“O se vota contra la corrupción, o el Tolima se va para el carajo”

Crédito: Colprensa / El Nuevo Día.
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Ricardo Ferro habló sobre la responsabilidad de los ciudadanos en las elecciones del próximo 13 de marzo.
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Las próximas elecciones al Congreso de la República, que se cumplirán el 13 de marzo, volverán a traer un tema de discusión en la opinión pública, enfrentar la corrupción.

Desde la Cámara, el representante tolimense Ricardo Ferro advierte sobre lo que puede pasar si los colombianos no se dan cuenta a quiénes están escogiendo o si al dejar de votar están es consolidando a dirigentes corruptos a nivel nacional como a nivel regional.

 

Ustedes aprobaron al cierre del año la ley que da más sanciones contra la corrupción. ¿Será fácil aplicarla y cómo se podrá ver sus resultados?

Las leyes son el punto de partida, no el punto de llegada. La corrupción no se acaba solamente con buenas leyes. Se necesita que gobernantes, empresarios y ciudadanos realmente se comprometan a luchar contra la corrupción. De lo contrario, la ley se convierte en letra muerta.

Tanto las licitaciones chaleco, como los carteles de contratación y las órdenes de prestación de servicios para silenciar veedores seguirán reinando en Colombia si los corruptos se perpetúan en sus cargos, o peor aún, si los ciudadanos los premian promoviéndolos al Congreso de la República o a otros cargos, a pesar de sus múltiples investigaciones o sus evidentes incrementos patrimoniales a costa del erario.

 

- ¿Esta ley anticorrupción si será un verdadero control para las empresas que buscan promover la corrupción en el Estado?

Muchas de las empresas que contratan con el Estado tienen una enorme responsabilidad en la corrupción qué hay en Colombia. Existen contubernios entre políticos y empresarios que nacen en las campañas y continúan durante el ejercicio del poder. Así como hay incrementos patrimoniales injustificados de gobernadores y alcaldes, hay también incrementos ‘justificados’ a punta de contratación estatal de empresarios que coinciden exactamente con el periodo en que determinado político ejerció un cargo público.

Se necesita transparencia de los empresarios que contratan con el Estado. Si los gobernantes corruptos no encuentran eco en el sector privado, no tienen cómo robarse la plata de todos.

 

- ¿La corrupción será uno de los temas referentes de la campaña que ya se vive?

La corrupción es la consecuencia de la pérdida de principios y valores. La ciudadanía venía siendo permisiva con estas prácticas, pero estamos en un punto de quiebre de la democracia colombiana, y los votantes tendrán que decidir en esta elección, con base en una premisa fundamental: todas las propuestas son inviables, si se eligen ladrones. De nada sirven las propuestas, si quien las dice está robando al pueblo.

En el Tolima hasta ahora nos estamos reponiendo del descalabro de los Juegos Nacionales, pero hay muchos elefantes blancos más, cuyos responsables aún se pavonean en los tarjetones sin haber respondido ante la justicia.

 

¿Se debería proponer por parte de los candidatos al Congreso y a la Presidencia de la República un pacto por la transparencia?

Para hacer un pacto por la transparencia primero deberían limpiarse los tarjetones de candidatos que no tienen la estatura moral para suscribir un pacto de esta naturaleza. Creo que algunos partidos deberían ser más exigentes a la hora de conformar sus listas. No puede ser que haya departamentos enteros señalando a personas por corrupción, y haya partidos políticos que avalen estos candidatos sin ningún tipo de filtro real.

 

- La Procuraduría advirtió sobre un grupo de candidatos al Congreso que están inhabilitados. ¿Eso es suficiente o debe haber más ojos de control sobre ustedes los candidatos?

La Procuraduría hace unas listas, la Fiscalía y la Contraloría hacen lo propio, pero y qué pasa con el ‘vox populi’. Con ese sentimiento del pueblo que le toca reprimir porque muchas veces los entes de control no cumplen con su misión, a pesar de ver esas obras inconclusas, a pesar de ver esas desangradoras nóminas paralelas, a pesar de ver esas licitaciones con único proponente, a pesar de ver esos sobrecostos de bienes y servicios que terminan justificando con argumentos que solo se creen los mismos auditores o investigadores y sus jefes.

La ciudadanía no puede condenar a un político, porque para eso están los entes de control. Pero lo que sí puede hacer es no votar por ese político en las elecciones. Ese es el mejor castigo que le puede dar, y esa también es la forma de proteger los recursos públicos. 

 

-  ¿Le preocupa los niveles de corrupción a nivel regional?

Total. Lo que ha pasado en el Tolima es una vergüenza nacional. Hay más de un billón de pesos en riesgo, cerca de 100 elefantes blancos, y por lo mismo, las elecciones de marzo son una gran oportunidad para que los tolimenses demuestren que no están de acuerdo con los responsables de que en el departamento se encuentren obras inconclusas en la mayoría de los municipios.

Todo el mundo sabe lo que ha pasado, y los que no lo tienen claro, pues que miren noticias, que vean los informes de la misma Contraloría General de la República, que vean a su alrededor y se pregunten por qué hay proyectos de vivienda abandonados, acueductos y alcantarillados sin terminar, puentes caídos, carreteras que parecen caminos de herradura y un montón de etcéteras.

 

- ¿Por qué prende usted las alarmas sobre lo que está pasando en el Tolima en materia de corrupción?

Me duele mi departamento, y no quiero hacer parte de ese grupo de personas que piensan que quedándose callados, aportan a la solución del problema. Acá hay que hablar, y hay que advertir a tiempo, para que la gente no se vaya a equivocar al votar en las elecciones.

Yo hago política de opinión, camino los barrios de Ibagué, camino los municipios del Tolima y de otros departamentos, pero soy consciente que estoy enfrentando candidatos que hacen la política con puestos, contratos y otras prácticas que se traducen en pre o post pagar por el voto.

 

¿Es decir, hay grupos de ‘intocables’ a nivel regional?

Soy consciente, que estoy enfrentando a políticos con múltiples investigaciones, pero que se consideran ‘intocables’, gamonales, que llegan a los pueblos y se montan a una tarima rodeados de escoltas para que el pueblo no se le acerque. Adicionalmente, estos candidatos son a su vez jefes políticos de alcaldes, exalcaldes, funcionarios y contratistas que los promueven sin ningún tipo de limitación.

Los ciudadanos no se pueden equivocar en las elecciones de marzo. Nadie puede decir que no hay por quien votar. Acá, o se vota contra la corrupción o el Tolima se va para el carajo.

 

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