Todo listo: la lutería ya hace parte del Conservatorio del Tolima

Crédito: Jorge Cuéllar - EL NUEVO DÍAEste programa es el único profesional en Colombia. En la foto, Juan Camilo Fernández, lutier.
En febrero de 2021, comienza la primera cohorte de la Tecnología en Construcción y Reparación de Instrumentos de Cuerda Frotada, único profesional en Colombia.
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Luego de un largo proceso de preparación, que tomó cerca de siete años, el Conservatorio del Tolima dará inicio al programa de Tecnología en Construcción y Reparación de Instrumentos de Cuerda Frotada, Lutería, en 2021.

Y esto, gracias a la alianza estratégica entre la Institución Universitaria de Educación Superior y la Fundación Salvi, que firmaron ayer oficialmente la entrega de herramientas y muebles que tuvo un valor de más de 42 millones de pesos en calidad de donación.

Este programa, innovador tanto para Colombia como para América Latina, es resultado de un proceso extenso de preparación, pero que deja para esta parte del continente, el primer y único programa profesional en el área.

Cabe destacar que la Fundación Salvi garantizará el conocimiento técnico y la integración del programa de lutería en el circuito internacional del sector. Por esa razón, formará artesanos con competencias en investigación y gestión de la cultura, bajo el acompañamiento de la Escuela Italiana.

Con la presencia de invitados especiales y directivos de la Fundación y el Conservatorio, en el salón-taller de lutería, se llevó a cabo el acto de firma del acta de entrega, a cargo de James Fernández, rector de la Institución, y Mateo Vegalara, representante de la Fundación Salvi.

“Es muy importante tanto para Colombia tener una escuela de lutería profesional como para Ibagué y el Tolima. Porque significa que con un programa así, muy específico y exclusivo, está una posibilidad de internacionalización del Conservatorio y la región.

“Porque es una escuela profesional donde se formará gente que después va a abrir otros espacios. Por ello surgen dos necesidades, una, hacer una buena escuela de manera importante, que garantiza que cuando uno se gradúe, tenga un importante reconocimiento.

“Y dos, favorecer a quienes estudien, para que tengan buenas opciones luego de salir. Posibilidades de montar talleres, promocionar sus productos, exportar sus productos, todo lo que hacen los lutier en otros países”, afirmó Antonio Miscená, integrante de la Fundación Salvi, director del Festival Internacional de Música de Cartagena y asesor del proyecto.

En alianza estratégica, el Conservatorio del Tolima y la Fundación Salvi firmaron la entrega de la donación. Aparecen en la imagen Mateo Vegalara y James Fernández.

 

¿Qué se entregó?

Según Vegalara, de la Fundación Salvi, el acta de entrega certifica la donación de 138 referencias, de las cuales en total suman 268 en cantidad, debido a los varios ítems de compra.

Por ello, hacen parte de la lista, plantillas, reglas, serruchos japoneses, extractores de almas, niveladores, picas, soportes, muebles con varios cajones, prensas, limas, taladro, entre otros varios y específicos elementos que ya hacen parte del lugar.

El propósito que tiene el Conservatorio del Tolima es que en el semestre A del próximo año, es decir en febrero de 2021 inicien las clases, luego del actual proceso de inscripción y pruebas de admisión.

 

Con Matrícula Cero

En cuanto a su ejecución, es preciso resaltar que el programa cuenta con el apoyo de la Gobernación del Tolima y el Ministerio de Educación, bajo Resolución No. 5742 del 6 de junio de 2019.

Además, que con el esfuerzo debido a la situación que afronta la humanidad, y garantía de las administraciones por asegurar el acceso a la educación superior, estará bajo la estrategia de Matrícula Cero, que permitirá ingresar de manera gratuita.

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“Este proceso es único en Colombia”

Según Juan Camilo Fernández, luthier que está cargo de la instrucción de formación, “sobre todo en las regiones, en las ciudades intermedias hay una necesidad de profesionales formados para las reparaciones y construcción de instrumentos (...) y sucede en muchas de estas, que pueden haber cientos de estudiantes y también decenas de instrumentos rotos, sin cuerdas y otros, que pierden su uso y así mismo las oportunidades”.

Y explicó a EL NUEVO DÍA parte del proceso con que se encontrarán los nuevos estudiantes de la Tecnología. Un arte profesional, un instrumento hecho a mano que va a ser tocado por un solista de una Filarmónica, un concertino, que tiene un tiempo de creación aproximado de 2 a 3 meses.

“Por eso un instrumento de estos puede tener un valor de ocho millones en el país. Hay lutieres que pueden llegar a vender en Colombia en 25 millones de pesos un instrumento”.

A diferencia de los instrumentos de cuerda frotada que son creados en industrias, estos, hechos a mano, tienen características especiales como por ejemplo las maderas que son importadas desde Europa (pino, sauce y cedro), herramientas que son únicamente fabricados en otros países, además del asesoramiento de profesionales que vienen contadas veces al año para instruir a quienes avanzan en sus procesos.

Asimismo, el arte hecho a mano, que tiene también un valor agregado por su calidad y diseños, que los diferencia de otros. “Este proceso, con estas características, es único en Colombia; es mucho más artístico y está enfocado en un oficio de esa línea”, agregó Fernández.

REDACCIÓN CULTURA

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