Urge recuperar los modales

Urge recuperar los modales
A nadie le gusta que le traten en forma irrespetuosa o descortés y cuando así lo hacen muy seguramente se sentirá contrariado e incluso lastimado.
SUMINISTRADA – EL NUEVO DÍA
Foto: SUMINISTRADA – EL NUEVO DÍA
7 Sep 2019 - 1:37pm

Sin embargo, son muchas las personas que no aplican el más mínimo cuidado para ofrecer un trato amable a los demás.

Es una pena que esto ocurra especialmente en personas que tienen un alto nivel de representatividad y de escolaridad, pues de ellos se espera más. Y es doblemente lamentable que se observe en personajes que ocupan altas posiciones en el sector público puesto que representan a un gobierno y a un gobernante.    

Son diversos los estudios elaborados por expertos en comportamiento social sobre aquellas actitudes y comportamientos que más contribuyen a la convivencia social y que, penosamente, parecen estar cayendo en desuso. Su pérdida, por supuesto, constituye una grave lesión para la armonía que quisiéramos encontrar en nuestro entorno.

Es preciso evitar que esto siga ocurriendo y en consecuencia es urgente hacer un esfuerzo por recuperar aquellas actitudes que hacen más amable nuestro día a día. Algunos de los comportamientos que evidencian mayor desuso son:
Ser respetuoso en las conversaciones, incluso en las discusiones; sobre todo escuchar sin interrumpir y respetar las diferencias de opinión.

Sonreír. Ofrecer una cara amable a los demás. Recordemos la popular frase que dice “no somos culpables de la cara que tenemos, pero sí de la que ponemos”.

Saludar a toda persona, sin hacer distinción. Diga: buen día, buena tarde o una palabra amable con quien se encuentre, así no lo conozca.  

Pedir las cosas con un “por favor” y dar las gracias por un servicio; aún por cosas pequeñas y sin importar si usted está pagando porque se le atienda.                                                                                                                               

Decir “con mucho gusto” cuando se le solicite un servicio o se atienda a una persona, hágala sentir bien para que le dé más valor a su oferta.  

Reconocer los errores. Todos podemos cometerlos, pero igualmente todos debemos aceptarlo, no crea que sus conceptos o acciones son la última palabra.

Permitir que una nueva posición laboral se le suba a la cabeza. Es muy común encontrar que un nuevo cargo vuelva a las personas arrogantes y displicentes, olvidando que eso es temporal.  

Reconocer el mérito, la iniciativa o autoría de otros, no solo por grandes logros o realizaciones. Así sea por pequeñas cosas obsequie un elogio, pero que sea sincero y creíble.  

Cumplir la palabra. Su seriedad, credibilidad, y respeto por los demás está en juego cuando usted no cumple una cita, cuando llega tarde a los eventos y además exige posiciones privilegiadas y cuando evade las responsabilidades asumidas.  
Dejar de utilizar el celular mientras charla con otra persona, o atiende a alguien. Mírela y dele la atención que merece. Además, apáguelo en sitios como la iglesia, un cine o un concierto; no hacerlo es irrespetuoso con los artistas y con los demás asistentes.

Detener su vehículo entes de la cebra para dejar el espacio al peatón. La persona tiene prevalencia sobre el vehículo, respétela.             

Respetar las filas. Espere su turno, no es gracioso colarse, como tampoco lo es creer que con una sonrisa disminuye la molestia de quienes están en la fila. 

Es posible que algunos consideren lo anotado como detalles insignificantes pero, lo cierto es que su práctica o desconocimiento, hacen una gran diferencia al relacionarse con los demás. 

Las actitudes y comportamientos mencionados son tan sencillos de practicar, que no debería representar dificultad el retomarlos y arraigarlos, sobre todo si sabemos que el beneficio personal y social es grande.

Cabe aquí recordar la observación del filósofo Rafael Arguello:

 “Se está produciendo una pérdida general de los modales y de la tolerancia social.
Y la cosa es preocupante, porque ritos tan sencillos como dar las gracias
o saludar son imprescindibles para convivir. Sin ellos, la barbarie está servida”.

Publicada por
MARTHA CRUZ