Luis Enrique Aragón Farkas: El ícono de ‘Bahía Bar’

Luis Enrique Aragón Farkas: El ícono de ‘Bahía Bar’
El compositor ibaguereño de música colombiana y optómetra, contó detalles sobre su vida, desde su acercamiento a la música hasta la dura enfermedad que ha tenido que enfrentar en los últimos años, y los verdaderos amigos que han estado a su lado pese a las difíciles circunstancias.
HÉLMER PARRA - EL NUEVO DÍA
Foto: HÉLMER PARRA - EL NUEVO DÍA
5 Ago 2018 - 3:01am

¿Por qué le llamó la atención incursionar en el mundo de la música y desde cuándo lo hace?

Empecé con la música como desde los 10 años, cuando el acordeón era el instrumento de moda y mi hermana tomaba clases. Recuerdo que me sentaba a escucharla, y cuando ella se equivocaba, yo le decía al profesor; él habló con mi mamá y le dijo que yo era el que debía tomar las clases. Después de eso me enviaron al Conservatorio, y al tiempo hice tríos y serenateros. De hecho, las novias se aburrían de que les diera tanta serenata.

¿Por qué el apellido Farkas, de dónde es?

Mi madre es de Armenia y mi abuelo era húngaro, el apellido Farkas es por él.

¿Cómo es su familia? ¿Cuántos hermanos tiene?

Somos seis. Uno es empresario y vive en Bogotá, otra está enferma como yo; una vive en Roma y otra en Inglaterra, y finalmente, mi hermana menor está en Bogotá y es funcionaria de una empresa de flores.

¿En qué momento dejó de ejercer la optometría?

La dejé cuando me dio la enfermedad; estaba depresivo y vendí la óptica, porque uno tiene que estar de pie y usar las dos manos. Gracias a Dios tenía la música y escritura, porque me gusta escribir sobre folclor.

¿Tiene hijos?

Sí, dos. Ambos están en Estados Unidos.

¿Y su esposa?

Exesposa. Soy separado dos veces. Con la primera tenemos buena relación, ella es la madre de mis hijos y vive en Barranquilla. Y con la segunda más o menos, no tuvimos hijos; ella se fue hace como tres años. Cuando suceden esas cosas, uno se da cuenta del valor de los amigos, porque mi familia se fue, incluso mis hijos, después de que me enfermé. Por eso diseñé mi vida para vivir solo y no depender de las personas.

¿Cómo diseña uno la vida para vivir solo?

Después de mi enfermedad, me di cuenta que los que estaban a mi lado sufrían mucho; entonces las relaciones se fueron dañando y dije voy a vivir solo.

¿Qué enfermedad tiene y hace cuánto?

Tengo una ACV, Accidente Cerebro Vascular; hace 13 años me dio, logré recuperarme pero no del todo, tengo mis problemas de origen neurológico.

¿Su segunda esposa cuánto duro con usted?

Fueron 20 años en total, y 10 de enfermedad. El último tiempo ella vivía en Bogotá, incluso yo alimenté mucho esa lejanía, no quería que estuviera sufriendo a mi lado.

¿Cómo quedó después del Accidente Cerebro Vascular?

Es muy difícil, no solamente enfrentarlo, sino que también contarlo. Yo era una persona muy activa, trabajaba en la Universidad, La Voz del Tolima, tenía mi óptica y era optómetra del Hospital Federico Lleras.

¿Desde qué sufrió el accidente evolucionó en salud?

Lo hice hasta el 2008, que me fui a un tratamiento de ocho meses y tiempo completo en Bogotá, hasta que me dijeron que no me recuperaría más. Pero para mí, mover un dedo es una maravilla.

En esa parte puedo decir que he recuperado mucho.

En esa vida que diseñó para estar solo, ¿ha tenido momentos en los que extraña a su familia?

Claro, todos los días. Creo que el mayor error que cometí fue separarme de mi primera mujer, Elizabeth. Con ella duré 17 años casado y cuatro de noviazgo. Fue hace mucho y aún así logramos tener una buena relación.

Nos contaron que usted es el ícono de ‘Bahía bar’, cuéntenos sobre eso.

Cuando me separé de mi primera esposa, me encontré con un amigo, el doctor Enrique Mejía Fortich; él también se había separado. Hablamos de lo aburrido que uno la pasaba después de eso, con esa soledad. Así que decidimos montar un bar, él fue socio como dos años.

¿Por qué lo vendió?

Me tocó hacerlo con todo el dolor del alma porque estaba perdiendo la memoria, y me dieron muchas lagunas; especialmente en la parte administrativa y uno ahí no se puede equivocar.

¿Cómo es la historia con su gran amigo Juan?

Necesitaba reemplazar un muchacho que cantaba conmigo en el bar, y que fuera una persona joven; y una amiga, Heidy Castro, me dijo: ‘usted por qué no llama a Juan Carlos Ramírez’, no recuerdo si lo llamé o fue ella, en fin, él fue a mi apartamento y cantó, y le dije: ‘el viernes lo espero’.

¿Qué tal es él?

Además de ser cantante y buen contador de chistes, él demuestra el valor de los amigos. Hay amigos de amigos, pero el amigo que está porque me caí a las tres de la mañana es él, es de esos que valen mucho más que otros. Además es el padrino de mi perrita ‘Maia’.

 

Preguntas y respuestas

¿Cómo es su relación con el Festival Nacional de Música Colombiana?, ¿con Doris Morera?

 Trabajé con doña Doris cuando no era un concurso de duetos sino que era un homenaje a Garzón y Collazos, y creo que hasta fui director musical o artístico por seis meses. Teníamos muy buena relación, pero por algún problema que armaron los duetos de acá, me retiré del concurso. La verdad es que el trato de ella es muy difícil de entender, pero mantenemos buenas relaciones en este momento, igualmente con el maestro Zambrano. De hecho, pienso que ojalá en Ibagué hubieran seis festivales más como ese. 

¿Cuáles son los premios que ha ganado? 

 He ganado dos veces el Premio Nacional Mono Núñez en composición, un premio en el Festival Colono de Oro, en el Festival de Luis Carlos González en Pereira, dos veces el de composición de Leonor Buenaventura y una vez en el Festival Mangostino de oro, este año estuve en tercer lugar en el Festival de acá.

¿Qué piensa de los otros géneros musicales? 

 Una vez me dijeron que formara parte de un grupo en Facebook en contra del Vallenato y el Reggaetón; les dije que no tenía porqué pelearme con la música. Por ejemplo me gusta el reggaetón porque salen a bailar mujeres hermosas y activa la rumba. Después que dejé de estar en ‘Bahía Bar’ y no los volví a oír.

¿Cómo es su sostenimiento? 

 De todo un poco, tengo una renta, recibo de mis hijos, Sayco; así me he mantenido hasta ahora. Estoy peleando por tener una enfermera, porque me he caído y ya empieza uno a requerir ciertas cosas. Y también ando peleando la pensión por invalidez.

¿Tiene un hermano que fue Gobernador del Tolima?, ¿qué tal es la relación con él? 

Sí, pero solo fueron coyunturas políticas, fue Gobernador por tres meses. Y la relación tratamos de mantenerla, no es muy buena.

¿En qué están inspiradas sus composiciones? 

Mis obras musicales son vivenciales, cada canción tiene una dedicación a una persona, como mi hija, mi segunda mujer o mi hijo. También son cosas que me han sucedido, y del amor tan impresionante que le tengo a esas montañas.

¿Qué le falta por hacer? 

Más música, publicar mi diccionario de términos folclóricos, ya tengo la primera edición y me lo va a sacar digitalmente la Universidad de Ibagué; y terminar la segunda edición.

¿Qué le saca el malgenio? 

Soy temperamental, me saca la piedra que me controviertan mucho, que no pueda expresarme, que no me entiendan a mí, y estando así tengo las de perder.

¿Tiene algún temor o miedo? 

Que no me resulte el diseño de vida que me hice. Mi plan de vida son las personas que vienen a trabajar conmigo.

¿Volvió a Bahía? 

Sí, llevamos un mes, nos ha ido muy bien.

¿Qué le diría usted a esos jóvenes de hoy que están tan deprimidos, que piensan en el suicidio? 

Es tan difícil, después de conocer propiamente lo que es la depresión; no sabía qué era eso, pero cuando entré en mi enfermedad duré un año muy deprimido. Les diría que no hay nada más hermoso que vivir. 

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EL NUEVO DÍA