Siete conclusiones que dejaron las presidenciales en el Tolima

Crédito: Archivo / El Nuevo Día.Algunos hechos que marcarán la agenda política regional
El aplastante triunfo de Rodolfo Hernández en el Tolima y la histórica victoria de Gustavo Petro en Colombia incidirán en el tablero político regional, especialmente de cara a las elecciones regionales del próximo año.
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Tolima: de ‘uribista’ a ‘rodolfista’

Política.

Sin excepción, Tolima siempre había sido incondicional a las causas del expresidente Álvaro Uribe Vélez y su partido, Centro Democrático. Los ejemplos más recientes se remontan a 2016, cuando se ubicó como el séptimo departamento de Colombia con más votos por el ‘No’ en el plebiscito, y 2018, cuando Iván Duque obtuvo casi 380.000 votos en segunda vuelta a la Presidencia.

Pero las cosas ya no son igual. Aunque no se puede hablar de un ocaso, es claro que el desgaste de la imagen de Uribe, el desplome de su partido en las pasadas elecciones al Congreso y el agotamiento ciudadano con el ‘status quo’, reflejan una crisis del ‘uribismo’ que también se sintió en Tolima. Para la segunda vuelta, sus militantes se plegaron abierta o solapadamente a Rodolfo Hernández, quien arrasó en 43 de los 47 municipios.

 

Del frenesí a la organización

A excepción de círculos políticos, sectores de opinión y consumidores habituales de medios, Rodolfo Hernández era hasta hace algunos meses un completo desconocido para el grueso de la ciudadanía tolimense. Difícil de clasificarlo en una coordenada política y desestimado por algunos, el ingeniero se convirtió en un fenómeno electoral, a través de una campaña ‘sui géneris’ y austera, que le permitió conseguir la aplastante cifra de 388.640 votos.

En Tolima su campaña se sustentó en voluntariado y los líderes de la ‘Liga de Gobernantes Anticorrupción’, movimiento de Hernández, que no tuvieron una gran figuración. Sin embargo, con semejante caudal electoral en el departamento, el desafío del ‘rodolfismo’ está en hacer la conversión de movimiento de corte unipersonal a construir una organización que pueda presentarse con candidatos propios en las elecciones regionales de 2023.

 

Crecimiento alternativo progresivo

Política.

Desde hace algunos años las organizaciones y proyectos políticos alternativos han ganado más aceptación. Para no ir lejos, en las elecciones de marzo, el Pacto Histórico alcanzó para el movimiento alternativo la esquiva curul en la Cámara de Representantes con Martha Alfonso. Y si comparamos los resultados de Petro en el Tolima, se evidencia un crecimiento sustancial, al pasar de 174.655 votos en las elecciones presidenciales de 2018 a 251.710 en los comicios del domingo.

Sin embargo, están lejos de ser mayoría. Petro Urrego solo ganó en cuatro municipios del Tolima (Armero - Guayabal, Líbano, Coyaima y Natagaima). Del buen o mal desempeño de Petro y qué tan rápido responda al mandato ciudadano dependen las posibilidades de crecimiento y chances electorales de los sectores alternativos e independientes en 2023.

 

La paliza a los tradicionales

Política.

Por primera vez la clase política tradicional del Tolima, la que apoyó a Iván Duque en 2018 y que en principio se alineó con Federico Gutiérrez, perdió en una disputa por la Presidencia de la República. Renuentes a apoyar a Petro y desdeñados por Hernández, la mayoría de los congresistas guardaron silencio en segunda vuelta. Unos pocos, como Ricardo Ferro y Carlos Edward Osorio, se animaron a cantar su apoyo por el ingeniero.

Acostumbrados a ser parte de la coalición de Gobierno, los partidos como el Conservador, Cambio Radical y la U, que tienen líderes y estructuras fuertes en el Tolima, pasarán a la oposición o a la independencia en el Congreso de la República. Sin embargo, vale recordar que algunos dirigentes y facciones de partidos tradicionales en el departamento, seducidos por el Pacto Histórico, llegaron a apoyar a Petro.

 

Los Jaramillo toman nuevo aliento I

Política.

La victoria histórica de Gustavo Petro revitaliza a algunos sectores políticos del Tolima que habían sufrido una seguidilla de fracasos electorales. Entre los principales beneficiados están los hermanos Guillermo y Mauricio Jaramillo, dos políticos tradicionales que no han salido bien librados frente al ascenso y la consolidación de la hegemonía conservadora del poderoso exgobernador y senador electo Óscar Barreto.

Entre las direcciones departamentales del partido Liberal, la del Tolima, con Mauricio a la cabeza, fue de las pocas que se sumaron al Pacto Histórico y apoyaron decididamente a Petro. Aunque lo oculte e insista en que está concentrado en sus negocios privados, la realidad es que el mandamás liberal lleva meses ‘masticando’ la idea de lanzarse a la Gobernación en 2023. Con un gobierno amigo, en el que posiblemente gozará de participación, Jaramillo intentará adaptar la narrativa de cambio a la dinámica regional y tomaría un impulso para concretar esa aspiración.

 

Los Jaramillo toman nuevo aliento II

Política.

Inspirado en su vida y obra, se dice que el exalcalde Guillermo Alfonso Jaramillo siempre ha querido equiparar a su difunto padre, Alfonso Jaramillo Salazar, un dirigente liberal que entre muchos cargos se desempeñó como congresista, gobernador del Tolima y ministro de Salud. Ahora que Gustavo Petro llegó a la Presidencia, el exalcalde de Ibagué tiene la oportunidad de llegar a ocupar un cargo ministerial.

Jaramillo trabajó con Petro cuando fue alcalde de Bogotá, es un férreo defensor de su proyecto político y es una de las personas que integra el círculo más cercano del presidente electo. En octubre de 2021, cuando El Nuevo Día le preguntó si aspiraba a llegar al gabinete presidencial, afirmó que no estaba acompañando a Petro por un puesto sino por cambiar el país. No obstante, señaló que estará donde el presidente lo ponga y remató: “en un banquete al que llegan muchos comensales, los que terminan comiendo en la cocina son los más cercanos”.

 

Diálogo por el Tolima

Política.

La clase política y gremial del departamento espera una presencia continúa de la Nación en el territorio. En sus visitas al Tolima, Petro hizo escuetas referencias a los proyectos estratégicos que requieren un apalancamiento del Gobierno nacional. En su discurso siempre privilegió la retórica política y a grandes rasgos afirmó que el departamento, de vocación agraria, se vería beneficiado con su política de transformación del campo industrializando sectores como el café.

Se sabe que su Gobierno pondrá el énfasis en la inversión social y, en consecuencia, cerrar las desigualdades. En sus menciones al Tolima dijo que puede ser epicentro educativo para la formación en ramas de vanguardia de la economía mundial, como la programación de computadores. También ha dicho que es partidario del tranvía por la carrera Quinta, como alternativa de transporte limpio, y de transformar ingenierilmente las condiciones del río magdalena en Honda, para que haya navegabilidad entre Neiva y Barranquilla.

 

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Redacción política.

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