“Quisiera una abuela amorosa para mis hijos”: Carolina Peñuela Ramírez

“Quisiera una abuela amorosa para mis hijos”: Carolina Peñuela Ramírez
La segunda esposa del fallecido exsenador Luis Humberto Gómez Gallo confiesa que le gustaría que su exsuegra olvidara sus resentimientos y que en el ‘gomezgallismo’ no hay gallo de pelea.
JORGE CUÉLLAR – EL NUEVO DÍA
Foto: JORGE CUÉLLAR – EL NUEVO DÍA
18 Ene 2015 - 3:01am

Carolina Peñuela Ramírez, la bella arquitecta que un día fuera la esposa del exparlamentario Luis Humberto Gómez Gallo, hoy es una de las miles de mujeres que con sacrificio sacan adelante a sus hijos.

Desde hace un año, cuando la muerte se llevó a su exesposo y padre de sus hijos Camilo José, de 13 años, y Juan Diego, de 11, su vida tuvo un giro muy fuerte, que implicó hasta cambiar los niños de colegio al no contar con la ayuda económica ni emocional de parte de la familia Gómez Gallo.

Su dolor es tal que no puede comprender cómo en esta etapa sus pequeños han tenido que enfrentar la dureza de los corazones “solo por la ambición y el rencor de los espíritus”, como lo escribió en una carta publicada a través de las redes sociales, un día después del homenaje póstumo organizado por el partido.

Carolina, ¿cómo ha sido este primer año sin Luis Humberto Gómez Gallo?

Difícil. Todavía no creo que no esté entre nosotros, aunque sé que espiritualmente sí lo está.

¿Sus hijos le preguntan por él?

Sí, todo el tiempo, lo extrañan mucho. Me preguntan que si cuando ellos vayan al cielo se van a encontrar con su padre.

¿Qué les responde?

Que su papito está espiritualmente junto a nosotros, que él está viendo sus actos y que va a ser una guía, de la mano de Dios, a quien les defino como su primer papá.

Además de sus dos hijos varones, ¿qué le dejó Luis Humberto?

Cuando empecé mi relación con Luis Humberto era una niña, que descubrió el amor a su lado. Me enamoré, como le dije siempre, no del político sino del hombre, del corazón que conocí. Me dejó un gran aprendizaje, creo que gran parte de lo que soy ahora fue lo que él formó en mí.

Si lo amó tanto, ¿por qué su relación no funcionó?

Fue una historia larga, linda y tormentosa, con sus altibajos, pero uno debe recordar lo bonito de las historias y es con lo que me he quedado. 

¿Qué la llevó a pedir el divorcio?

Que ya no era una relación de pareja, sino más de amigos. Luis Humberto había consagrado su vida a su carrera política, y yo me sentía sola y decidí que no podíamos seguir juntos. Cada uno tomó su camino, pero teniendo claro que teníamos la misión de sacar adelante esos dos chiquiticos que la vida nos regaló. Él rehízo su vida, tuvo dos hermosos hijos, que seguramente lo extrañan o lo van a extrañar tanto como mis hijos ahora.

¿Hubo infidelidad?

No. Luis Humberto tenía fama de ser muy mujeriego y además tenía ángel y dulce con las mujeres -eso lo conoce todo el mundo-, pero no fue el caso. Pasaron cosas, de las que no quiero hablar porque son pasado.  

¿Cómo es su relación con la viuda (Claudia Margarita Zuleta)?

Una relación cordial. No tuve nunca la oportunidad de compartir mucho con ella, la vine a conocer de esa manera tan triste, en cambio mis hijos sí lo hicieron y lo que sé ha sido por ellos. Siempre han hablado bien de Claudia Margarita, entonces eso me bastó para sentir solidaridad como mujer hacia ella.

¿Y los niños con la abuela (Cielo Gallo)?

Lamentablemente es una relación muy distante. Por cosas del pasado que creo no sanaron, ellos nunca han tenido un vínculo muy cercano con su abuela; siempre he estado abierta a que la tengan, desde que me divorcié de Luis Humberto jamás cerré esa puerta de que mis hijos tengan una familia con su papá. Compartían en la medida de lo posible cuando él estaba, ahora siento que esa relación poca que se había construido ya no existe.

¿Entonces en este año la familia Gómez Gallo nunca ha visto a los niños?

Sí los han visto. Mis niños tienen una bella relación con su primo, el hijo de su hermano Rubén. Es increíble, pero los niños dan lecciones y entre ellos se han buscado; ha existido esa cercanía más entre los niños de verse y hablar, pero ya de los adultos como tal no ha existido esa cercanía hacia brindar ese amor y esa protección que los niños necesitan ahora sin su papito.

Luis Humberto era el hijo consentido de la señora Cielo Gallo. ¿Ha sentido que ese rechazo hacia usted sea por haberlo dejado?

Claro que sí, para nadie es un secreto que Cielo amó a su hijo, que era su hijo consentido, y creo que ella como mamá ha tenido siempre prevenciones conmigo, pero me duele que en alguna medida eso se haya traspasado a mis hijos, porque los niños no tienen la culpa de nada, son fruto de un amor bellísimo, y Luis Humberto hasta el final de su vida amó a sus hijos por encima de todo.

¿Ha intentado generar una cercanía con su exsuegra?

La verdad no he me sentido cómoda para hacerlo, y de pronto ella tampoco me ha dado la oportunidad de que haya existido ese acercamiento. La tuve en el entierro cuando nos encontramos y ya después de eso dejé las puertas abiertas para que ellos se acercaran a los niños y lamentablemente no ha sido así.

¿Qué le quiere decir?

Que quisiera fuera una abuela amorosa para mis hijos, que eso es lo que ellos siempre han querido tener y estoy segura de que es lo que Luis Humberto habría soñado, que independientemente de todo el pasado rodearan a los niños con amor sincero y real.

Adiós a una vida de lujos

¿De qué están viviendo los hijos de Luis Humberto?

De mi trabajo y de la gracia de Dios que no nos ha desamparado. Yo soy muy creyente y cuando Luis Humberto se fue, decidí pegarme más al Señor y pedirle que nos ayudara y ahí vamos.

¿Es decir que no está recibiendo ninguna ayuda de los Gómez Gallo?

No, ni siquiera una mesada. De los negocios que Luis Humberto podía tener siempre estuve al margen y llevábamos varios años divorciados, él tenía una nueva vida y yo no estaba pendiente de qué tenía o qué no. Sé que tenía cosas, pero de esas hoy en día no ha quedado nada, sino Dios para ayudarme a sacar mis hijos adelante.

¿Ha reclamado para que a sus hijos le den algo de lo que haya podido dejar el exsenador?

Claro. Me reuní en una ocasión con una persona con quien tuvo negocios, que es su primo Gabriel Hernán Peñaloza, y me dijo que lo que ellos tenían ya no existía, que eso se había cancelado, que los negocios estaban cerrados. No sé hasta qué punto eso sea cierto.

¿Tiene algo que la respalde?

Luis Humberto me dejó una letra por una suma interesante, importante, que lamentablemente está vencida, pero en algún momento cuando estábamos casados me la dejó por si le llegaba a pasar algo. Yo la tengo firmada por Gabriel, pero él dice que no tiene validez porque está vencida y que él pagó ese dinero. ¡La tengo para enmarcarla!

He dejado esto a Dios y que sea Él quien ponga todo en su lugar y en su momento, porque la verdad no soy una persona de conflictos, ni de pelea sino tranquila y quiero estar así, aunque me ha dolido lo que ha pasado.

Se ha dicho que todas las propiedades de Luis Humberto quedaron en nombre de terceros. ¿Es cierto?

La verdad no sé decirlo, porque estuve mucho tiempo al margen de todo lo que tenía que ver con sus negocios, entonces digo que eso es como un mito, que nadie sabe qué era verdad de lo que dicen que tenía.

¿A usted le quedó alguna propiedad?

Un apartamento es lo único que le quedó a los niños, aunque está enredado por unos temas que lamentablemente Luis Humberto en su momento no pudo resolver, como correr la escritura a mi nombre y de los niños como fue el compromiso cuando nos divorciamos. Ahora la persona que era la dueña no me quiere correr la escritura, es un tema dispendioso.

¿Podría perderlo?

Entiendo que hay unas cosas complejas, pero no quiero hablar de perderlo, porque creo que las palabras tienen poder. Quiero pensar que lo puedo resolver y le va a quedar a los niños, y creo que es el único bien tangible que les va a quedar para su futuro.

¿Mientras estuvo vivo sí le ayudaba monetariamente?

Sí, hasta el último momento de su vida veló por sus hijos, pagaba todo lo de mis hijos, yo trabajaba para mis gastos.

¿Entonces se puede decir que los niños de Luis Humberto la están pasando mal?

La vida les cambió, me tocó hasta cambiarlos de colegio. Ha sido difícil, pero con unas y otras y con la ayuda de las personas que han estado al lado de nosotros y con mi trabajo he podido sobrellevar los gastos de los niños, pero sí ha cambiado.

Por fortuna tengo unos hijos muy conscientes, muy solidarios con la situación que estamos viviendo ahora, entonces no son niños que exijan, yo trato de compensar las cosas y cubrir los gastos prioritarios como son su estudio, su alimentación y su salud.

¿Bajaron de estrato?

No quiero ponerle estrato, pero si se habla de lujos, estos ya no existen.

Hay quienes dicen que los negocios que dejó Luis Humberto los cogió su esposa. ¿Qué sabe de ello?

No podría decirte, porque lo mismo que han escuchado ustedes es lo que he escuchado yo, pero una cosa es lo que dicen y otras las que uno pueda probar.

¿Ha intentado preguntarle?

Sí, pero lo que dicen es que no hay nada, y esa es la constante.

¿Siente que le han robado lo que por derecho le corresponde a sus niños?

No quiero llamarlo robo, porque esa palabra no va conmigo.

¿Cómo lo llamaría entonces?

Injusticia.

Acaba de pasar Navidad. ¿La familia paterna se acordó de los niños?

Su hermano Rubén y su esposa, Gaby, les dejaron un detalle en la portería, del resto nadie más.

Vistazo al partido

¿Siente que el movimiento político de Gómez Gallo murió con él?

No sé. Solo digo que él era un líder innato, visionario y enamorado de su proyecto, y siento que es muy difícil que alguien tenga el ángel que él poseía.

¿Y Rubén, su hermano, que tomó las riendas del partido?

Eso va con uno, Luis Humberto nació con ese don, entonces aprenderlo en el camino no es fácil. A mi parecer, no encuentro una persona que reúna las características para tomar las riendas del partido.

¿Le están respetando su legado?

He estado al margen de lo que es el movimiento de Luis Humberto, no tengo criterio, pero sí siento que falta mucho y que tal vez él no pensaba irse tan rápido para preparar a alguien que continuara su sueño político, y aunque quedaron personas que lo siguieron y lo acompañaron, todavía falta.

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