El estallido rockero de los Foo Fighters en Colombia

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
Ante casi 18 mil aficionados, Foo Fighters, una de las bandas más aclamadas del rock a nivel mundial, ofreció un espectáculo único que, sin duda, dejó una huella imborrable en la memoria de cada uno de los asistentes

Fueron cuatro años de espera -muy largos, seguramente- para quienes soñaban con ver de nuevo al conjunto liderado por Dave Grohl, exbaterista de Nirvana y hoy ícono indiscutible del rock y quiek había visitado nuestro país en 2015.

Tras horas de espera, el estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá retumbó con ‘All my life’, una de las canciones predilectas de los seguidores de la banda norteamericana. Ya el público capitalino había calentado motores con las presentaciones de Weezer y Tenacious D, que con humor y Rock and Roll habían puesto a vibrar los corazones de los rockeros colombianos.

No faltaron temas clásicos como ‘The pretender’, ‘Run’ o ‘The Sky is the Neghborhood’, que fueron una montaña rusa de emociones, pues la banda, con Grohl al frente, pasaba de piezas rápidas y furiosas a canciones llenas de nostalgia.

Otro de los integrantes más antiguos, el baterista Taylor Hawkins, se pasó al micrófono para interpretar ‘Sunday Rain’, un emotivo homenaje al amor. Pero poco después las graderías temblarían con ‘My Hero’, composición infaltable en un concierto de los Foo Fighters.

No hicieron falta fuegos pirotécnicos, no hicieron falta globos ni mayores aderezos. La sola música de los Foo Fighters fue más que suficiente para cautivar a uno de los públicos más leales que, como dijo el mismo Grohl, tienen en todo el mundo. “Esto no lo digo todo el tiempo, pero ustedes son el mejor público del mundo. Los amo”, dijo el líder y vocalista de la agrupación.

Como acto imprescindible en un show de la talla de Foo Fighters, los aficionados nacionales iluminaron el estadio con las luces de sus celulares, algo que Grohl pidió para hacer más emotiva la ya inolvidable noche.

Nate Mendel en el bajo; Chris Shiflett, en la guitarra, Rami Jaffee, en los teclados; Pat Smear en la guitarra rítmica; y el siempre preciso Taylor Hawkins, fueron presentados por Grohl, quien ha hecho historia en los último 25 años con una banda que ha despertado pasiones alrededor del mundo, poniendo al brincar a más de un continente.

Desde luego, el cierre no podía ser con otra canción diferente a ‘Everlong’, cuya sonoridad ha sido el hilo conductor para nuevos seguidores de la banda. La reacción que provocó este estallido musical en el público bogotano fue tal que no hubo la más mínima muestra de cansancio en una afición que esperó todo el día, desde muy temprano, para ver a una de las bandas más elogiadas del mundo.

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