“Los principios de familia, profesionales y militares no los negocio con nadie”

“Los principios de familia, profesionales y militares no los negocio con nadie”
Félix Ramón Triana, director Regional del Sena Tolima, le contó a EL NUEVO DÍA las situaciones más complejas que ha afrontado, y los retos más grandes que asumió en la dirección del Sena, habló sobre su vida amorosa, su paso por el Ejército y a lo que se dedicará después de entregar el puesto.
HÉLMER PARRA  – EL NUEVO DÍA
Foto: HÉLMER PARRA – EL NUEVO DÍA
25 Mar 2019 - 3:01am

- ¿Cuál es su perfil profesional?

Soy Administrador de Empresas de la Universidad del Tolima, especializado en Énfasis con Gerencia de la Universidad de Los Andes; también tengo una maestría en Dirección Universitaria de la misma universidad y estudios doctorales en Nuevas Tendencias en Dirección de Empresas, de la Universidad de Salamanca, España.

- ¿Cuál considera fue el reto más difícil que tuvo que afrontar en la dirección del Sena?

En lo personal y profesional el reto estaba en validar el marco teórico de la Administración. Además soy profesor universitario y tenía un reto conmigo mismo de ver qué tan viable era poner en práctica lo que uno sabe y lo que uno enseña en la parte de gerenciar.

- ¿Cuáles son los recuerdos gratos que le quedan?

Cuando se planea, tiene disciplina, transparencia y honestidad uno logra que la gente entienda que vale la pena trabajar por una Institución tan noble como el Sena y que se ven los resultados, creo que eso no tiene precio, es ver ese sueño hecho realidad.

- También es docente, ¿en qué universidades ha enseñado?

Mi vida profesional se ha movido en el sector real y académico. Pertenecí a la Universidad de Ibagué por 16 años y tres meses, llegué como profesor catedrático y con los años me convertí en el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Además de haber sido el gerente del Fondo de Empleados de dicha alma máter.

Fui decano de la Facultad de Administración de la Universidad del Tolima, he sido profesor de la Surcolombiana de Neiva, de la U. del Quindío y estuve colaborando con la del Rosario cuando teníamos el convenio con la Unibagué.

- ¿Cómo llegó al Tolima?

Mi padre era barranquillero y mi madre tolimense. Él conoció a mi mamá acá en Ibagué cuando vino a construir la Capilla del Colegio San Simón y mi madre trabajaba en la Droguería Internacional, se enamoraron, casaron y tuvieron cuatro hijos, así que tengo tres hermanas. Marleny la mayor, sigo yo, Doris Esperanza y Rita Dueña.

- ¿De dónde nace ese amor de trabajar en el sector educativo?

Siempre he creído que toda sociedad se construye a partir de la educación, y admiré la paciencia y el trabajo de los profesores. Soy egresado del Conservatorio y cuando terminé, me enteré que en periodos de vacaciones uno podía validar el título de normalista, entonces me entusiasmé con eso y me apasioné mucho más porque tuve excelentes profesores en el área de Pedagogía.

- ¿De niño soñó con ser docente?

Sí, siempre admiré a mis profesores. Creo que a pesar de que fui muy inquieto, era muy buen estudiante, eso hacía que los docentes me tuvieran paciencia. Tengo que reconocer que fui una ‘joya’, pero nunca fui grosero ni patán.

- Comentó que es egresado del Conservatorio, ¿Qué instrumentos sabe interpretar?

Percusión, además me gusta mucho la rumba, creo que me defiendo bien en el baile. Me gusta la salsa y la música alegre, la disfruto mucho.

- ¿Qué experiencias tiene en el baile?

Soy Militar en retiro y recuerdo que me gané un permiso de 48 horas porque fuimos capaces con un joven del Valle, de bailar 24 horas con 10 minutos de descanso para tomar agua, hacer las necesidades y comer algo, cada 50 minutos. En ese entonces tenía 19 años y era un grupo grandísimo.

- Entonces, ¿De joven fue muy rumbero?

Sí, soy criado en el barrio San Diego. Éramos 13 muchachos y tuvimos una época muy rumbera. Creo que no había fin de semana que no saliéramos, además teníamos muchas amigas porque casi todos éramos buenos bailarines y payasos.

- Así como es amante de la música, ¿También lo es del fútbol?

Sí, jugué fútbol hasta hace unos seis años. Alcancé a integrar el equipo de mayores de cincuenta del Sena, en un campeonato que se desarrollaba en Atolsure.

Incluso recuerdo que mi mamá me dio una ‘fuetera’ que jamás olvidaré porque cursaba segundo de primaria y me estaba engomando al fútbol. Una tarde capamos clase, seguimos derecho a donde hoy está el Colegio Tolimense y le contaron a mi mamá, después hicimos la misma; allá jugábamos hasta descalzos y estábamos organizando los equipos cuando sentí un correazo de mi mamá, salí a correr.

- ¿En qué posición jugaba?

De volante o de marcador derecho, tenía cierta fama de pegar duro.

- ¿Hincha del Junior o del Deportes Tolima?

Ahí hay una disyuntiva. La primera camiseta que me regalaron de un equipo de fútbol, me la dio mi papá cuando tenía unos cinco o seis años y fue la del junior. Eso hizo que tuviera un acercamiento al equipo, sin embargo en la época de Kokoriko Tolima, reconozco que iba casi todos los domingos a verlos. Creo que el corazón mío está partido con los dos equipos.

- En cuanto a su personalidad, ¿Cómo se describe?

Soy una persona muy responsable y disciplinada, perfeccionista. No me gusta la mediocridad, me gusta que las cosas se hagan bien, que la gente le ponga entusiasmo, que muestre resultados, odio las excusas. Soy una persona sensible, que le duele el país. Los principios de familia, profesionales y militares no los negocio con nadie.

- Ahora que menciona los principios militares, ¿Cuánto tiempo duró en el Ejército?

Duré casi cuarenta meses. El ingreso mío a la vida militar es simpático, cuando estaba terminando el bachillerato, no sé si le dije a mi padre en mal momento: ‘acuérdese que termino el bachillerato, ¿me va a ayudar con la libreta?’. Él me dijo una frase muy retadora: ‘pues pague servicio’ y eso fue suficiente, nunca más volví a decir nada. Me presenté y salí apto.

- ¿Qué cargo alcanzó?

Soy subteniente.

 

El Amor

- ¿Cuánto tiempo lleva casado?

Este es mi segundo matrimonio, nos casamos con Amparo Lucía Salazar Gallego en el 2017.

El primero por cosas de la vida no funcionó, de ahí quedaron tres hijos: Camilo Alejandro que es Economista y Negociador Internacional; Jenny Alejandra que es Administradora de Negocios Internacionales de la Universidad de Ibagué y Juan Sebastián está terminando carrera en la Universidad de La Sabana. Los tres viven en Bogotá.

- ¿Cómo se conoció con Amparo Lucía?

La conocí cuando era alumna mía en la Universidad del Tolima, se dieron las circunstancias, estuvimos distanciados mucho tiempo y la vida nos juntó. Afortunadamente creo que somos una buena pareja, llevamos juntos 16 años, fue un noviazgo relativamente largo, de conocimiento, disfrutar, compartir y bueno ahora somos esposos.

- ¿Cómo la conquistó?

No fue fácil, aunque ella dice que soy muy coqueto, más bien soy muy expresivo que es diferente y tengo mi estilo.

- ¿Qué le llamó la atención de ella?

Es una mujer muy responsable, de la casa. Excelente mamá, hija y hermana. Muy espiritual y eso me gusta porque también soy muy respetuoso de un ser superior.

- ¿Tienen hijos?

Nuestra única hija es Lea, la mascota que es una akita japonesa.

- ¿Qué es lo que más le agrada de la gente?

La lealtad, el compromiso, la franqueza y la sinceridad, que se muestren como son. Que digan las cosas tal como se presentan y no que por tratar de ser diplomáticos terminen siendo mentirosos o diciendo cosas que no son ciertas.

- En la parte personal, ¿Cuál es la experiencia más significativa que lo ha marcado?

V oy a decir algo que quizás no va a gustar mucho, pero que es cierto. Soy egresado de la Universidad del Tolima, de familia humilde. Cuando me gradué de profesional, en esa lucha para ejercer me di cuenta que el mercado laboral es elitista,(...) tan pronto se daban cuenta de la Universidad de la que era graduado decían que me llamarían y nunca lo hacían.

Eso me motivó a tomar la decisión de irme a estudiar a Los Andes, la universidad más cara de este país. (…) Es triste tener que decir que cuando ya le veían a uno en la hoja de vida Universidad de Los Andes, sonaba mejor. Ese reto en lo personal fue el que me dio satisfacción, ser de familia humilde egresado de Los Andes, otro hecho es ver a mis hijos triunfando como profesionales.

- ¿A qué le teme?

Le tengo pavor a una Colombia convulsionada, no me puedo imaginar que el país llegue a cansarse de tantas cosas que se cometen y resultemos peleando unos con otros.

- Ahora que se pensiona ¿Qué tiene pensado hacer?

Hay varias cosas por hacer, tengo el reto de escribir mi libro, que inclusive ya pensé su nombre, Analogía de la Administración de lo Privado a lo Público, va a recoger un análisis desde los principios fundamentales de la administración. Lo otro es seguir haciendo deporte, mantenerme dinámico en las universidades pero no como profesor sino más bien dando charlas sobre temas en los que creo puedo aportar en experiencias gerenciales, y servir como asesor o consultor a empresas que lo soliciten.

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EL NUEVO DÍA