Remembranza del icononzuno diseñador de la moneda del papa

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Crédito: Suministrada / EL NUEVO DÍASu moneda conmemorativa al papa Francisco en el país.
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Cinco años después, Henry Castillo rememora cuando el diseño de su moneda conmemorativa al papa Francisco fue elegida como el recuerdo numismático de la visita del sucesor de San Pedro.
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La expectativa por la visita del papa Francisco a Colombia hace cinco años era alta, después de 31 años un sumo pontífice pisaría nuevamente estas tierras, el tercer obispo de Roma luego de Pablo VI en 1968 y Juan Pablo II en 1986.

Las autoridades, así como los ciudadanos, esperaban con ansias el 6 de septiembre de 2017, fecha en que Francisco arribaría a Bogotá para su peregrinación de cinco días por suelo cafetero.

Dentro de esas personas estaba el joyero icononzuno Henry Castillo, quien durante sus años de labores en dicho oficio se especializó en metales, entre ellos la acuñación de monedas; antes ya había colaborado para diversas colecciones en el mundo y ahora quería una especial.

En su tierra, luego de vivir durante varios años en Nueva York, contó el día que decidió diseñar la moneda, la que quería fuera recordada para esta fecha especial, esta importante visita pastoral.

“Me enteré de que su santidad estaba por venir, me imaginé hacer una moneda para que las personas tuvieran una pieza en su colección y me dediqué a diseñarla, luego saqué los moldes y troqueles, elaboré unas monedas y luego pasé por la Catedral Primada de Colombia, en Bogotá.

“Llevé la muestra y le dije a la secretaria que la había hecho y que estaba a la orden, me respondió que le dejara una muestra, ella me indicó que otros fabricantes también le llevaron otras y que seleccionarían la imagen más parecida de su santidad”, cuenta Henry Castillo.

Recuerda que luego de dejar la moneda se fue a su casa y fue hasta el quinto día cuando lo llamaron y le solicitaron que pasara nuevamente por la oficina de la Catedral.

“Me dijeron que fui seleccionado para las monedas de su santidad en Colombia, mandaron a acuñar nuevas piezas para entregarle a obispos y a quienes lo acompañaron”, agregó.

En total fueron 110 monedas conmemorativas que en su anverso trae la efigie de Jorge Mario Bergoglio y la leyenda ‘Su santidad papa Francisco’; el reverso de la moneda tiene la Basílica de San Pedro en Ciudad del Vaticano, en las dos caras está el nombre Henry C. 

Cada moneda es de siete centímetros de diámetro por cinco milímetros de espesor; la que se le entregó al papa es de plata maciza ley 925 de calidad óptima e insertada en estuche de cristal.

La Sociedad Numismática de Colombia también solicitó 80 monedas, las cuales fueron vendidas a coleccionistas. Algunas piezas fueron llevadas a Irlanda y Estados Unidos.

La Catedral Primada le entregó un certificado como la persona que dirigió el diseño de la moneda. 

Pero a pesar de esto, no pudo entregarle personalmente la moneda a Francisco, y según lo que cuenta, días después la secretaria le preguntó “por qué no había pedido el pase de cortesía para entregarle un regalo al Papa”, a lo que dice que, “no cayó en cuenta” y de esta manera no cumplió ese sueño. 

 

Con el Banrep

Con el Banco de la República, cuenta Henry Castillo, trabajó de manera indirecta en varias colecciones, pues en uno de sus trabajos en Bogotá solicitaron unas colecciones presidenciales y medallas conmemorativas.

“Tuve la oportunidad de entrar a las bóvedas donde reposa la economía del país, el búnker donde guardan el oro, la plata, lo valioso y llevar unos kilos de oro para elaborar unas monedas del cincuentenario de la Caja Agraria”.

Suministrada / El Nuevo Día

 

Su vida en la joyería

Henry Castillo nació en Icononzo en 1964, años después partió hacia Bogotá trabajó en una fábrica de escudos militares, escaló poco a poco y sus jefes notaron que le gustaba ese oficio y se especializó en joyería.

“El arte es una manifestación hermosa en el ser humano y los tiempos de Dios son perfectos. Un día me di cuenta que quería aprender más y en Colombia había llegado a un tope, sin problemas saqué la visa y me fui para Miami.

“En la Florida no podía hacer lo que me gustaba y una señora me recomendó que me fuera para Nueva York. Llegué con un maletín lleno de ilusiones y de querer progresar”, rememora.

Nuevamente dio con personas que lo apoyaron, trabajó en un taller, luego pasó a una fábrica que trabajaba oro de 24 quilates, joyas para diferentes personalidades, semanalmente hasta 35 kilos del metal dorado.

Se hizo amigo del dueño hasta que cerró la compañía y recibió el consejo de ser independiente, así que montó oficina, todo en joyería fina, diamantes y otras piedras preciosas.

“Conocí personas importantes de cine y televisión, pues mi oficina estaba a seis cuadras donde quedaban las Torres Gemelas. Gente muy seria y que confía en los joyeros y gracias a Dios siempre he sido serio, honrado y disciplinado”, aseguró.

Cuando ocurrió la catástrofe de las Torres Gemelas cayó la economía, nadie quería ir por ese lugar, había mucho pánico.

“De las crisis se aprende y nos hace reinventar, vendí la oficina y empecé a viajar, retorné a Bogotá y puse un taller, manufacturaba a México. En Nueva York aprendí gemología y joyería”, cuenta Henry Castillo.

Sobre su trabajo, las piezas elaboradas y, por supuesto la del papa, dice que su emoción más grande es saber que es humilde, sencillo y con mucha perseverancia.

“En Nueva York hice piezas muy suntuosas, una de ellas para la Alcaldía, que además me otorgaron una distinción. Hice algunas monedas representativas de los presidentes de Estados Unidos. La moneda de la Independencia de Israel”, dice.

En la actualidad Henry Castillo vive en Icononzo, trabaja en generar turismo en su municipio, por ello espera en noviembre abrir el Parque Museo.

Suministrada / El Nuevo Día
Henry Castillo, joyero icononzuno. 

 

Moneda de Icononzo

Uno de los sitios emblemáticos de Icononzo es el puente natural y por supuesto la iglesia San Vicente de Paul, por ello, un día, cuenta Henry Castillo, pensó en que su población tenía que tener su propia moneda, así que acuñó 105 piezas las cuales fueron distribuidas en el municipio y personas de otros países. Esta tiene en una de sus caras la iglesia y la leyenda ‘Iglesia San Vicente de Paul, Icononzo - Tolima - 1904 y en la otra el puente y la frase ‘Puente Natural marzo de 1924’.

Suministrada / El Nuevo Día

 

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ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

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