¿El que diga Uribe o la encuesta?

Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍA
La encuesta tiene un margen de error del 2%, pero se acordó entre los candidatos que el ganador deberá tener una ventaja con el segundo de al menos 4%.
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En septiembre pasado, cuando apenas empezaba a finiquitarse el mecanismo definitivo para que el Centro Democrático escogiera su candidato presidencial con miras a 2022, su jefe máximo, el expresidente Álvaro Uribe, hizo una declaración que dejó a muchos sorprendidos, que no se iba a meter en el proceso de selección del aspirante.

“La verdad es que yo soy consciente de que el daño que me han hecho le hace daño a cualquier candidato que yo apoye. Entonces, yo no voy a apoyar candidatos, yo voy a apoyar la democracia”, expresó Uribe en un corto video que difundió una de sus seguidoras.

Su mensaje por virtud de muchas circunstancias a la postre tuvo que empezar a cambiar, al punto que del Uribe que quería estar distante del proceso de selección del candidato presidencial, se le empezó a ver su mano e incluso su voz de mando en este proceso que está en su recta final con la realización de una encuesta doble que adelantan las encuestadoras Centro Nacional de Consultoría y Yanhass entre los precandidatos Óscar Iván Zuluaga, Alirio Barrera, Rafael Nieto, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal.

Un proceso electoral interno que arrancó con muchas voces de división. El primer gran distanciamiento que hubo fue el anuncio del exministro y excandidato Óscar Iván Zuluaga, que tenía el apoyo de la mayoría de la bancada de congresistas. Algo similar hizo Iván Duque en el 2017 cuando también entró en la competencia interna por ganar la encuesta que dejaría al aspirante uribista.

Sin embargo en esta ocasión la carta pública de adhesión de los senadores y representantes cayó mal entre los otros precandidatos, en especial las senadoras María Fernanda Cabal y Paloma Valencia. Uno de los compromisarios que ha estado cercano a todo el proceso electoral para definir el candidato uribista para el 2022 aseguró que el disgusto mayor lo tuvo la senadora Cabal.

La senadora Cabal, gracias al abierto distanciamiento que ha tenido con el presidente Iván Duque, es la dirigente uribista que más ha endurecido su discurso, en especial desde mayo cuando el gobierno tuvo que enfrentar las protestas sociales, muchas de las cuales terminaron en desmanes y actos terroristas.

Además de polarizar su discurso más hacia la derecha, Cabal se enfrentó a sus compañeros de Congreso, a quienes catalogó de desconocidos. 

Incluso en una controversia pública y en redes con el senador Ernesto Macías, la precandidata se reafirmó en decir que es una bancada que incluso no acompaña ni a su propio jefe el expresidente Uribe. 

“Lamenté que siendo 52, fuimos pocos los que rodeamos al Presidente Uribe cuando sucedió la medida de aseguramiento. 52 que el país en su mayoría no conoce, cuando le debemos la curul a él.  Las cosas como son”, dijo en un Twitter.

Su estilo de campaña le ha llevado a que ese discurso sea muy bien recibido en la militancia del uribismo, en especial en el sector que comparte la mano dura en cuanto al orden público, los principios con los que se consolidó Álvaro Uribe en el 2002.

 

Cabal molesta con la encuesta

Esa aparente ventaja de Cabal frente a los demás precandidatos fue la que llevó a que el diseño de la encuesta se hiciera con unas reglas de juego que no le favorecen de lleno. Inicialmente se pensó en una encuesta con una muestra de más de 10 mil personas, que en su mayoría fueran militantes del partido y menos los externos.

Según informó la directora del Centro Democrático, Nubia Estella Martínez, la encuesta finalmente se diseñó con una muestra de 4.200 consultas, el 50% lo harán de forma presencial y el otro 50% será telefónico. 

La encuesta tiene además dos bloques para realizarse, el 25% será con militantes del partido, mientras que el 75% restante será de forma abierta. Se dispuso además que las encuestas abiertas tendrán un filtro con el fin de que las respuestas correspondan a personas que sean afines al partido.

En ese diseño de la muestra el que tendría la mayor ventaja es el precandidato Óscar Iván Zuluaga, y según contó el compromisario en el proceso que reservó el nombre, fue desde el sector de Zuluaga y la bancada en donde se presionó para que la encuesta se programara de esa forma.

Esas diferencias no se han ventilado mucho, pero tampoco se han podido desconocer. La directora Martínez sostuvo que “este es un proceso que lo hacen ellos (los precandidatos), lo establecen ellos, y se logra un consenso. Es complejo lograr un consenso y hay que dar varios pasos para llegar al él. Acá el partido juega papel de notario”.

La encuesta se hará en once días que arrancaron éste 10 de noviembre y se extenderá hasta el sábado 20, el domingo 21 será consolidar los resultados y el lunes 21 serán dados a conocer, en rueda de prensa al país.  

Una voz más que cuestionó el modelo de la encuesta fue la senadora Paloma Valencia, quien consideró innecesario que las dos firmas encuestadoras cada una realizara una muestra y al final con los resultados se cruzan las encuestas para auditarlas. Valencia defendió la idea que fuera una sola, postura que mantuvo hasta hace muy pocos días, pero a la postre desistió porque ya el tiempo estaba muy justo.

El costo de las dos encuestas, según contó la fuente, suma cientos de millones, el partido asumirá el 30% y el restante 70% lo financian los cinco precandidatos.  Un punto más que distanció a los precandidatos fueron las ciudades y municipios en los que se hará la muestra. Ante la advertencia que las firmas no revelarían los lugares para dar mayor transparencia al proceso, se dejó claro por parte de los precandidatos que las consultas en Barranquilla, Santa Marta, Bogotá y  Cali, deberían tener un mayor peso.

La campaña de Cabal pidió que las encuestas también midieran la opinión de electores en el exterior, en especial en Estados Unidos, pero por costos y porque era un claro beneficio para ella se desistió. Hace una semana cuando el foro programático tuvo lugar en Miami, la de mayor acogida fue ella, incluso aprovechó su presencia para hacer campaña tres días seguidos en La Florida con las comunidades uribistas.

Los foros, que ya completan 8 de los 10, han sido un escenario en donde le ha ido bien en especial a dos precandidatos, la senadora María Fernanda Cabal y al exgobernador Alirio Barrera, quien de todos los cinco es el que más ha crecido. Un sondeo interno hecho en la semana anterior arrojó como resultado a María Fernanda Cabal, en primer lugar con 32,2% de ese sondeo, lo cual ratifica que ella es quien más acogida ha tenido por su discurso y posturas expuestas.

Barrera, la sorpresa, fue el segundo en ese sondeo con el 28.3%, que es quien realmente es el que más ha crecido porque arrancó de último en el primer sondeo y ya va segundo, al punto que ya superó a Óscar Iván Zuluaga.

El crecimiento de Barrera, al parecer, es porque se ha mostrado como el que menos radical es del grupo de los precandidato, como también por el origen campesino que ha expresado tiene y ese es el referente con el que se presentado a lo largo de la campaña.

El excandidato presidencial Zuluaga es el tercero en ese sondeo, con el 17,9%, habiendo perdido el segundo lugar con Barrera. En los dos últimos lugares están la senadora Paloma Valencia con el 13% y el exviceministro Rafael Nieto 8,6%.

A lo largo del proceso se han evidenciado entre los precandidatos dos grupos, uno liderado por María Fernanda Cabal a quien la apoyan la senadora Paloma Valencia y el exviceministro Rafael Nieto. El otro grupo están los precandidatos Zuluaga y Barrera.

Es tal el malestar que hay en el bancada de congresistas con Cabal que están dispuestos a pensar en apoyar a Federico Gutiérrez, si ella llega a quedar como la ganadora de la encuesta. Un senador, que mantuvo su reserva, sostuvo que "si la Cabal gana la encuesta eso sí lleva a que nos acabemos electoralmente con miras al Congreso, ese discurso es muy extremo y la gente lo está rechazando".

 

Uribe muy atento

encuesta

La tensión del proceso llevó a que el expresidente Uribe, desde su finca en donde permanece, esté muy atento al proceso. Hace una semana Uribe convocó a una reunión, vía virtual, a todos los cinco precandidatos para llamarlos al orden y decirles que tenían que bajar el tono del enfrentamiento con el Gobierno nacional.

Aunque el mensaje afectó más de lleno a Cabal quien es la que ha tenido esa bandera, también le cayó a los precandidatos Nieto, declarado opositor de Duque desde el 2018, y la senadora Paloma Valencia. Las posturas de Barrera y Zuluaga con respecto al mandatario nacional han sido más de acompañamiento.

Uribe de la misma forma le dijo que tenían que bajar el enfrentamiento entre ellos mismos, como también los congresistas, porque eso sólo lo que hace es debilitarlos más ante la opinión nacional.

Pes a la advertencia, Cabal ha mantenido su tono fuerte en contra del gobierno Duque. En un foro de candidatos organizado por la Universidad de La Sabana, la precandidata cuestionó al consejero presidencial de seguridad Rafael Guarín, por todo el tema de la reglamentación de las pistolas de fogueo, y en tono de burla sostuvo que lo único que le falta para seguir afectando la seguridad de los ciudadanos es que reglamente las pistolas de juguete.

El jefe del Centro Democrático igualmente habría expresado su malestar por pensar en una encuesta con una muestra tan grande como se pensó en un comienzo, por lo que al final se bajó a 4.300 por cada una de las firmas.

El exsenador Uribe también ha tenido reuniones, por aparte, con los precandidatos presidenciales. El viernes, previo al foro con las juventudes en Medellín, se encontró con algunos de ellos. Tomás Uribe, su hijo igualmente ha seguido de cerca el proceso de la campaña uribista. El empresario, según se conoció, ha estado muy cercano al exgobernador Barrera, de quien es uno de sus principales consejeros.

No queda duda que está es la semana definitiva para que el país sepa quién llevará las banderas del uribismo, al menos entre diciembre y marzo cuando se adelantará la campaña por la consulta interpartidista en la que se da como un hecho llegará el Centro Democrático.

Colprensa

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