Y, ¿cómo está su comunicación?

No es exagerado afirmar que todo en nuestra vida gira alrededor de la comunicación. Somos seres sociales y la forma de relacionarnos con los demás es mediante la comunicación, ya sea verbal o no verbal.
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Por ello la calidad de nuestras relaciones interpersonales en los diversos ámbitos tiene una altísima incidencia en la calidad de nuestra vida, en el logro de nuestros objetivos y en el desarrollo de la sociedad de la que hacemos parte.

Entonces, la habilidad para comunicarnos es clave. Por ello, mejorar en este aspecto nos puede traer beneficios significativos. Especialmente hoy, en medio de la pandemia, cuando se viven altos niveles de angustia e insatisfacción y las conversaciones pueden estar afectadas por una  carga emocional negativa que no contribuye a tranquilizar el ambiente ni a generar espacios más amables.

A veces no es lo que decimos sino cómo lo decimos, por tanto es necesario tomar consciencia y practicar. Si reflexiona sobre la importancia de una buena comunicación y lo positivo que puede ser para sus relaciones y su vida, seguramente hará un esfuerzo para adoptar algunos hábitos que no practica. Cada día es una oportunidad para cambiar y será fácil o difícil lograrlo de acuerdo con la voluntad y disciplina que aplique.

Para conseguirlo observe las siguientes prácticas:

*Piense antes de hablar.  Evite decir lo primero que se le ocurre, reflexione y piense si se justifica decirlo. Aplique los tres filtros: Verdad, bondad y utilidad.

*Cuide las palabras que utiliza. Que no sean difíciles de entender o rebuscadas, no es cuestión de impresionar a los demás con su erudición.

*Evite las palabras ofensivas o agresivas. Una vez dichas es difícil recogerlas.

*Sea concreto. No hable en exceso, entre más breve y clara sea la conversación le entenderán mejor y será más fluida y productiva.

*Escuche activamente. No solo oiga las palabras, preste atención a los mensajes no verbales. Escuche para entender, no solo para contestar.

*Ponga foco. Concéntrese en el tema y no se desvíe de él, así su interlocutor sabrá que le está prestando atención y que se le respeta.

*Sea cortés y amable con la otra persona. Recuerde dar a los demás el trato que usted quiere que le den.

*No interrumpa. Permita que la otra persona termine su exposición antes de responder. Aún si no está de acuerdo. Es preciso respetar las diferencias y entender que puede haber un desacuerdo pero debe evitar que desemboque en una fuerte discusión.

*Cuide sus expresiones faciales y sus gestos. Recuerde que ellos dicen más que las palabras y que con algunos gestos puede ofender. Su expresión corporal es gran parte de su comunicación.

*Controle el tono de la voz. Muchos conflictos se generan por el tono utilizado, éste llega a molestar más que las palabras expresadas. Su  voz debe ser coherente con sus palabras.

*Evite hablar en negativo. Su presencia será menos apreciada si mantiene una actitud negativa. Aún en circunstancias difíciles es posible hacerlo.

*Mire a la cara de la persona que le habla. No permita que el estar clavado en su celular o mirando a otra parte le deje ver a su interlocutor lo poco que le interesa o respeta. 

*Practique la empatía. Esfuércese por ver las cosas desde el punto de vista del otro, no solo su óptica o su sentimiento. Evite juzgar. Es quizás la mayor habilidad que requerimos hoy.

*Modere sus quejas y críticas. No desespere a los demás con tantas quejas, sean o no con razón. Evite criticar a todos y por todo, su práctica logrará que no sea bien recibido en las conversaciones.

Y el mejor hábito. Sonría. Una persona que sabe sonreír, con certeza  es propositiva. Un rostro amable y una buena actitud, logran que la gente responda positivamente.

Recuerde: “En comunicación rige la máxima de menos es más: entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más sencilla y entre dos expresiones, la más breve.”

Credito
MARTHA CRUZ

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