea buscando marcas alternas de harina, huevos o azúcar que sean más económicas, o reduciendo la cantidad de insumos utilizados para producir la misma cantidad de pan. Ello, con el riesgo de bajar la calidad del producto, afectando su reputación y provocando, de nuevo, pérdida de clientes.

En tercer lugar, se encuentra el reducir la planta de personal. “El panorama no es alentador, porque si no le subimos de precio a nuestros productos, hay que tomar medidas más drásticas como despedir trabajadores, lo que significa una familia más que se queda sin mercado en la casa. Por lo que, como se puede ver, nos estamos viendo afectados por todos lados”, aseveró.

A raíz de esto, es cada vez más recurrente ver cómo aquellos negocios que no pueden sobrellevar esta situación, se ven obligados a cerrar sus puertas.

En ausencia de una regularización de precios, Zuluaga comenta que una medida que ha venido tomando la asociación, consiste en reunirse con otros panaderos para comprar las materias primas en volumen, y de esa manera, amortiguar el duro golpe. “De tal forma, trabajando muy juiciosos, seguramente vamos a aguantar algo de tiempo sosteniendo el precio de nuestros productos”, comentó.

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¿Y la demanda?

En todo caso, todo esfuerzo parece ser en vano si no mejoran las condiciones económicas de los consumidores, quienes han tenido que ver cómo su dinero pierde valor por la inflación. “Hay familias que no les alcanzan los recursos como para comprar pan. Por poner un ejemplo, si antes con dos mil pesos comían todos en un hogar, ahora con esa misma plata no pueden desayunar todos los miembros de la familia, algo que los afecta a ellos y a nosotros”, relató Zuluaga.

 

Un respiro

Sin embargo, pese al complejo panorama, la Asociación valora que no todo son malas noticias, pues la situación hubiese ido de mal en peor, en caso de que este producto hubiese sido gravado con impuestos en la reforma tributaria del Gobierno de Gustavo Petro, ya que este se encontraba en la lista de alimentos ultraprocesados.

Sobre dicho impuesto, se generó un ‘rifirrafe’ entre la presidenta de la Asociación Nacional de Fabricantes de Pan (Adepan), Marcela Morales, y el Presidente de la República, pues mientras la primera decía que con esta medida el precio podría llegar a $800 en 2025, el segundo argumentaba que este alimento sube porque el precio de la harina de trigo es importado en dólares.

En todo caso, producto de un acuerdo entre varios partidos políticos, se logró que los panes empacados y los de barrio, quedaran libres de nuevos gravámenes. Medida que celebraron desde la Asociación.

 

 

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JUAN CORREDOR

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