Que no sea una pesadilla compartir apartamento

Hay ocasiones en la vida que por diferentes motivos debe compartir la vivienda con otras personas. A veces con familiares, otras con amigos o incluso con personas que apenas se conocen.
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Compartir trae ventajas como disminuir costos, ubicarse en un mejor lugar, tener compañía, incluso, puede ser divertido y grato; sin embargo, vivir con extraños y aún familiares también puede llegar a ser estresante y hacer pasar momentos difíciles y muchas contrariedades. Lo anterior porque cada persona es distinta, proceden de diferentes culturas, tienen hábitos disímiles y posiblemente mayores expectativas de los demás, lo que puede enrarecer la convivencia.

Aunque no es fácil evitar los conflictos, sí se pueden minimizar y lograr un ambiente relativamente armónico. Para ello se requiere dialogar abiertamente con los compañeros, negociar algunas cosas, tomar medidas y, sobretodo, cumplir los acuerdos que hagan. En lo que seguramente todos estarán de acuerdo en el deseo de tener el mínimo de problemas y pasar lo mejor posible.

 

Paso a paso

Para ello tenga en cuenta lo siguiente:

1. Hablar de manera franca y abierta sobre las expectativas de cada uno, gustos y requisitos mínimos de convivencia. Si no coinciden en lo básico es mejor dejar la idea de compartir con ellos y buscar otros prospectos.

2. Pongan en claro el presupuesto, compromisos económicos y fechas en que se deberá pagar. Igual, deberán acordar quién se encarga de manejar el dinero y pagos comunes. Hablen también sobre horarios, seguridad de la vivienda, manejo de llaves, niveles de ruido, entre otras cosas.

3. Igual, conversen sobre los temas de comida, mercado, uso de la cocina, aseo del apartamento, uso del baño, las fiestas y si pueden, o no, llevar otras personas a dormir allí.

4. Es importante que acuerden sobre los horarios de sueño y el manejo del ruido. Algunas personas pueden trabajar de noche y descansar de día, para lo cual es preciso tener claro cómo manejar el tema de la música. Todo con el ánimo de no interferir el sueño de los demás.

5. Traten sobre el uso de los espacios, dentro de la habitación o del clóset, si deben compartirlo. También hablen sobre qué tantas cosas puede llevar cada uno para no invadir la vivienda con exceso de muebles, aparatos, o elementos decorativos.

6. Sobre todo, deben tener en cuenta lo importante que es mantener el respeto, la amabilidad y buen trato entre todos. Aquí se puede recordar un texto de autor anónimo que dice entre otros “Si lo prende apáguelo, si lo abre ciérrelo, si lo presta devuélvalo, si lo usa cuídelo, si lo desordena regréselo a su sitio, si lo enmugra límpielo, si lo quiere usar pida permiso, si no le interesa no interfiera”.

7. No le tema a costumbres distintas, también es positivo conocer otras culturas, nuevas recetas provenientes de las regiones de los compañeros, o música diferente. Podría ser enriquecedor incluso si comparte con gente de otros países.

8. Será muy útil si acuerdan que cada tanto tiempo (un mes, por ejemplo) programan una hora para intercambiar con sinceridad sobre la convivencia, sobre las dificultades que observan y las soluciones que proponen.

Puede que no sea fácil, pero tampoco es imposible, cada uno debe colaborar con generosidad y teniendo como objetivo final el de aprovechar las ventajas que representa vivir en compañía. La clave para lograr el mejor resultado es mantener una comunicación abierta, sincera y respetuosa, donde se solucionen los inconvenientes antes de que se conviertan en verdaderos problemas. Es la oportunidad de tejer redes y construir amistades fuertes y relaciones duraderas.

macruztol@yahoo.com

Martha Cruz

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