“Las cajas son un ‘Estado’ dentro del Estado”, Luis G. Pérez

Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍA
Crédito: Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍALuis Guillermo Pérez es uno de los pocos tolimenses que sostienen buena relación con el presidente Gustavo Petro, a tal punto que ‘por poco’ asume el Ministerio de Justicia.
Contenido Exclusivo
Bajo las premisa de acabar todo vestigio de corrupción, el ‘Supersubsidios’ habló sobre el estado actual de las cajas de compensación, sus principales objetivos en contra de la corrupción y varias ‘consignas’ respecto a los debates más álgidos de la agenda nacional.
PUBLICIDAD

Luis Guillermo Pérez asumió el mando de la Supersubsidios, luego de abandonar su cargo como Magistrado del CNE, durante los próximos años de Gobierno, el abogado experto en derechos humanos deberá ‘ordenar’ los fondos de seguridad social y subsidios.

 

EL NUEVO DÍA: En sus primeras impresiones como Superintendente de Subsidio Familiar, ¿cómo le ha ido?

Luis Guillermo Pérez: Este es un inmenso reto. El presidente Petro durante la posesión me dijo que tendría que contribuir al sistema nacional de cuidado y a luchar por una mayor integración social que es parte de convertir a Colombia en potencia mundial de la vida, asunto clave en el Plan Nacional de Desarrollo (PND). 

La tarea será convocar a las 43 cajas de compensación que debo supervisar para que contribuyan al PND, la inclusión social y ayuden al país a convertirse en dicha potencia mundial.

 

E.N.D.: Con su llegada a la superintendencia, ¿cuál es su valoración inicial sobre la ‘salud’ de dichas cajas de compensación?

L.G.P.: La evaluación es altamente positiva porque las cajas de compensación familiar han suplido en la responsabilidad de garantizar la inclusión social al Estado en muchas partes del país. Las cajas tienen colegios, escuelas, universidades, jardines, centros de recreación, contribuyen al bienestar de trabajadores y trabajadoras.

Creo que hay una larga experiencia que hay que aprovechar en la potencialidad de esas cajas. Manejan un presupuesto de más de $21 billones al año y mi reto es cómo aprovechando esa experiencia podríamos garantizar mayores inversiones en el tema del bienestar social de los trabajadores y, sobre todo, en aquellos sectores de la población que no están incluidos de ninguna manera en la seguridad social.

 

E.N.D.: A nivel nacional, en algunas cajas de compensación hay varias dificultades por la mano de algunos ‘cacicazgos políticos’, lo que deriva en entramados de corrupción o favores para sostener su poder territorial. Así las cosas, ¿cómo evalúa el tema?

L.G.P.: Ya lo he dicho públicamente. Uno de mis propósitos es erradicar cualquier vestigio de corrupción dentro de las cajas y, al mismo tiempo, eliminar la ‘politiquería’ que pueda existir internamente. Son recursos públicos y no pueden estar siendo utilizados para hacer campañas políticas de ‘X o Y’ cacique político. Es una mala práctica de algunas cajas y tendrá que terminarse.

 

E.N.D.: Recientemente la caja de compensación Comfenalco abrió las puertas del Parque Caiké, complejo que usted visitó y que podría incidir en la ciudad en varias aristas, ¿cómo analiza este tipo de centros recreacionales?

L.G.P.: Son un gran aporte la creación de estos centros recreacionales, parques y hoteles que se han venido creando. Lo que voy a reclamar a las cajas es la garantía del derecho a la igualdad. Que los trabajadores que ganan uno o dos salarios mínimos también puedan disfrutar de esos centro de recreación porque hoy no se les permite.

 

E.N.D.: Y además de ese planteamiento, ¿cómo podría incidir económicamente este tipo de centros de recreación en una región como el Tolima?

L.G.P.: Voy a proponerle a las cajas profundizar en la potencialidad turística de cada región porque estas deben generar empleo, y las cajas aportan en eso y podrían contribuir aún más en esa perspectiva, bajo un turismo sostenible desde lo social, lo económico y lo ecológico. Además, es importante que tengan en cuenta toda la potencialidad turística de la región para definir cómo se puede involucrar a las comunidades locales, indígenas y campesinas a este tipo de turismo.

 

E.N.D.: Usted ha liderado una discusión en la cual busca involucrar a los trabajadores informales con las cajas de compensación, ¿cómo se puede reforzar el tema de subsidio para estas poblaciones?

L.G.P.: Es otro de mis objetivos principales de este mandato, lograr que los sectores informales de la economía puedan acceder a las cajas. Hay personas de esos sectores que tienen recursos y pueden pagar mayores cotizaciones por ingresar a las cajas, pero hay quienes no lo pueden hacer. Hay que combinar el aporte de las cajas con lo que debe suministrar el Gobierno Nacional.

 

E.N.D.: Consideración hilada con la bandera de la equidad del Gobierno nacional…

L.G.P.: Exáctamente. Hay algunas cajas que ya han permitido el acceso de sectores de economía informal al disfrute de lo que las cajas ofrecen. Debemos avanzar en la cobertura porque la mayor parte de la población en edad de trabajar hace parte de la informalidad, por lo que también deben tener el derecho de acceder al bienestar social que los demás trabajadores y trabajadoras ostentan. 

 

E.N.D.: Para el ‘buen ejercicio’ de las cajas de compensación, ¿qué cree que podría mejorarse para garantizar y mejorar ese sistema?

L.G.P.: Creo que se debe fortalecer la Superintendencia, presentar pronto un proyecto de ley para robustecer la capacidad de sanción en relación con las cajas. A lo que más le temen las cajas es a que se decida alguna intervención por parte de la Superintendencia. 

Pero los montos que pueden imponer de sanción a las cajas de hasta 350 millones de pesos no es significativo frente a cajas que manejan billones de pesos en su presupuesto anual. Hay que fortalecerlo, por lo que contemplamos la creación de sedes regionales de la Superintendencia, o por lo menos cinco sedes durante el mandato, porque las cajas se han convertido en un Estado dentro del Estado. 

 

E.N.D.: Ibagué es una ciudad que ostenta unas cifras muy preocupantes en temas de desempleo y empleabilidad juvenil. Desde hace años se ha tratado esta discusión para lograr acciones ‘incisorias’ al respecto, ¿qué opina?

L.G.P.: Uno de mis objetivos es convencer a las cajas que ofrezcan un primer empleo para los jóvenes y para que formen liderazgos juveniles y se capaciten en empoderamiento de la democracia, la constitución política y en temas que son derechos y obligaciones al mismo tiempo como la paz. 

El Tolima e Ibagué deberían de ser centros de desarrollo empresarial y turístico en proporciones distintas a lo que hoy se está generando, ¿cómo es posible que Ibagué, al lado de ciudades como Armenia, Pereira o Manizales, no tenga la misma fuerza o potencialidad en niveles de agroindustria o turismo? Creo que aquí falta mucho y pienso que las cajas podrían contribuir en este propósito.

Me reuní con Cielo Rusinque, nueva directora del DPS, para hablar de propósitos comunes. Hay una obligación constitucional de garantizar el pleno empleo en Colombia. En este país nadie debería estar desempleado, y si lo está, debería de tener un subsidio suficiente mientras consigue un nuevo empleo. Si una persona no tiene trabajo entra a una zona ‘gris’ de los ‘no derechos’. Si alguien no tiene ingresos, ¿cómo garantiza su sobrevivencia?

Las personas terminan o delinquiendo, o involucrándose en la economía informal o algunos terminan quitándose la vida. Se debe planificar la economía e intervenir sectores importantes de la misma

 

E.N.D.: Dentro de su agenda como Superintendente, mencionó su intención de involucrar a diferentes comunidades que han estado por fuera de los beneficios de las cajas de compensación por temas de centralización institucional, ¿cómo piensa lograrlo en los próximos años?

L.G.P.: Hay distintas posibilidades. Una es ofertar programas de educación, capacitación y empoderamiento. Otra es potenciar el desarrollo turístico involucrando a estas comunidades en los beneficios de un turismo responsable. También se podría instar a las cajas a que compren los productos de estas poblaciones quienes se concentren en el comercio de artesanías o productos agrícolas en un mercado justo, prescindiendo de los intermediarios.

Las cajas podrían organizar mercados campesinos o indígenas de esta naturaleza en cada pueblo o ciudad. Eso se puede lograr y así sacar de la marginalidad de estas comunidades.

 

Tópicos de ‘grueso’ calibre

E.N.D.: ¿Qué opinión le merece del proceso de paz con el ELN?

L.G.P.: Las cajas deben contribuir a la implementación de los Acuerdos de Paz. En el Tolima, que ha sufrido mucho la violencia política, se puede trabajar para que los reincorporados tengan posibilidades económicas de desarrollar una vida normal en democracia.

Uno de los propósitos es la paz total, y eso implica que el ELN se reincopore a la vida civil y democrática porque ya no hay pretexto para sostener una lucha armada cuando hemos demostrado que, pese al terrorismo de Estado y la enorme violencia que han padecido los territorios, es posible transformar por la vía democráctica este país. 

 

E.N.D.: Desde su posición como autoridad en temas de derechos humanos, ¿cuál es su visión de país en este momento y cuál cree que deba ser el rumbo que deba tomar la nación en los próximos años?

L.G.P.: Tenemos un país que ha sido saqueado por unas élites voraces, antropófagas, criminales, corruptas, que en las últimas décadas se han aliado con las mafias a nivel local y nacional. El Estado ha sido penetrado por estructuras criminales muy fuertes. Esto no lo resolvemos en cuatro años. Duque entregó un Estado quebrado, no solamente dejaron la ‘olla raspada’, sino que en varios casos no dejaron ni siquiera la olla.

 

E.N.D.: ¿Parte de esas brechas estarían sustentadas, entonces, por las ‘ideas de desarrollo’ que han permeado al país en los últimos años?

L.G.P.: Es que aquí no ha habido ninguna concepción de desarrollo. Hemos tenido gente supremamente mediocre gobernando este país. Desde los años 60 decidieron acabar con los ferrocarriles mientras que en Europa recorren todo el continente de extremo a extremo. 

Igual que ir a negociar tratados de libre comercio con quienes no tenemos la capacidad de igualar la capacidad de generar condiciones de igualdad en medio de la negociación, ¿en qué nos beneficia estos TLC si no aseguramos un mercado interno y la producción nacional? Ningún país ha crecido económicamente abriendo las puertas de su economía para que lleguen importaciones de todo el mundo. 

En Colombia no hay ninguna responsabilidad frente al Estado. Ni siquiera frente a los propios empresarios. Quebramos las empresas textiles, quebramos las empresas de calzado, importamos millones de toneladas de alimentos cada año y quebramos a los campesinos. ¿Pero qué tipo de gente nos ha manejado, de tal de estupidez y ausencia de responsabilidad con la nación?

 

¡Hagamos región y apoyemos lo nuestro! 

Lo invitamos a seguir leyendo aquí 

https://digital.elnuevodia.com.co/library 

 

J. MONTOYA PRADA

Comentarios