Quien se descontrola pierde

Crédito: Internet - EL NUEVO DÍANo todos pensamos antes de actuar, a veces nos puede resultar difícil si tendemos a dejarnos llevar por los impulsos.
Sucede con frecuencia que las personas se descontrolan cuando discuten, lo cual por supuesto agrava los problemas. En ocasiones, cuando actúan como un “fósforo” o sobre-reaccionan ante comentarios, hechos o situaciones que podrían tratar en mejor forma, desencadenan peores comentarios y resultados, que el mismo hecho original.
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. A veces, hasta le implica recoger sus palabras y ofrecer disculpas porque había entendido mal; el resultado será un gran desgaste buscando salidas a los problemas que generó y su imagen terminará maltrecha.

Especialmente quienes ocupan posiciones directivas, de liderazgo, de autoridad a cualquier nivel, así sea el presidente, el gerente de una empresa pequeña, mediana o grande, el maestro, el padre  o madre de familia, el dirigente comunitario, etc, tienen la responsabilidad ineludible de estar preparados para reaccionar con prudencia ante cualquier contrariedad o situación adversa que se le presente. Dejarse provocar, descomponerse o sobre-reaccionar, es un comportamiento que debe evitar a toda costa; para lograrlo, primero precise si se trata de un malentendido, asegúrese de que entendió bien el asunto y que tiene suficiente información sobre el tema en materia. Y, en todo caso, tiene la obligación de dar ejemplo y no bajarse al nivel de quien insulta o agrede, ni jugar a quién sabe más y peores groserías y, muchísimo menos, permitir que las cosas lleguen a la agresión física, que constituye la máxima prueba de salvajismo.

Por supuesto, no se trata de pasar por alto las ofensas ni dejarse insultar o maltratar. Es importante responder y hacerlo en forma oportuna, aclarar el malentendido a tiempo para que no tome fuerza ni se deje la impresión de ser un pusilánime porque corre el riesgo de que “se la monten”, pierda autoridad, le pierdan el respeto o crean cuanto ha dicho el agresor aun cuando sea falso.

El asunto es que si responde con ponderación, con argumentos, con información, al final usted será el ganador, entre otras cosas porque permitirá que otros entiendan de qué se trata y, en general, porque la gente tiende a solidarizarse con el ofendido, más, si responde en forma adecuada. De ese modo el agresor quedará del lado perdedor. Entonces, lo mejor es que antes de responder, respire profundo y recuerde que: “quien se descontrola pierde”. Es, además, una acción pedagógica que obliga a quienes tienen autoridad y madurez; siempre hay otros que observan y que pueden aprender de usted una buena lección de respeto, tolerancia y aporte a la convivencia, comportamientos que reclama con urgencia nuestra sociedad para superar la violencia que nos agobia.

Así mismo, se espera que ante tragedias, accidentes, situaciones difíciles o fallas de diverso tipo, también tengan la ecuanimidad, de tal forma que induzcan a otros a controlarse, a entender suficientemente el asunto y contribuir a la búsqueda de soluciones y no agravar los problemas.

Daniel Goleman, teórico de la Inteligencia Emocional, quien habla de la importancia del autocontrol emocional en las relaciones sociales, nos dice que: “La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso, se ha vuelto aprendizaje crucial en la vida diaria”.

macruztol@yahoo.com

*Asesora y Formadora en Habilidades Sociales y Productividad Personal

MARTHA CRUZ

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