Una invitación para los empresarios

Posiblemente muchos de ustedes, señores empresarios, opinan que la ciudad es desordenada, ruidosa, sucia, falta de estética y que carece de atractivos; también, que sus ventas serían mayores si la ciudad fuera más agradable y atrajera más visitantes.

Es usual que unos nos quejemos de otros, olvidando que de alguna manera todos tenemos parte de culpa. Tal parece que no hemos entendido que una ciudad es el reflejo de la gente que la habita; que su presentación depende principalmente del comportamiento que asumimos y del gobierno que nos dirige.

Sucede, también, que nos ocupamos poco de reflexionar acerca de cuánto pudiéramos mejorar la presentación de la ciudad si, por ejemplo, cada uno de los empresarios –grandes, medianos y pequeños- cumpliera con su cuota. Para comenzar, asumiendo la responsabilidad de respetar el espacio público. Mucho mejoraría la presentación de la ciudad si los comerciantes evitan que la fachada de su negocio tenga un aspecto sucio y descuidado y se convierta en un tablero comercial saturado de horribles avisos; si no cuelgan avisos o carteles en los postes próximos para promocionar los productos, si no utilizan megáfonos y equipos de sonido con volumen estridente para anunciar sus productos, si no invaden el andén con la mercancía que exhiben, ni la cuelgan en los marcos de las puertas o ventanas; si no entregan mercancía a vendedores ambulantes para que las vendan en puestos que atiborran los andenes. En suma, son muchos y diversos los aspectos en los cuales los empresarios pueden aportar al embellecimiento de la ciudad, sin que les implique mayor esfuerzo ni costo.

Por qué no pensar que así como asignan presupuesto para pagar, personal y servicios públicos, reserven una pequeña suma para “darle una buena cara” a su negocio, entendiendo que no es un gasto sino una inversión, porque si lo hace, con seguridad será más agradable y atraerá más clientes. Hoy, invito a estas personas emprendedoras y trabajadoras, a reflexionar sobre cuánto podría mejorar la ciudad, si usted, se ocupa de cuidar los aspectos señalados, aún pensando sólo en el beneficio de sus negocios.

Unos pesos que reciba su empresa por el permiso para usar sus paredes o terraza como una valla comercial, no compensan el efecto negativo sobre la imagen de su negocio porque reflejan poca consideración con la ciudad. Por qué no pensar que si dispone de una gran pared, podría convertirla en un hermoso mural, que no necesariamente tiene altos costos porque hay pintores dispuestos a trabajar con precios razonables como aporte a la ciudad.

Que bien le haría a Ibagué que pudiera identificarse a nivel nacional, como una ciudad donde las fachadas de los negocios son especialmente cuidadas y armoniosas, porque los empresarios han entendido que ello forma parte de su responsabilidad social. Y, también, donde existe un gran número de murales, bien planificados y donados por los empresarios que aman su ciudad y, de este modo, le retribuyen las oportunidades que les ha dado. Y, de paso, tendríamos un escenario que armoniza muy bien con el calificativo de Ciudad Musical.

No espere que la ciudad mejore si usted no está dispuesto a aportar. Además recuerde que el ejemplo tiene un gran efecto multiplicador, mejore el frente y el entorno de su empresa y con certeza motivará a los negocios de sus vecinos a hacer lo mismo, de esa manera su aporte será mayor. Invito a que este sea uno de los principales propósitos para el 2020.

*Asesora y formadora en Habilidades Sociales y Productividad Personal.

macruztol@yahoo.com

MARTHA CRUZ

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