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“Las políticas del Gobierno sobre el petróleo son ‘demagogias’ ambientales”: Jorge Robledo

Hélmer Parra / EL NUEVO DÍA
Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍARobledo se caracterizó por ser uno de los miembros de la oposición más críticos con el gobierno del expresidente Álvaro Uribe y el expresidente Juan Manuel Santos.
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El exsenador del partido Dignidad criticó múltiples asuntos del gobierno de Petro en temas de energías, manejo ambiental, enlaces económicos y demás menesteres. Considera urgente atender las necesidad de la región y no descarta posibles candidaturas para el próximo año.
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EL NUEVO DÍA: A más de cien días del gobierno Petro, entre ‘salidas en falso’, algunos aciertos y reformas que han generado múltiples debates a nivel nacional, ¿cómo evalúa este periodo de gestión?

Jorge Enrique Robledo: Se pueden resaltar dos grandes aspectos. Uno muy ‘protuberante’ como lo fue hacer acuerdos con el establecimiento, hoy está gobernando con Santos, Samper, Gaviria, con el partido Conservador, con el partido Liberal, con el partido de La U. Hay que tenerlo en cuenta porque esos acuerdos serán determinantes en su gobierno, no solo en toda la relación clientelista. Son partidos que no mueven un dedo sin mermelada. 

Hay errores garrafales como la ‘manguala’ con la que eligieron al contralor. También es ridículo lo que está sucediendo con el petróleo, la reforma tributaria también es cuestionable. Hay que esperar a cómo evolucionarán las cosas.

 

E.N.D.: En ese sentido, usted sostiene que la adhesión de los viejos partidos tradicionales, como lo son el Liberal o el Conservador, le pueden jugar en contra en el futuro.

J.E.R.: Quiero insistir en que sin ‘mermelada’ no entran. Pero además no entran si se proponen cambios de verdad. Por ejemplo, Petro propuso en su campaña electoral renegociar los Tratados de Libre Comercio (TLC), y ya renunció a eso. 

 

E.N.D.: Inicialmente, Petro buscaba sacar adelante varias propuestas en la reforma tributaria que anteriormente recaudaría 50 billones de pesos. Aprobada con una reducción en su recaudo, dejó muchos ‘sinsabores’ en algunos sectores, ¿qué opina de ‘la tributaria’? 

J.E.R.: No tiene antecedentes en Colombia. Esta es la hora en que no conocemos las cifras de la reforma tributaria. Yo llevo muchos días pidiéndole al Ministro de Hacienda, por derechos de petición que no me responde, que me de las cifras. Nadie en el país sabe cuánto le van a sacar a Ecopetrol, ni a los pobres en los alimentos, ni cuánto sobrecargarán los precios de los combustibles. Es una vergüenza, las mayorías del Congreso aprobaron esta reforma sin tener las cifras, y el país está tolerando eso.

 

E.N.D.: Le cuestionan a Petro que se haya aprobado ‘la tributaria’ antes de conocer las ‘líneas gruesas’ del Plan Nacional de Desarrollo, ¿cómo ve el tema?

J.E.R.: Habrá que esperar a que presenten el Plan Nacional de Desarrollo. Es llamativo que sea la primera tributaria donde el Gobierno no dice qué hará con toda esa plata. En la comisión votaron sin las cifras y conciliaron sin ellas. 

 

E.N.D.: Los Tratados de Libre Comercio también son sujeto de debate por estas épocas, toda vez que en campaña Petro dijo que iba a ‘echar mano’ del asunto pero, conforme avanza su Gobierno, no ha iniciado ni un ‘atisbo’ de debate sobre el asunto.

J.E.R.: A partir de 2025, empezará el libre ingreso de lácteos gringos y europeos. Eso será una ‘masacre’ lechera donde se quebrarán 300 mil familias productoras de leche. El arroz está golpeado y, a partir del 2030 también empezará el libre ingreso del producto. Los TLC son políticas neocolonialistas, hablar de industrializar al país con esos tratados son un chiste cruel, y Petro dijo en campaña que los iba a renegociar para que después su gabinete ministerial se negara a hacerlo. 

 

E.N.D.: En ese sentido, ¿cuál es el ‘norte’ que debería apropiar el país en cuanto a su soberanía económica?

J.E.R.: El TLC lo reglamenta todo en más de mil páginas a favor de las transnacionales norteamericanas. No es posible que un país se desarrolle si pierde su soberanía, si hace lo que le interesa a los extranjeros, porque el capitalismo no es una economía montada por las ‘hermanitas de la caridad’, son ‘tiburones financieros’. En ese debate falló Petro.

 

E.N.D.: El proceso de paz con el ELN ha generado debate en cuanto a la metodología de los diálogos, sus negociadores y el presupuesto para llevarlo a cabo, ¿qué piensa?

J.E.R.: Desarmar al ELN sería muy positivo. Eso tiene muchos detalles que aún desconocemos, pero ojalá tenga éxito el proceso porque la violencia ha hecho un daño descomunal a Colombia, un ‘traba’ para el desarrollo. El padre Francisco de Roux decía que el conflicto no arregló nada pero empeoró todo. Vamos a ver qué va pasando porque ‘el diablo está en los detalles’. 

 

E.N.D.: Recientemente entró a la agenda de debate el asunto de tierras y la creación de las jurisdicción especial agraria, acción criticada por la falta de presupuesto y la acción de las instituciones que ya están vigentes, ¿qué opina?

J.E.R.: Es un tema histórico en Colombia, hay una gran cantidad de comunidades que no tienen la tierra que deberían tener. Es democrática la idea de cómo logran acceder a ella. Hay otros aspectos que tiene que ver con el proceso de paz que no cumplió Duque y que es una regla constitucional. 

Tengo una duda grande, y es que la tierra es solo un factor de la producción rural. Con franqueza, si a mí me regalaran un pedazo de tierra, no lo recibiría porque si no puedo producir nada, ¿para qué la tierra?, las importaciones cambiaron el mundo agrícola. Anteriormente, la política era que ‘colombiano come colombiano’. De los años 90’ para acá, tras imposiciones de Estados Unidos, ‘colombiano come extranjero’, por lo que cambiaron todas las disposiciones del problema de tierras en el país.

 

E.N.D.: Lo anterior también se podría ‘hilar’ a las dificultades con el encarecimiento de los insumos agropecuarios en el país.

J.E.R.: Cuando se estaban negociando los TLC, yo les advertí cuando estaba en el Senado. El gran cuento que nos echaron es que son buenos porque vamos a importar comida barata, lo mismo sucedió con los abonos agrícolas, tanto que dejaron acabar la empresa de insumos en Colombia bajo la premisa que se podían importar más baratos, ¿cómo estamos ahora? 

 

E.N.D.: Entre apoyos y ‘agrieras políticas’, el presidente Petro logró dar un primer paso al restablecimiento de las relaciones con Venezuela, ¿fue un acierto?

J.E.R.: Uno de los peores errores de la historia del mundo fue la decisión del expresidente Iván Duque de romper las relaciones con Venezuela. Ustedes saben la guerra que hay en Ucrania, Estados Unidos está detrás de los ucranianos y los europeos, al igual que Rusia. A la fecha no han roto las relaciones entre ellos, se siguen haciendo negocios. 

Ojalá la restitución de las relaciones diplomáticas recupere la economía, no será fácil, pero es una cosa que debe quedar como lección para Colombia, no se deben romper las relaciones con ningún país del mundo, así se tengan mil desacuerdos, y con el vecino ni se diga. 

 

E.N.D.: ¿Y cuáles deberían ser esas bases que deberían de cimentarse en la agenda entre ambos países?

J.E.R.: Eso necesita un montón de ‘carpintería’, pero si existe la voluntad política, las bases irán apareciendo. Tampoco nos creamos que en ocho días vamos a volver a exportar a Venezuela $7 mil millones de dólares. Yo lo advertí en su momento porque el mercado del país vecino ya lo acaparan otros países.

 

E.N.D.: En cuanto al tema del incremento al precio del dólar, ¿qué consideraciones tiene?

J.E.R.: El dólar está carísimo por razones estructurales, no es de ahora el problema. En 1990 la divisa estaba a $500 pesos, cuando Duque llegó a la presidencia estaba alrededor de los $3 mil. Entró Petro y el precio estaba a $4 mil ‘y pico’. Las cosas son caras cuando son escasas. Colombia importa mucho y exporta poco, los dólares los deben conseguir vendiendo en el exterior. La dificultad estaba presente antes del 7 de agosto, cualquier persona que hubiera llegado a la presidencia le habría tocado lidiar con el ‘chicharrón’. 

Además el problema se agravó después de la crisis mundial, la guerra de Ucrania, la pandemia y a los gringos les importa un ‘pepino’ nuestro país. Esta política absurda sobre el petróleo de Petro, esa ‘demagogia’ ambientalista contra Ecopetrol, también nos encarece todo. El petróleo es nuestra principal fuente de dólares, queramos o no queramos. 

 

E.N.D.: Lo anterior también da para hablar sobre la transición energética.

J.E.R.: El problema con Petro en este tema es que él es un ‘sofista’. De una premisa cierta, saca una conclusión falsa. Es muy común en la vida, por vivezas o confusiones. Es cierto que existe un problema con el calentamiento global y hay que hacer una transición energética, pero el misterio es cómo se hace. El asunto más complicado del ‘cambio’ es saber cómo hacerlo.

 Además, el aporte de gases de efecto invernadero de Colombia es insignificante, más de la mitad de los gases salen de la deforestación. Lo más grave no es que el Presidente aplique las teorías equivocadas, sino que de sus teorías se concluye ‘golpear’ a Ecopetrol. 

 

Consideraciones sobre el Tolima

 

E.N.D.: ¿Cuáles deben ser las prioridades del Estado en el desarrollo de la región?

J.E.R.: El Tolima es muy pobre económicamente, depende aún del agro y varias industrias se vieron afectadas por el mercado internacional. Si las relaciones económicas no cambian, no tenemos futuro. Por ejemplo, si se acaba el arroz de la meseta de Ibagué, ¿en dónde queda su economía? 

 

E.N.D.: ¿Cómo evalúa el estado de Ibagué, en medio de sus múltiples dificultades?

J.E.R.: Es una ciudad intermedia, a la parte no le puede ir bien si no le va bien al todo. Me duele decirlo pero, tanto en Ibagué como en el Tolima, existe un problema de ‘descomposición política’ que es asombroso. No entraré en detalles, pero la política cada vez se convierte en un instrumento para aprovecharse de la sociedad, y eso se refleja en todo.

Cuando era niño y llovía, mi mamá decía ‘todos los robleditos a bañarse porque mañana no habrá agua’. Y ni les cuento hace cuánto fue eso, es increíble e inaudito que una ciudad rodeada de montañas tenga ese problema. El tema del acueducto alterno de Ibagué es asunto de incapacidad política.

 

E.N.D.: Ante las eventuales candidaturas que pudieran acaecer desde el partido Dignidad para el próximo año, ¿cuáles serían las prioridades para los posibles candidatos de la colectividad?

J.E.R.: Siempre he querido que en las elecciones locales deben haber principios nacionales. Ibagué parte de Colombia, ¿cómo podría hablar de los Tratados de Libre Comercio sin mencionar, por ejemplo, el mercado del arroz? La riqueza que se genera en la ciudad es tan poca, que el municipio es pobre y quebrado. Y si además hay burocracia, desorden y corrupción, peor. 

 

E.N.D.: ¿Será posible ver candidatos a la asamblea y concejos municipales? Incluso, con sus ‘viejos coequiperos’ de la Coalición Centro Esperanza.

J.E.R.: No hay nada decidido, pero tenemos puentes cordiales con los otros miembros de la coalición. Hay que ver cómo evolucionan nuestras agendas y visité Ibagué para dejar en claro que existe otra opción más a las tradicionales. 

 

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J. MONTOYA PRADA

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