Piense antes de hablar o retransmitir información

Crédito: Tomada de Pexels.com / Freepik / el nuevo día
En un artículo titulado “Noticias falsas y desinformación, otra pandemia del Coronavirus”, suscrito por un funcionario de la ONU, comentan sobre la cantidad de información falsa y poco confiable que se propaga por las redes y que puede causar enorme daño a la comunidad.
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Es un llamado a ser cuidadoso con las noticias que transmitimos o reenviamos a los demás, por la vía que sea. Hoy con las redes sociales se hace extremadamente fácil con un solo clic llegar a muchas personas con la información: cierta, falsa, positiva o negativa. Muchos caen en la malsana costumbre de reenviar cuanta nota reciben sin ponerle filtro ni sentido común a los mensajes, y sin verificar. Esto se convierte en un círculo nefasto que contribuye a acrecentar la desesperanza, desánimo o resentimiento que se vive por estos días.

Igual de dañino es divulgar rumores que llevan información negativa y mal intencionada sobre alguien o algo, lo que comúnmente se llama “chisme”. Todos aquellos comentarios informales que suelen circular “bajo la mesa” y que por lo general al transmitirlos inician con un “dicen que… pero no lo sostengo”.

Es preciso diferenciar entre información y “chisme”. En el primer caso se trata de comunicar sobre una situación que ocurre o ha sucedido y que aunque de alguna manera sea negativa es una realidad. El “chisme” por el contrario, puede referirse a una falsedad y suele incluir mala intención, que puede tener efectos funestos.

Toda información malsana e irresponsable puede contribuir a dañar la relación entre las personas, indisponer las familias en su interior, afectar negativamente el ambiente laboral en las organizaciones y disminuir su productividad, acabar con una buena imagen, e incluso acabar con empresas, por dramático que parezca.

Se necesita promover la comunicación formal y permanente por los canales adecuados, tanto en la familia como en la empresa y la sociedad en general, ya que es importante que todos los miembros estén enterados sobre lo que ocurre, sobre bases ciertas.

En todo caso, procure que su conversación no sea solo sobre situaciones negativas, aún en medio de las actuales circunstancias. Piénselo y con seguridad encontrará temas amables para matizar sus charlas, no se convierta en el negativo del grupo.

Si no está seguro sobre algo es preferible no decirlo, sobre todo si ello puede afectar la honra de una persona u organización. Inclusive, aún si tal información es confirmada, considere si es necesario contarlo públicamente o si es más sano reservarse tales datos.

No exagere ni agregue a su antojo otros elementos a una información para hacerla más atractiva pues la tergiversa y con ella puede afectar a un tercero.

Tenga en cuenta además, que quien adopta el hábito de transmitir chismes o circular información falsa, afecta su propia imagen porque hará que pierda credibilidad y con ello su imagen de persona seria y confiable.

Desde la ONU nos recuerdan que el gran riesgo es que cualquier falsedad que gane fuerza puede anular la importancia de un conjunto de hechos verdaderos, y que cuando la desinformación se repite y amplifica, incluso por personas influyentes, existe el grave peligro de que la información basada en hechos verdaderos, termine teniendo un impacto marginal.

 *Asesora en Habilidades Sociales y Productividad Personal

macruztol@yahoo.com

MARTHA CRUZ

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